¿Y Ahora Qué? | El gobierno de Keiko Fujimori está siguiendo la misma estrategia de pasadas administraciones gubernamentales para lograr el objetivo de desterrar la minería ilegal, al menos en Madre de Dios.
La estrategia basada en operativos de interdicción no ha logrado frenar el avance de la minería ilegal en la región de Madre de Dios. Esta actividad continúa expandiéndose debido a la capacidad económica de las redes que la financian, la falta de vigilancia continua y la ausencia de controles integrales en las cadenas de suministros. Además, genera severos perjuicios ambientales, problemas de salud pública por contaminación con mercurio e incremento de delitos conexos. Por ello, se señala la necesidad de frenar el abastecimiento de insumos clave como maquinaria y mercurio, y atender las carencias sociales de la zona.
- Los operativos de interdicción y destrucción de maquinaria resultan insuficientes frente a la rápida reposición de equipos por parte de las redes ilegales.
- El impacto de la actividad incluye deforestación creciente, delitos conexos como la trata de personas y contaminación por mercurio en ríos, peces y personas.
- El Instituto Peruano de Economía y PERUMIN estiman pérdidas de miles de millones de soles en tributos no recaudados frente a exportaciones ilegales en aumento.
- Madre de Dios mantiene severas carencias en salud, agua potable y saneamiento pese a los altos montos económicos que mueve el oro ilegal.
- Especialistas plantean que es indispensable cortar las cadenas de abastecimiento de mercurio y maquinaria pesada, además del combustible, para frenar la actividad.
Esta política se basa en operativos de interdicción que incluyen la destrucción de campamentos, maquinaria e infraestructura utilizada para la extracción ilegal de oro, incluso mediante el uso de explosivos.
¿Pero realmente esa es la solución al problema? En 2014, Daniel Urresti, quien fuera ministro del Interior del entonces presidente Ollanta Humala, encabezó uno de los mayores operativos de interdicción contra la minería ilegal en la zona de la Pampa.
La foto para el momento estuvo espectacular; sin embargo, con los años el área deforestada se ha incrementado hasta alcanzar la propia carretera Interoceánica.
En 2019, durante el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, se instalaron tres bases mixtas integradas por militares en su mayoría y policías. Hoy continúan dichas bases aunque en distintas zonas, pero la situación es la misma o hasta peor.

¿Y Ahora Qué? . Una estrategia de interdicción que no logra frenar la expansión
¿Qué está fallando en este contexto? Según los expertos, hay varios factores, como la falta de vigilancia permanente después de los operativos, la capacidad económica de las redes que financian la extracción ilegal, el tráfico y la exportación de oro de origen ilegal, la corrupción y las fallas del proceso de formalización minera, y la ausencia de una estrategia sostenida de recuperación ambiental.
A ello, le sumaría la falta de empleo formal para captar a esa masa de trabajadores que migran a esta región amazónica para alcanzar un sueño: volverse millonarios con el oro.
Es decir, pese a todas las interdicciones realizadas, la minería ilegal ha ido expandiéndose sin control y no solo destruyendo el ecosistema amazónico o contaminándolo, sino generando actividades ilegales que le hacen tanto daño a una sociedad como la trata de personas, esclavitud, prostitución, sicariato, delincuencia extrema y afectación a territorios indígenas.
Una noticia que grafica todo lo malo, al menos en la denominada Pampa, son las fosas comunes descubiertas.
Millones en pérdidas y una región que sigue olvidada
A ello hay que sumar que el Estado deja de percibir grandes recursos económicos a través de la captación de impuestos.
Según estimaciones presentadas en PERUMIN 37, son más de S/ 7,500 millones en tributos no recaudados y cerca de S/ 2,000 millones adicionales por evasión tributaria asociada, sin embargo, las exportaciones de oro de origen ilegal podrían alcanzar los US$ 16,000 millones al cierre de 2026, según el Instituto Peruano de Economía.
Otro dato a tomar en cuenta, es que las exportaciones de oro ilegal superaron los US$ 11,500 millones en 2025, un incremento del 55 % respecto de 2024 y 6.5 veces el valor registrado una década atrás.
De esa suma, ni un sol ha llegado a las arcas de Madre de Dios, que continúa siendo una región olvidada para el desarrollo.
No cuenta con buenos establecimientos de salud, los servicios de agua potable y saneamiento apenas benefician a casi la mitad de la población, calles de tierra en la misma capital departamental que en tiempos de lluvia se convierten en pozas para el criadero del zancudo y, como tal, del dengue.
Después de la pandemia, de la nada han aparecido más pueblos al pie de la carretera Interoceánica y algunos que existían originalmente siendo agrícolas, como el caso de Virgen de Copacabana, han sucumbido al impacto de la minería.
En cristiano, los operativos de interdicción no han afectado en nada esta actividad ilícita. Cada vez que las tropas combinadas destruyen maquinaria, al día siguiente ya la están reemplazando por otra. Es tanto el poder de la minería que se pueden dar ese lujo.
Controles a las cadenas de abastecimiento y recuperación ambiental
La minería ilegal le está ocasionando al Perú pérdidas multimillonarias que van mucho más allá de los impuestos que el Estado deja de recaudar. El perjuicio alcanza también a las inversiones, los bosques, los recursos hídricos, la seguridad, la economía formal y la salud de las personas.
La contaminación por mercurio no se limita a los ríos: se incorpora a la cadena alimentaria, afecta a peces que luego son consumidos por las comunidades y puede llegar al organismo humano.
Incluso el aire puede convertirse en una vía de exposición, debido a la liberación de vapores de mercurio durante los procesos de extracción del oro.
Estudios realizados por universidades de Estados Unidos como la Carnegie Institution for Science, han detectado niveles preocupantes de mercurio en habitantes de Madre de Dios, incluidos pobladores de Puerto Maldonado.
No basta con controlar el ingreso de combustible a Madre de Dios para impedir que este sea comercializado y utilizado en los campamentos mineros ilegales.
Es indispensable ampliar los controles a otros insumos y recursos que alimentan esta actividad ilícita, como el mercurio, utilizado en la extracción del oro, y la maquinaria pesada empleada para remover grandes extensiones de terreno.
Sin cortar estas cadenas de abastecimiento o los negocios que las sostienen, cualquier esfuerzo de interdicción será insuficiente para frenar la expansión de la minería ilegal.
