La Plaza de Armas de Arequipa se convirtió este jueves en un punto de encuentro para cientos de familias que llegaron para ser parte del bautizo simbólico de una guagua gigante inspirada en “Coquito”, personaje central del histórico libro de lectura creado por el maestro Everardo Zapata Santillana.
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La figura, elaborada como homenaje al legado del educador arequipeño, despertó nostalgia y emoción entre adultos, jóvenes y niños que crecieron aprendiendo a leer con este clásico escolar.
Según contaba en vida Everardo Zapata, Coquito nació de un sueño que luego se transformó en el método de alfabetización más influyente del Perú y de varios países de Sudamérica. Ese simbolismo fue trasladado a la guagua gigante, que midió cerca de ocho metros y fue elaborada con apoyo del Instituto Stendhal.
Un bautizo lleno de humor y tradición
El evento recreó un bautizo completo, con “padres”, “padrinos” y hasta un “cura” improvisado, arrancando risas y aplausos entre el público. La ceremonia festiva mantuvo el espíritu andino del bautizo de guaguas, una tradición que mezcla humor, celebración comunitaria y memoria cultural.
La Subgerenta de Educación y Cultura, Ana María Carrazco Ventosilla, explicó que esta costumbre tiene dos orígenes principales:
Por un lado, se celebraban los nacimientos de bebés concebidos durante los carnavales, y por otro, forma parte de rituales andinos ligados al agradecimiento, la fertilidad y la continuidad de la vida.
Carrazco destacó también el valor de rendir homenaje a Everardo Zapata a través de Coquito: “Es un reconocimiento a su aporte educativo, porque Coquito enseñó a leer a generaciones enteras”, afirmó.

Más de 2,300 porciones compartidas con la ciudad
Tras la ceremonia, se inició la distribución gratuita de la tradicional guagua hecha con manjar blanco y grageas de colores. Las colas alcanzaron gran longitud debido a la enorme expectativa generada entre los asistentes.
Niños de inicial, adultos mayores, turistas y familias enteras degustaron las más de 2,300 porciones preparadas especialmente para la actividad.
Muchos padres y abuelos, entre risas, contaban cómo aprendieron a leer con el libro Coquito, mientras los más pequeños disfrutaban el postre sin conocer que aquel personaje que decoraba la guagua formó parte fundamental de la historia educativa del país.
