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Del abandono a la historia: Chuño, el perrito que encontró una familia entre arqueólogos y ahora cuida T’aqrachullo como su hogar

Del abandono a la historia: Chuño, el perrito que encontró una familia entre arqueólogos y ahora cuida T’aqrachullo como su hogar.
Del abandono a la historia: Chuño, el perrito que encontró una familia entre arqueólogos y ahora cuida T’aqrachullo como su hogar.

Entre los antiguos muros y las impresionantes estructuras de T’aqrachullo, uno de los descubrimientos que más ha enternecido a visitantes y trabajadores no pertenece a la arqueología. Se trata de Chuño, un perrito que llegó hace algunos años al complejo prehispánico y que, sin buscarlo, terminó convirtiéndose en parte de la historia del lugar y en el guardián más querido del recinto.

Chuño, un can que llegó en 2022 al complejo arqueológico de T’aqrachullo en la provincia de Espinar, Cusco, se ha convertido en el guardián y guía simbólico del recinto. El animal fue integrado a las labores diarias por el equipo de arqueólogos tras decidir permanecer en el sitio, incluso después de un intento de recuperación por parte de su antiguo dueño. El complejo prehispánico donde habita Chuño abarca 17,4 hectáreas y destaca por sus hallazgos de viviendas, templos y piezas de metales preciosos. Actualmente, el can acompaña a los visitantes durante los recorridos por esta zona vinculada a la antigua ciudad de Ancocagua.

  • Chuño se integró al equipo de investigación arqueológica de T’aqrachullo en el año 2022.
  • A pesar de un intento de su dueño original por recuperarlo, el animal eligió quedarse de forma permanente en el complejo cusqueño.
  • El sitio arqueológico cuenta con 17,4 hectáreas de extensión, superando el área urbana de Machu Picchu.
  • Investigaciones en la zona han permitido el hallazgo de cerca de 3,000 piezas metálicas de oro, plata y cobre.
  • El can es reconocido actualmente por visitantes y especialistas como el custodio y guía principal del recinto prehispánico.
Generado con IA a traves de OpenAI. Verifica los datos en el contenido original.
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Un visitante inesperado que decidió quedarse para siempre

La historia de Chuño comenzó en 2022, cuando el equipo de arqueólogos continuaba realizando investigaciones en el complejo ubicado en la provincia de Espinar, región Cusco. Lo que inicialmente parecía la visita ocasional de un perro terminó transformándose en una relación cercana con los trabajadores, quienes poco a poco lo integraron a su rutina diaria.

El arqueólogo Aurelio Fernández contó que conoció a Chuño durante las labores de investigación y que desde entonces el animal permaneció acompañando al grupo. Según relató, el can encontró comodidad entre quienes trabajaban en el lugar y comenzó a formar parte de las actividades cotidianas.

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“Vino en 2022 y se quedó como parte del equipo”, recordó el especialista.

Sin embargo, lo que más ha llamado la atención de esta historia es que Chuño no era un perro sin dueño. Fernández explicó que tiempo después una persona llegó al complejo con la intención de recuperarlo; sin embargo, el animal habría demostrado que ya había elegido dónde quería quedarse.

El especialista señaló que, pese a ese intento, el perro continuó permaneciendo en el lugar y hoy es reconocido por muchos como el verdadero custodio del complejo arqueológico.

“Nos damos con la sorpresa de que sigue en este sitio como guardián. Es su casa ahora, es su hogar. He visto en las redes que aparece en las fotos como guía principal”, expresó mientras acariciaba al can y compartía un momento con él.

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Actualmente, Chuño recibe a visitantes, acompaña recorridos y permanece vigilante entre las estructuras milenarias, convirtiéndose en una presencia inseparable del sitio.

La nueva joya arqueológica que sorprende en Cusco

T’aqrachullo ha despertado gran interés debido a sus dimensiones y valor histórico. El complejo prehispánico cuenta con aproximadamente 17,4 hectáreas de extensión, superando incluso el área urbana de Machu Picchu.

Las investigaciones realizadas en la zona revelaron la presencia de viviendas, templos y espacios ceremoniales que podrían estar vinculados con Ancocagua, una antigua ciudad mencionada en crónicas coloniales del Imperio inca.

Además, entre los hallazgos realizados por los especialistas destacan cerca de 3.000 pequeñas piezas metálicas elaboradas en oro, plata y cobre. Sin embargo, mientras continúan los estudios sobre los secretos que esconden las piedras de T’aqrachullo, para muchos visitantes ya existe un protagonista indiscutible: Chuño, el perrito que encontró entre ruinas el lugar que hoy llama hogar.

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