Por: Omar Fernández
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A tres meses de cerrar el 2025, los gobiernos locales de Arequipa apenas han ejecutado el 53.3% de su presupuesto de inversión pública. Según el último reporte de ComexPerú, esta cifra equivale a S/ 926 millones gastados de un total programado de S/ 1,738 millones, dejando sin uso más de S/ 600 millones destinados a proyectos de infraestructura, saneamiento y servicios básicos.
Aunque la ejecución es ligeramente superior a la registrada en años anteriores, los resultados siguen siendo preocupantes.
“Las municipalidades han ejecutado menos del 70% de su presupuesto de inversión pública. En promedio, eso significa que de casi 2 mil millones para obras, se han dejado de usar cerca de 600 millones, y la tendencia para este año es similar”, explicó Franco Yngunza, analista de estudios económicos de ComexPerú.
Falta de capacidad técnica y trabas administrativas en Arequipa
El estudio identifica que más del 60% de los municipios arequipeños carecen de asistencia técnica en áreas clave como la administración tributaria, formulación de proyectos y procedimientos administrativos, factores que frenan la ejecución de inversiones.
“Hay deficiencias en la preparación técnica de los funcionarios municipales. Sin planificación ni gestión adecuada, los presupuestos no se traducen en obras”, señala el informe.
De los 109 municipios de la región, 70 requieren capacitación en gestión tributaria, 60 en procesos administrativos y 61 en formulación y evaluación de proyectos de inversión.
Lo que no se hizo con el dinero público
Entre el 2021 y el 2024, Arequipa dejó sin ejecutar más de S/ 4,200 millones en inversión pública entre el Gobierno Regional y los municipios. Según ComexPerú, con ese monto se habría podido cerrar la brecha de saneamiento de toda la región, llevar electricidad a más de 400 mil viviendas rurales, asfaltar una quinta parte de las carreteras nacionales sin pavimentar y construir más de 850 postas médicas.
“Estamos hablando de una ineficiencia estructural. Son recursos que estaban disponibles, pero no llegaron a transformarse en obras que mejoren la calidad de vida de la población”, agregó Yngunza.
La falta de ejecución no solo refleja debilidades técnicas, sino también una brecha de gestión que impacta directamente en los ciudadanos. Miles de familias en Arequipa siguen esperando obras de agua, saneamiento, carreteras y salud que ya contaban con presupuesto aprobado.
Mientras tanto, las autoridades locales enfrentan un escenario repetido: altas transferencias y poca capacidad de gasto, con una ciudadanía cada vez más frustrada por la falta de resultados tangibles.
