Alrededor de 12.000 hectáreas resultaron afectadas por incendios forestales entre los años 2000 y 2023 en el ámbito analizado alrededor de la ciudad de Arequipa, según un estudio presentado por Gregory Pauca Tanco, biólogo y docente de la Universidad Católica San Pablo (UCSP).
Un estudio de la Universidad Catolica San Pablo revelo que cerca de 12.000 hectareas fueron afectadas por alrededor de 400 incendios forestales entre los anos 2000 y 2023 en el ambito analizado alrededor de Arequipa. La investigacion senalo que el area danada crece cerca de 70 hectareas anuales, identificando a las provincias de Arequipa y Caylloma con la mayor incidencia. El biologo Gregory Pauca Tanco explico que la mayoria de los siniestros se originan por quemas agricolas no controladas, lo que perjudica la vegetacion y los servicios ecosistemicos como la disponibilidad de agua. Finalmente, se alerto sobre la falta de coordinacion entre instituciones responsables como Indeci, COER, gobiernos regionales y municipios, instando a crear un plan articulado de prevencion, intervencion y recuperacion.
- Alrededor de 12.000 hectareas resultaron afectadas por casi 400 incendios forestales entre 2000 y 2023, con una tasa de dano que crece aproximadamente 70 hectareas al ano.
- Las provincias de Arequipa y Caylloma registraron la mayor incidencia de estos eventos, los cuales se asocian principalmente al origen humano por quemas de residuos agricolas.
- La perdida de cobertura vegetal en zonas altas impacta negativamente en la regulacion y disponibilidad del recurso hidrico, la flora y la fauna.
- Se advierten limitaciones de respuesta y falta de articulacion entre entidades como el Indeci, COER y los gobiernos locales para afrontar las emergencias.
La investigación catalogó cerca de 400 eventos y advirtió una tendencia creciente tanto en la superficie afectada como en la frecuencia de estos siniestros.
El especialista señaló que el área dañada aumenta aproximadamente 70 hectáreas por año, de acuerdo con los resultados del análisis.
También identificó a las provincias de Arequipa y Caylloma entre las zonas con mayor incidencia, mientras alertó sobre las limitaciones de respuesta y la falta de coordinación entre las instituciones responsables de prevenir y atender los incendios.

Las quemas agrícolas figuran entre las principales causas
Pauca Tanco explicó que los incendios forestales analizados tienen principalmente un origen humano y están relacionados con prácticas agrícolas.
Según detalló, algunos agricultores queman los residuos que quedan después de las cosechas para limpiar los terrenos, pero el fuego puede extenderse cuando estas actividades no se controlan adecuadamente.
El biólogo precisó que no existe evidencia suficiente para confirmar algunas explicaciones difundidas sobre el origen de estos incendios, como la posibilidad de que una botella abandonada provoque el fuego.
Para establecer una causa específica, indicó, se requieren investigaciones y pruebas que permitan determinar cómo comenzó cada evento.
Frente a esta situación, planteó la necesidad de capacitar a los agricultores y ofrecerles alternativas para aprovechar los residuos agrícolas sin recurrir a la quema.
En lugar de considerar estos materiales como desechos, pueden evaluarse opciones que permitan reutilizarlos y obtener beneficios, una línea de trabajo que, según mencionó, también se desarrolla mediante iniciativas universitarias.
El especialista sostuvo que la prevención debe comenzar antes de que se produzca un incendio, mediante educación y prácticas adecuadas de manejo de la vegetación.

Incendios afectan la vegetación y los recursos hídricos
Las consecuencias de los incendios no se limitan a la pérdida de cobertura vegetal. Pauca Tanco advirtió que estos eventos también deterioran los servicios ecosistémicos, es decir, los beneficios que la naturaleza proporciona a la población.
Entre ellos destacó la regulación y disponibilidad del agua. Explicó que la vegetación de las zonas altas contribuye a retener y regular el recurso hídrico, favoreciendo su circulación hacia las fuentes y sistemas de almacenamiento.
Cuando los incendios destruyen esa cobertura, también pueden comprometerse las funciones naturales que ayudan a sostener estos procesos.
El impacto puede extenderse a la flora, la fauna y los territorios donde viven comunidades expuestas a estos eventos. Por ello, el especialista sostuvo que las acciones no deben limitarse a apagar las llamas, sino que también deben contemplar la recuperación de las áreas dañadas.
Pauca Tanco señaló que, durante el año al que se refirió en la entrevista, se registraron aproximadamente 70 incendios y 5.000 hectáreas afectadas.
Sin embargo, estas cifras corresponden a sus declaraciones y requieren precisar el periodo y contrastarse con los registros oficiales antes de utilizarlas como balance anual definitivo.
Especialista advierte falta de coordinación entre instituciones
El docente consideró que Arequipa todavía enfrenta dificultades para responder adecuadamente a la cantidad de incendios forestales que afectan la región.
Entre los problemas identificados mencionó la limitada articulación entre las instituciones encargadas de la prevención, la atención de emergencias y la gestión del territorio.
Según explicó, organismos como el Indeci, el COER, los gobiernos regionales y las municipalidades necesitan trabajar de manera coordinada, en lugar de desarrollar acciones aisladas. Para el especialista, la respuesta requiere un plan conjunto que establezca responsabilidades y procedimientos claros.
La estrategia, añadió, debe contemplar tres etapas: prevención antes del incendio, intervención durante la emergencia y recuperación posterior de las zonas afectadas. Esta última fase resulta importante para restablecer la cobertura vegetal y reducir las consecuencias ambientales a largo plazo.
