¿Y Ahora Qué? | La elección de las mesas directivas del Senado y de la Cámara de Diputados marca el primer gran pulso político del nuevo Congreso bicameral y lo que realmente está en juego es el rumbo de la relación entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo durante los próximos cinco años.
La elección de las mesas directivas del Senado y de la Cámara de Diputados marcará el inicio de la relación política entre el nuevo Congreso bicameral y el gobierno de Keiko Fujimori. El proceso se desarrolla bajo el debate entre la necesidad de un equilibrio de poderes y la búsqueda de gobernabilidad para evitar crisis similares a las de periodos anteriores. En el Senado, la disputa se presenta reñida entre las listas lideradas por Miguel Ángel Torres y Daniel Barragán, debido a una paridad de escaños. Por su parte, en la Cámara de Diputados, la lista de Óscar Reto Otero cuenta con una ventaja numérica frente a la de Norma Yarrow.
- La conformación de las mesas directivas definirá si el Legislativo actuará como un contrapeso político o como un aliado del Ejecutivo en los próximos cinco años.
- En el Senado, el bloque de Fuerza Popular y Renovación Popular suma 30 escaños, igualando la cifra de las demás agrupaciones políticas.
- La oposición en la Cámara de Diputados proyecta alcanzar 74 votos, superando los 56 que reúnen las bancadas oficialistas.
- El análisis histórico de la política peruana sugiere que la confrontación directa entre poderes ha generado inestabilidad y crisis institucional recurrente.
El exministro Jorge Nieto ha sostenido que el Perú necesita “equilibrar los poderes“, argumento con el que justifica la conformación de una alianza entre Juntos por el Perú, Ahora Nación, Obras y el Partido del Buen Gobierno para disputar la conducción del Senado y de la Cámara de Diputados.
La propuesta suena atractiva desde la teoría constitucional, pues ningún poder del Estado debería concentrar un control absoluto sobre los demás. Sin embargo, la experiencia política peruana demuestra que una cosa es el equilibrio de poderes y otra muy distinta la confrontación permanente.

¿Y Ahora Qué?. La experiencia política de los últimos gobiernos
La historia reciente permite observar una constante. Cuando el presidente de la República ha contado con una bancada importante o ha logrado construir acuerdos políticos con el Congreso, el país ha tenido mayores niveles de estabilidad.
En cambio, cuando el Ejecutivo y el Legislativo han quedado enfrentados desde el inicio de un gobierno, el resultado ha sido una crisis política permanente que terminó afectando la gobernabilidad.
En el año 2001, Alejandro Toledo llegó a la Presidencia de la República y su agrupación política fue la primera fuerza del Congreso. Aunque no alcanzó mayoría absoluta, sí logró construir alianzas que le permitieron conducir la Mesa Directiva y desarrollar su gestión con relativa estabilidad institucional.
Cinco años después, en el 2006, el escenario fue distinto. Alan García ganó la Presidencia de la República, pero el APRA solo obtuvo 36 congresistas, mientras que Unión por el Perú consiguió 45 escaños.
Sin embargo, el aprismo hizo gala de su reconocida capacidad de negociación política y de generar acuerdos antes que confrontaciones.
En el 2011, Ollanta Humala llegó al poder y Gana Perú fue la primera fuerza política del Congreso. Ello permitió que Daniel Abugattás presidiera el Parlamento durante el primer año y que el oficialismo tuviera capacidad para conducir la agenda legislativa en el inicio del mandato.
La situación cambió radicalmente en el 2016. Pedro Pablo Kuczynski ganó la Presidencia por un margen mínimo frente a Keiko Fujimori, pero su partido, Peruanos por el Kambio, apenas obtuvo 18 de los 130 congresistas. Fuerza Popular alcanzó 73 escaños, una mayoría absoluta que controló la Mesa Directiva y las principales comisiones.
Desde el primer día se instaló un escenario de confrontación política. Fue uno de los periodos de mayor enfrentamiento entre ambos poderes del Estado desde el retorno de la democracia.
El mismo patrón volvió a repetirse en el 2021. Pedro Castillo ganó la Presidencia con Perú Libre, partido que obtuvo 37 congresistas, la bancada más numerosa, pero muy lejos de la mayoría absoluta.
La oposición articuló una alianza que permitió elegir a María del Carmen Alva, de Acción Popular, como presidenta del Congreso. Durante todo ese periodo la confrontación entre el Ejecutivo y el Legislativo fue constante.
Interpelaciones, censuras, investigaciones, pedidos de vacancia y finalmente la destitución de Castillo marcaron un quinquenio que profundizó la crisis política.
El debate entre equilibrio y gobernabilidad
Los antecedentes muestran que el Perú no ha obtenido mejores resultados cuando el Ejecutivo y el Legislativo han actuado como dos bloques enfrentados.
La función fiscalizadora del Congreso es indispensable en una democracia, pero gobernar bajo un clima permanente de conflicto termina paralizando las reformas, retrasando las inversiones y generando mayor incertidumbre para el país.
Por ello, la afirmación de Jorge Nieto de que es necesario “equilibrar los poderes” merece una reflexión más profunda. El equilibrio entre poderes ya existe como principio constitucional.
Lo que corresponde discutir es si convertir la Mesa Directiva del Congreso en un contrapeso político desde el primer día fortalecerá la democracia o reproducirá los conflictos que el Perú ha vivido los últimos años.
Una elección clave para el nuevo Congreso
La jornada de hoy definirá quién conducirá las dos cámaras del nuevo Congreso. En el Senado, la contienda se presenta particularmente reñida. La Lista 1 está encabezada por Miguel Ángel Torres (Fuerza Popular). Frente a ésta compite la Lista 2, liderada por Daniel Barragán (Obras).
La composición del Senado explica la intensidad de la disputa. Fuerza Popular y Renovación Popular reúnen 30 de los 60 senadores, mientras que las demás agrupaciones también alcanzan 30 escaños.
En ese escenario, cada voto será decisivo y cualquier ausencia o cambio de posición podría definir quién dirigirá la Cámara Alta.
En la Cámara de Diputados el panorama es diferente. La oposición reúne alrededor de 74 diputados frente a los 56 que suman Fuerza Popular y Renovación Popular. Por ello, la Lista 1, encabezada por Óscar Reto Otero (Partido del Buen Gobierno), parte con mayores posibilidades de imponerse a la Lista 2, de Norma Yarrow (Renovación Popular).
La elección de hoy no solo definirá quién ocupará los principales cargos del Congreso. También enviará una primera señal sobre el tipo de relación que existirá entre el Parlamento y el Gobierno de Keiko Fujimori y si los “padres de la patria” trabajarán por la gobernabilidad del país o por la permanente confrontación.
