¿Y Ahora Qué? | Arequipa cumple 486 años este 15 de agosto y, una vez más, la ciudad se ha preparado para celebrar con pasacalles, serenatas, festivales, danzas, gastronomía, concursos y ceremonias. Todo eso forma parte de nuestra identidad y nadie podría cuestionar que una ciudad como Arequipa celebre su aniversario.
Arequipa conmemora su 486.º aniversario con festividades tradicionales, planteando interrogantes sobre la falta de obras de impacto que transformen la infraestructura urbana. Pese a la entrega de proyectos menores como el Intercambio Vial Bicentenario y mejoras en servicios educativos, persisten problemas críticos en transporte, limpieza pública y ordenamiento del Centro Histórico. La gestión actual de Ruccy Oscco se enfoca en dar continuidad a obras heredadas en lugar de iniciar proyectos emblemáticos. Ante la proximidad del V Centenario en 14 años, se requiere una hoja de ruta estratégica para definir el crecimiento futuro de la ciudad.
- Las autoridades locales enfrentan el desafío de ejecutar obras de gran envergadura que superen la gestión cotidiana de asfaltado y mantenimiento.
- El sistema de transporte metropolitano y la solución definitiva al problema de los residuos sólidos continúan como compromisos pendientes de escala estratégica.
- La administración de Ruccy Oscco mantiene la continuidad de proyectos tras la salida del exalcalde Víctor Hugo Rivera sin presentar nuevas obras emblemáticas.
- El IV Centenario de la ciudad sirve como referente histórico por haber dejado legados permanentes como el Teatro Municipal y el barrio IV Centenario.
- Se insta a definir desde ahora un plan de infraestructura, salud y expansión urbana con miras a los 500 años de fundación de la ciudad.
Pero hay una pregunta que las autoridades deberían responder: ¿qué obra de impacto le estamos entregando a la ciudad en este aniversario? Porque celebrar una ciudad no debería significar solamente organizar actividades durante algunos días. También debería ser una oportunidad para preguntarnos qué estamos dejando como legado a la ciudad.
¿Qué estamos dejando como legado?
En los últimos años no hemos visto grandes obras capaces de transformar de manera significativa la cara de la ciudad. Es cierto que se destrabó y concluyó el Intercambio Vial Bicentenario después de varios años de dificultades.
También se ejecutaron obras de asfaltado, mejoramiento de calles y avenidas, y algunos puentes y proyectos puntuales. O como este año que la Municipalidad Provincial entregó un comedor de dos plantas en el colegio Juana Cervantes y nuevos servicios higiénicos en el mercado San Camilo.
Son obras necesarias y, por supuesto, deben ser valoradas. Pero la pregunta es otra: ¿son estas las obras que una ciudad como Arequipa necesita para enfrentar sus grandes problemas urbanos?
Incluso, podríamos aplaudir a la gestión municipal por la elaboración del nuevo Plan de Desarrollo Metropolitano 2025-2045 y el Plan de Acondicionamiento Territorial, que pueden convertirse en herramientas importantes para ordenar el crecimiento de la ciudad, pero cuando se mira a Arequipa desde una perspectiva estratégica, el balance resulta menos contundente.
No tenemos terminado un sistema de transporte metropolitano. El caos vehicular continúa. No se ha producido una transformación integral del Centro Histórico. El problema de los residuos sólidos sigue sin una solución definitiva. Tampoco se ha concretado una gran infraestructura metropolitana que marque un antes y un después para la ciudad.

De hecho, un análisis publicado después de la salida del ex alcalde Víctor Hugo Rivera fue particularmente crítico y señaló que dejaba la gestión sin obras emblemáticas y con proyectos todavía inconclusos. ¿Y qué ocurre con su sucesora Ruccy Oscco, quien asumió la alcaldía el 7 de mayo?
No se le puede pedir demasiado. Su principal responsabilidad es completar el periodo municipal 2023-2026. Lo que estamos viendo es, fundamentalmente, la continuidad de proyectos heredados. Y poco más.
Pero precisamente por eso la pregunta vuelve a ser inevitable: ¿Cuál es es la obra que permitirá a los arequipeños recordar la gestión 2023-2026 o el 486.º aniversario como el momento en que comenzó una verdadera transformación de la ciudad?.
Hacer calles, avenidas, veredas, parques y obras puntuales es parte de la gestión cotidiana de cualquier municipalidad. Lo verdaderamente difícil es pensar en proyectos que cambien la estructura de una ciudad.
El reto de llegar al V Centenario
Faltan apenas 14 años para que Arequipa cumpla 500 años de su fundación. Puede parecer mucho tiempo, pero para una ciudad que necesita grandes proyectos de infraestructura es prácticamente mañana.
Si queremos llegar al V Centenario con una Arequipa diferente, las decisiones tienen que tomarse ahora. No podemos esperar al 499.º aniversario para comenzar a colocar primeras piedras.
El V Centenario debería convertirse desde hoy en un gran proyecto colectivo de ciudad. No solamente en una comisión organizadora de celebraciones, sino en una hoja de ruta para definir qué Arequipa queremos construir para las próximas décadas.
Un plan que determine qué infraestructura necesita la ciudad: transporte masivo, nuevas vías, agua y saneamiento, hospitales, colegios, espacios públicos, tratamiento integral de residuos, recuperación del río Chili, protección de la campiña y nuevas áreas de expansión urbana, entre otras necesidades.
El IV Centenario nos debe servir de inspiración. Aquella celebración no quedó únicamente en fiestas, discursos y ceremonias. Dejó obras que todavía forman parte de la fisonomía y de la memoria de la ciudad, entre ellas el Teatro Municipal, el Teatro Ateneo y el barrio IV Centenario, que además contribuyó a la expansión urbana de Arequipa.
Un aniversario no solamente sirve para mirar hacia atrás; también puede ser una oportunidad para decidir cómo queremos que sea la ciudad en el futuro.
