Creo Que… | Hace algunos días, el mundillo literario mundial, se remeció con la obtención del Premio Planeta para la escritora chilena Isabel Allende, con una cuantía de 1 millón de euros, en lo que parece ser una jugada maestra de marketing literario, cuando se afirma que cada vez se lee menos, en desmedro de la IA y los libros digitales, que nunca lograron acabar con los físicos, como señalaron los genios de las redes sociales.
El autor aborda la concesion del Premio Planeta a la escritora chilena Isabel Allende, dotado con un millon de euros, considerandolo una estrategia de marketing literario. En el texto se resalta la vigencia del libro impreso frente a la inteligencia artificial y los formatos digitales, mencionando tambien las cifras de ventas de figuras como Gabriel Garcia Marquez y Mario Vargas Llosa. Asimismo, el columnista critica que la obra premiada sea planteada como una secuela de La casa de los espiritus, manifestando su rechazo general hacia las continuaciones literarias. Finalmente, el texto reflexiona sobre el amor, el cierre de etapas y la forma en que se recuerda la vida.
- La escritora Isabel Allende recibio el Premio Planeta, galardon dotado con un millon de euros que el autor califica como una jugada de marketing.
- Se destaca la permanencia del libro fisico ante la inteligencia artificial y los medios digitales, pese a que se afirma que la poblacion lee menos.
- El autor rechaza las secuelas literarias y critica que la novela premiada funcione como continuacion de La casa de los espiritus.
- Se citan las trayectorias editoriales de Gabriel Garcia Marquez y Mario Vargas Llosa para contextualizar el exito en ventas y el valor de los reconocimientos.
No voy a discutir, ni poner en entredicho el valor literario de la chilena, quien dicho sea de paso ha vendido más de 80 millones de libros en toda su carrera, ni tampoco cuestionar el valor de “La casa de los espíritus” que la ubica como una de las autoras mas vendidas en el mundo. Le sigue Gabriel García Márquez, que con “Cien años de soledad”, vendió más de 50 millones de ejemplares.
Sobre nuestro Nobel, Mario Vargas Llosa, no existe una cifra cercana a cuantos libros vendió de su obra, pero son unos cuantos millones.
Aunque no existe una cifra cercana. Lo único cierto, es que al margen de los ejemplares vendidos, se vuelve a poner en el tapete, la importancia que tiene el libro impreso, aunque cada vez, la gente lee menos. Es la verdad.

El marketing literario y el valor de los premios
A estas alturas, recuerdo, cuando alguna vez en clases, un alumno me indicó “que MVLL había ganado el Nobel, por una campaña de marketing”.
La verdad, tal comentario insolente e ignaro, no solo me molestó, porque siempre he creído, que para hablar algo, hay que tener criterio y un poco de inteligencia, para no decir barbaridades, como mi entonces alumno.
Respecto al premio de Allende, creo que es una jugada de marketing, y ha señalado que “La hora antes del alba” es una secuela de su famosa “La casa de los espíritus”, lo cual me parece no solo un despropósito, sino un absurdo, y una estafa, para quienes alguna vez leímos esa novela (hace muchos años).
No creo en las secuelas, ni en la vida y menos en la literatura. Es como querer retomar un feliz amor, para ver que pudo suceder en el futuro. Eso no vale.
En la vida y en los amores no hay segundas partes
En la vida, en los amores, no valen secuelas. Lo esencial, es vivir lo que uno debe vivir y nada más. Sin culpas propias ni ajenas, y vivir hasta el final o hasta que se extinga la pasión, el deseo y crezca el desamor.
No veo otro camino. Segundas partes, son siempre malas, y eso sucede con la novela ganadora de la escritora mapocha.
Siempre recuerdo, que García Márquez, en sus memorias “Vivir para contarla”, en su inicio indica que “la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y como la recuerda para contarla”.
Creo que lo vivido es como uno lo recuerda y no como sucedió. Con finales tristes o felices, pero finales, para saber que siempre existe un nuevo inicio, hasta en la soledad más recóndita.
No voy a leer esa secuela, No me gustan las prolongaciones de amor felices o fallidos. Volver a creer es lo que merece la pena. Hasta la próxima.
