La información personal de los ciudadanos puede terminar en manos de delincuentes por prácticas cotidianas como entregar el DNI para recibir promociones, compartir fotografías de la vivienda al recibir pedidos o descargar aplicaciones de fuentes desconocidas. Walter Valderrama, especialista en ciberseguridad de la Universidad Católica San Pablo (UCSP), advirtió sobre estos riesgos y la necesidad de fortalecer la cultura de protección digital.
El especialista explicó que la ciberseguridad busca proteger la información personal y corporativa, aunque ninguna medida garantiza una seguridad absoluta. Según indicó, las empresas comenzaron a reconocer que esta protección no representa solamente un gasto, sino una inversión necesaria para reducir los riesgos.
Walter Valderrama, especialista en ciberseguridad de la Universidad Católica San Pablo, advirtió sobre la exposición de datos personales mediante acciones cotidianas como entregar el DNI por promociones o permitir fotos de viviendas. También alertó que la instalación de programas de procedencia desconocida o aplicaciones ilegales puede infectar dispositivos con malware y vulnerar redes corporativas. En el sector público, señaló que las capacidades de protección varían notablemente, pues municipios distritales alejados suelen carecer de personal tecnológico suficiente. Frente a estos escenarios, recomendó fortalecer los hábitos de prevención digital y evitar la entrega innecesaria de información.
- Compartir datos como el DNI o permitir fotos del domicilio puede exponer información sensible si las empresas sufren robos o ciberataques.
- La descarga de aplicaciones de fuentes no oficiales y el uso de software ilegal representan vías de infección por malware en computadoras y celulares.
- Un dispositivo particular infectado puede comprometer sistemas y datos corporativos al conectarse a redes de trabajo.
- Las brechas en ciberseguridad afectan a municipios distritales alejados debido a la falta de recursos y especialistas tecnológicos.
Entregar datos personales sin verificar su uso puede generar riesgos
Valderrama señaló que muchas personas comparten sus datos sin conocer qué ocurre después con esa información. Entre las prácticas mencionadas figuran brindar el nombre completo y el número de DNI para acceder a promociones, así como permitir que los repartidores tomen fotografías donde pueden aparecer la dirección de la vivienda.
El problema, explicó, es que los datos almacenados por una empresa pueden quedar expuestos si ocurre un robo de dispositivos o un ataque informático. Si esa información termina en manos de delincuentes, podría utilizarse para identificar a una persona, conocer dónde vive o facilitar otras actividades ilícitas.
Por ello, recomendó prestar mayor atención a las solicitudes de información y evitar entregar datos personales cuando no exista una razón clara para hacerlo. También resulta importante verificar quién solicita los datos, con qué finalidad los utilizará y qué medidas aplica para protegerlos.
Programas ilegales y aplicaciones desconocidas pueden infectar dispositivos
Otro de los riesgos señalados por el especialista es la instalación de programas sin verificar su procedencia. Como ejemplo, mencionó el caso de las familias que compran una computadora para sus hijos y solicitan que se instalen todo tipo de programas, incluidos aquellos que no necesitan para sus estudios.
Valderrama advirtió que las aplicaciones ilegales o modificadas pueden contener software malicioso, conocido como malware, capaz de comprometer la seguridad del equipo. Esta situación también puede presentarse en teléfonos celulares cuando se instalan aplicaciones fuera de las tiendas oficiales o se realizan modificaciones que reducen sus mecanismos de protección.
El especialista estimó que entre el 70 % y el 80 % de la población no tendría una adecuada conciencia sobre el uso seguro de sus dispositivos. Precisó que se trata de una aproximación personal y no de una estadística oficial.
Las consecuencias pueden extenderse más allá del usuario. Un dispositivo infectado que se conecta a los sistemas de una empresa puede convertirse en una vía de entrada para amenazas informáticas, lo que compromete información laboral y corporativa.
Municipios también enfrentan dificultades para reforzar su seguridad digital
En las entidades públicas, Valderrama reconoció avances en la implementación de medidas de protección, aunque advirtió que las capacidades varían según los recursos y el personal disponible.
Las instituciones de mayor tamaño, como gobiernos regionales y municipalidades provinciales, suelen contar con áreas de tecnología. Sin embargo, algunos municipios distritales alejados no disponen de especialistas suficientes para atender las necesidades tecnológicas y aplicar buenas prácticas de seguridad.
Esta diferencia puede generar vulnerabilidades, especialmente cuando las instituciones utilizan sistemas que requieren mantenimiento, supervisión y protección constante de la información.
Frente a este panorama, la prevención comienza con acciones cotidianas: descargar programas desde fuentes oficiales, evitar software ilegal, revisar los permisos que solicitan las aplicaciones y limitar la entrega de datos personales. Para las empresas y entidades públicas, también resulta fundamental contar con personal capacitado y protocolos de seguridad.
La advertencia del especialista apunta a un problema que involucra tanto a ciudadanos como a organizaciones: proteger la información requiere tecnología, pero también hábitos responsables para reducir las oportunidades de acceso no autorizado a los datos.
