último

CREO QUE… Escenas cotidianas

CREO QUE… Escenas cotidianas
CREO QUE… Escenas cotidianas

Creo Que… | Esta semana, mis estimados amigos (as) les voy a contar algunas escenas cotidianas, que no siempre tenemos en cuenta. Muchas veces están al frente, pero las obviamos. Es el mundo tan egoísta que vivimos. Es la dura realidad, a veces nos falta mayor sensibilidad, y no solo cuando el dolor nos toca de cerca.

El autor comparte diversas vivencias cotidianas presenciadas en el transporte publico y en su entorno personal y laboral para reflexionar sobre la falta de sensibilidad en la sociedad. Entre los relatos, menciona el encuentro con un joven desorientado en la noche, la catarsis de una madre afligida por la conducta de sus hijos y los problemas sentimentales que observa entre adolescentes y jovenes universitarios. Finalmente, resalta una anegdota docente sobre la importancia de la lectura frente al reclamo de una madre de familia. A traves de estas situaciones, concluye que existe una carencia de empatia, solidaridad y trato humano basico en la vida diaria.

  • Un joven en estado de ebriedad tomo un bus equivocado de noche, pidio dinero para su pasaje y descendio en una zona desconocida.
  • Una mujer de aproximadamente 50 anos compartio espontaneamente en el transporte publico su preocupacion por el desinteres y la falta de colaboracion de sus dos hijos.
  • El autor senala problemas afectivos en jovenes de 15 anos y vivencias similares que observa dentro de las aulas universitarias.
  • Una madre reclamo al autor en la universidad por hacer leer a su hija, argumentando que ella era feliz sin haber leido ningun libro.
  • El texto plantea que la sociedad actual carece de empatia, educacion basica y comunicacion, centrando la atencion unicamente en los problemas propios.
Generado con IA a traves de OpenAI. Verifica los datos en el contenido original.
ANUNCIO

Hace algunos días, venía de visitar a mi madre. Promediaba las 10 pm. Era el último bus de servicio urbano, En un momento, un jovencito de unos 20 años, dice: “¿este va a la avenida EEUU? No, le decimos de inmediato.

El joven estaba ebrio. “Me dijeron que si iba”. Le explicamos al unísono, que era otro bus. “Me pueden dar 2 soles, para el pasaje”, balbuceo.

PuedesVer

Se bajó tambaleante, en medio de la nada. Estaba perdido. Lo vi desvanecerse en medio de la noche. Pensé de inmediato, en mi hijo…Nunca supe que pasó, si llegó o no. Es una incógnita.

Historias que se cruzan en el camino

Otro día, voy rumbo a mi trabajo. Un calor infernal. Me gustaría estar en short y zapatillas. No puedo. Sube una humilde mujer. Unos 50 años, pensé. Me mira. “Buen día”, le dije. Me cuenta de la nada que tiene 2 hijos.

CREO QUE… Escenas cotidianas
CREO QUE… Escenas cotidianas

Juana de 20 años y Manuel de 25 años. “Ella es una floja, solo piensa en su pareja. Nada quiere hacer. A Veces pienso que ni siquiera va a la universidad. No se que hacer”, se lamenta.

Y “Manuel es un vago. A Las justas va a la chacra a ayudarme. Al ratito, está cansado. Agarra el celular y no lo suelta. Lo tengo que arrear. Su cuarto, todos los días tengo que arreglar. Ni la cama tiende. No quiere trabajar, todo quiere de gratis. La verdad no se que va a pasar con mis hijos”, se lamenta una y otra.

ANUNCIO

Se seca una lágrima. Se despide y se baja del bus sin más ni más. Nunca la vi, supongo que hizo catarsis, como todos.

A mi hija menor , le escucho, más de una vez, sobre amigas, que sus enamorados (tienen 15 añitos) las niegan, las rechazan, les sacan la vuelta, y ellas, ni chis ni mus. Les ruegan, para que no las abandonen.

Me quedo perplejo. No se que decir. Una realidad casi parecida, la vivo en las aulas universitarias. Con personajes distintos pero iguales en esencia.

La sensibilidad que olvidamos

Cualquiera de estas escenas, se repiten a diario. Muchas veces, tenemos tantos problemas, que solo nos centramos en nosotros. Por ahí, comentan, nos falta ser empáticos, falta ser solidarios, nos falta mas comunicación.

En realidad, creo que nos falta darnos cuenta que somos seres humanos y no máquinas. Nos falta decir hola, buen día buena noche. No tenemos tiempo. Falta de educación se llama.

Para finalizar, una madre de familia, hace mucho tiempo, fue a la universidad, a reclamarme “que porque la hacía leer tanto a su hija. Profesor yo soy feliz sin haber leído un solo libro en mi vida”.

“Bien por Ud. Deje que su hija sea “infeliz” leyendo, porque eso le servirá para entender la vida, mañana más tarde”. Nunca olvidemos que cualquiera puede mirarte. Pero muy pocas veces encuentras a alguien que ve el mismo mundo que estás viendo tú. (John Green) Hasta la próxima,

Nuestro Podcast

ANUNCIO

Add New Playlist