En la historia de Arequipa, pocos nombres quedaron tan ligados a la literatura y al sentimiento como el de María Santos Corrales, la mujer que Mariano Melgar convirtió en Silvia, la musa de sus composiciones amorosas. Sin embargo, detrás de ese nombre literario existió una mujer cuya vida estuvo marcada por acontecimientos que van más allá de su relación con el poeta: formó una familia, atravesó los años de la independencia y quedó vinculada a uno de los episodios más controvertidos de la muerte del autor arequipeño.
María Santos Corrales nació en Arequipa en 1797 y fue la musa que Mariano Melgar inmortalizó bajo el nombre de Silvia. Tras la muerte del poeta fusilado en 1815, María continuó su vida y contrajo matrimonio en 1819 con Manuel de Amat y León, con quien tuvo nueve hijos. Amat y León era un militar realista que, según investigaciones históricas, participó en la firma de la sentencia de muerte de Melgar. María Santos Corrales falleció en Arequipa el 8 de marzo de 1881, dejando un legado documentado en archivos históricos locales.
- María Santos Corrales nació en Arequipa en 1797 y conoció aproximadamente a los trece años a Mariano Melgar, quien la llamó Silvia.
- En 1819 se casó con Manuel de Amat y León, auditor de guerra realista vinculado a la firma de la sentencia de muerte de Melgar.
- El matrimonio entre María y Manuel tuvo nueve hijos y residió en Arequipa hasta la muerte de Amat y León en 1860.
- María Santos Corrales falleció el 8 de marzo de 1881 en Arequipa, otorgando testamento ante el escribano Mariano G. Calderón.
Según la investigación de Rómulo Cúneo-Vidal, titulada Reminiscencias de María Santos Corrales. La «Silvia» de Mariano Melgar, publicada en la Revista Histórica en 1925, María nació en Arequipa el 1 de noviembre de 1797. Fue hija de José Corrales y Manuela Salazar. Su bautismo se registró el 3 de noviembre de ese mismo año en la Catedral de Arequipa.
Su nombre comenzó a trascender cuando conoció a Mariano Melgar, poeta nacido en Arequipa el 12 de agosto de 1790. Él la identificó con el nombre de Silvia y la convirtió en protagonista de sus composiciones amorosas. De acuerdo con la reconstrucción de Cúneo-Vidal, María tenía aproximadamente trece años cuando comenzó esta relación. La tradición histórica señala que el vínculo enfrentó la oposición de su padre.
Pero la historia de ambos transcurrió en una época de profundas transformaciones políticas. En 1814, Melgar se incorporó a las fuerzas insurgentes de Mateo Pumacahua, que se levantaron contra el dominio español. Tras la derrota patriota en la batalla de Umachiri, el poeta fue capturado y fusilado el 12 de marzo de 1815, cuando tenía apenas 24 años.
Una historia marcada por la muerte de Mariano Melgar
Uno de los episodios más llamativos de la investigación de Cúneo-Vidal está relacionado con Manuel de Amat y León, el hombre con quien María Santos Corrales contrajo matrimonio años después.
Según el investigador, Amat y León perteneció al ejército realista y desempeñó funciones como auditor de guerra de las fuerzas del general Ramírez. Además, tuvo participación en la firma de la sentencia de muerte de Mariano Melgar.
Este dato introduce una circunstancia particular en la historia de Silvia: el hombre que posteriormente se convirtió en su esposo estuvo vinculado al aparato militar que condenó al poeta que la inmortalizó en sus versos.
Cúneo-Vidal también cuestionó la versión tradicional según la cual Melgar y otro prisionero fueron elegidos mediante un sorteo para determinar quién sería ejecutado después de la batalla de Umachiri. El historiador consideró que esa narración carecía de fundamento documental.
María Santos Corrales formó una familia en Arequipa
Cuatro años después de la muerte de Melgar, María contrajo matrimonio con Manuel de Amat y León. Los documentos parroquiales reproducidos en la investigación registran que el expediente matrimonial fue fechado el 13 de noviembre de 1819 y que la ceremonia se celebró el 24 de noviembre del mismo año en Arequipa.
Manuel era natural de Lima, hijo de Manuel de Amat y Josefa León, y tenía aproximadamente 44 años cuando se casó con María. De esta unión nacieron nueve hijos: Rosa, Moneigunda, Luis, Mariano, Manuela, José María, María Ciriaca, María Encarnación y Manuel.
La vida de María continuó durante varias décadas en Arequipa. Su esposo falleció el 28 de julio de 1860. La partida de defunción, transcrita por Cúneo-Vidal, lo identifica como coronel del Ejército y esposo de María Santos Corrales. Sus exequias se realizaron en el Panteón de La Apacheta.
El último registro de Silvia en los archivos de Arequipa
María Santos Corrales falleció el 8 de marzo de 1881 en Arequipa. Su partida de defunción constituye uno de los documentos más importantes para reconstruir su identidad, pues aparece registrada como «Doña María Santos Corrales de Amat, natural de esta ciudad, viuda de don Manuel Amat».
El documento también señala que recibió los sacramentos y que otorgó testamento ante el escribano Mariano G. Calderón. Existe una diferencia en la edad consignada: mientras que las fechas de nacimiento y fallecimiento indican que tenía 83 años, la transcripción de la partida registra 87.
Su historia permanece vinculada a la memoria cultural de Arequipa, no solamente por haber inspirado a Mariano Melgar, sino también por los acontecimientos que marcaron su vida después de la muerte del poeta.
Su antigua casona continúa asociada a este relato histórico. El 13 de febrero de 2026, la Municipalidad Provincial de Arequipa informó sobre una caminata cultural dedicada a Mariano Melgar que culminó en el inmueble vinculado a María Santos Corrales.
Así, la mujer que la literatura recuerda como Silvia también tiene una historia propia, reconstruida a partir de documentos parroquiales y archivos históricos. Una vida que comenzó en la Arequipa de fines del siglo XVIII y que quedó unida para siempre a uno de los nombres más representativos de la poesía peruana.
