Los habitantes de Punta Arenas, Tierra del Fuego y Puerto Williams fueron testigos de un espectáculo natural pocas veces visto: auroras australes que iluminaron el cielo con matices de rosa, violeta y verde. Este fenómeno ocurrió durante la noche del martes, cuando una poderosa llamarada solar impactó el campo magnético terrestre y generó una tormenta geomagnética de categoría G4, una de las más fuertes de los últimos años, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y la NASA.
Generando resumen...
Un fenómeno poco común en Chile
La Red Geocientífica de Chile confirmó que el fenómeno fue visible incluso a simple vista y con breves exposiciones fotográficas. En redes sociales, los usuarios compartieron imágenes del cielo austral cubierto de luces color magenta y verde, que se extendieron por casi una hora pasada la medianoche.
La última vez que un evento similar se registró en el país fue en mayo de 2024, cuando una tormenta solar permitió observar auroras tanto en el hemisferio norte como en el sur.
La meteoróloga Allison Gohler, de Chilevisión, señaló que “las llamaradas solares de nivel 4 hicieron posible que se apreciaran auroras australes y boreales de manera simultánea”, destacando la magnitud del fenómeno.

¿Qué provoca una erupción solar?
Las erupciones solares son explosiones de energía en la superficie del Sol. En este caso, una eyección de masa coronal (CME, por sus siglas en inglés) lanzó miles de toneladas de plasma y partículas cargadas hacia el espacio, las cuales alcanzaron la Tierra en unas 48 horas.
Cuando estas partículas chocan con el campo magnético terrestre, alteran la magnetósfera y producen auroras, que generalmente se observan cerca de los polos, pero en ocasiones excepcionales logran extenderse hacia regiones más templadas.

Los especialistas del Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC) explicaron que las tormentas de nivel G4 son consideradas “severas” y pueden ocasionar alteraciones en las redes eléctricas y de comunicación.
Posibles efectos de la tormenta solar
Aunque en Chile no se registraron fallas graves, la NOAA advirtió que la actividad solar podría continuar durante los próximos días. Entre las posibles consecuencias figuran retrasos en las transmisiones por radio, interferencias en sistemas GPS y riesgos leves para satélites de órbita baja.

A pesar de estas advertencias, el fenómeno dejó una postal inolvidable en el extremo sur chileno, donde el cielo se transformó en un lienzo de luces danzantes que recordaron la fuerza y belleza del vínculo entre la Tierra y el Sol.
