En diversas regiones del país, usuarios vienen reportando llamadas provenientes del extranjero que se interrumpen en cuestión de segundos. El patrón se repite de forma constante: el teléfono suena, aparece un número con prefijo internacional y, antes de que el usuario pueda responder, la comunicación se corta. En muchos casos, la curiosidad lleva a devolver la llamada, lo que puede derivar en cobros elevados o en la exposición a nuevas modalidades de fraude digital.
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Especialistas advierten que devolver estas llamadas puede activar cobros internacionales y abrir la puerta a nuevas estafas
Se trata de la estafa conocida como Wangiri, término de origen japonés que significa “una llamada y corte”, una modalidad que continúa expandiéndose en el Perú. Especialistas en ciberseguridad advierten que este fraude se ha incrementado debido al desconocimiento de los usuarios y al uso de sistemas automatizados por parte de redes criminales.
Aunque ya había sido advertida en años anteriores, los reportes de llamadas desde países como Bangladesh, Congo, Israel, Alemania o Canadá siguen en aumento. En algunos casos, las víctimas reciben entre 10 y 20 intentos de llamada en un solo día, todos con el mismo patrón de corte inmediato.
El funcionamiento de este esquema es simple pero efectivo. Delincuentes utilizan sistemas automatizados que realizan miles de llamadas internacionales que se cortan antes de ser atendidas. El objetivo no es establecer contacto directo, sino provocar que el usuario devuelva la llamada. Cuando esto ocurre, la comunicación puede ser redirigida a líneas con tarifas especiales o a destinos internacionales con costos elevados, que pueden llegar hasta los 20 dólares, dependiendo del operador y del país.
El especialista en ciberseguridad Roger Menéndez explicó que responder una llamada no implica necesariamente un hackeo del dispositivo, pero sí puede generar consecuencias indirectas. Según indicó, los sistemas automatizados registran los números que contestan y los clasifican como activos dentro de bases de datos utilizadas para futuras campañas de fraude.
El experto señaló que incluso una simple respuesta como “aló” puede ser suficiente para validar un número como activo. “Ellos realizan miles de llamadas. Si detectan que alguien contestó, ese número queda validado como un número real y activo”, explicó en declaraciones recogidas por La República.
Menéndez advirtió que el mayor riesgo no está en contestar la llamada, sino en las acciones posteriores. Devolver la llamada es lo que puede generar cobros internacionales, pero también existen variantes más sofisticadas del fraude.
En algunos casos, tras contestar, el usuario puede escuchar audios automatizados o generados con inteligencia artificial que intentan persuadirlo con mensajes como “Agrégame, tengo algo importante que decirte” o “Necesito comunicarme contigo de urgencia”. Si la víctima guarda el número en su agenda y luego recibe mensajes por aplicaciones como WhatsApp o Telegram, la estafa puede avanzar a una segunda fase.
El especialista explicó que, al registrar el número como contacto, algunas plataformas reducen las alertas de seguridad, lo que facilita el envío de enlaces o archivos maliciosos. Desde ese momento, los delincuentes pueden intentar redirigir a la víctima hacia páginas falsas o inducirla a compartir información personal.
Asimismo, advirtió que una nueva variante del fraude incorpora inteligencia artificial para la creación de voces falsas más creíbles. “La inteligencia artificial permite crear audios bastante convincentes. Por eso el riesgo no termina en la llamada, sino en las instrucciones que la víctima decide seguir posteriormente”, señaló.
Finalmente, Menéndez explicó que una de las principales fuentes de estos contactos son las filtraciones de datos personales. Indicó que muchos números telefónicos son obtenidos cuando los usuarios los registran en formularios, sorteos o plataformas digitales que posteriormente sufren vulneraciones de seguridad.
Según detalló, existe incluso un mercado ilegal donde se compran y venden bases de datos con miles de números telefónicos, utilizados luego en campañas masivas de estafa a nivel internacional.
