Un mausoleo con dos guitarras de sillar recuerda en el Cementerio General de La Apacheta a José Santos y Víctor Lino Dávalos Salazar, el dúo que llevó la música arequipeña a escenarios del Perú y del extranjero. Sin embargo, el monumento también conserva una precisión que forma parte de su historia: los restos de José descansan en ese camposanto, mientras que Víctor fue cremado en Hunter y no existe información confirmada sobre el destino posterior de sus cenizas.
En el Cementerio General de La Apacheta se encuentra un mausoleo con dos guitarras de sillar dedicado a los hermanos José y Víctor Dávalos, referentes de la música arequipeña. La estructura funeraria alberga los restos de José, trasladados en 2013, mientras que Víctor fue cremado en Hunter y no se cuenta con información confirmada sobre el destino de sus cenizas. El dúo comenzó su carrera integrando el trío Los Chamacos en 1945 y más tarde adoptó el nombre de Los Dávalos, difundiendo diversos géneros tradicionales. En 1952 se trasladaron a Lima, logrando expandir a nivel nacional e internacional el repertorio vinculado a las costumbres y paisajes de Arequipa.
- El mausoleo de sillar en el Cementerio General de La Apacheta fue impulsado por la Beneficencia Pública de Arequipa y el Gobierno Regional para homenajear al dúo.
- El monumento guarda únicamente los restos de José Santos Dávalos, ya que Víctor Lino fue cremado en Hunter y se desconoce el destino final de sus cenizas.
- Los hermanos iniciaron su trayectoria en 1945 con el trío Los Chamacos tocando rancheras, antes de consolidarse como Los Dávalos interpretando valses, yaravíes, pampeñas y marineras.
- Su repertorio incluyó temas destacados como Ciudad Blanca, El regreso, La Benita y Montonero arequipeño, interpretados con el acompañamiento de guitarristas como Óscar Avilés y Rafael Amaranto.
- El traslado de los intérpretes a Lima en 1952 permitió la difusión radial y discográfica de la música arequipeña hacia otros públicos dentro y fuera del país.
La obra funeraria resume el reconocimiento de Arequipa a quienes hicieron de sus canciones una forma de difundir los paisajes, las costumbres y el sentimiento de pertenencia a la tierra del Misti. La trayectoria de Los Dávalos, desde sus comienzos en espacios populares hasta la distinción que recibieron del Estado peruano, forma parte de la historia cultural de la Ciudad Blanca.
Un mausoleo de sillar para recordar a Los Dávalos
En julio de 2013, los restos de José Santos Dávalos fueron trasladados a un mausoleo especial en el Cementerio General de La Apacheta. La construcción fue impulsada por la Beneficencia Pública de Arequipa y contó con el apoyo del Gobierno Regional. El espacio fue entregado a la familia como reconocimiento a la trayectoria del músico y a su aporte a la difusión de la música peruana.
La estructura destaca por dos guitarras elaboradas en sillar, material característico de la arquitectura arequipeña. En el monumento se colocó una inscripción dedicada a los hermanos: «En reconocimiento a los hermanos Víctor y José Dávalos Salazar, Los Dávalos, hijos predilectos de Arequipa que con sus magníficas voces difundieron la música peruana por todo el mundo».
La dedicatoria comprende a ambos integrantes del dúo, aunque el lugar alberga los restos de José. Víctor participó en la ceremonia de entrega y agradeció el homenaje. Durante el acto, María Antonieta Dávalos interpretó el vals El regreso, una de las piezas más asociadas con la trayectoria musical de la familia.
El mausoleo se convirtió en un punto de memoria cultural dentro de La Apacheta. Su presencia permite recordar que los cementerios también conservan parte de la historia de una ciudad, a través de los espacios dedicados a personas que contribuyeron a su vida artística y cultural.
De una familia de músicos al nacimiento de Los Chamacos
La historia de José y Víctor comenzó en el entorno familiar. Fueron hijos de Víctor Dávalos Pacheco, reconocido cantor arequipeño por la potencia de su voz, y de Albina Salazar Riveros, quien administraba una picantería en el tradicional barrio de Casa Rosada. En ese ambiente crecieron escuchando música criolla y expresiones populares de Arequipa.
Ambos estudiaron en el colegio Independencia Americana. La música, presente en las reuniones familiares y en la vida cotidiana de la ciudad, influyó en su formación. Antes de alcanzar reconocimiento con el apellido familiar, los hermanos iniciaron su camino artístico con otro nombre.
En 1945 se unieron a Guillermo Ramos Goyzueta para formar el trío Los Chamacos, dedicado inicialmente a interpretar música mexicana, en especial rancheras. Sus primeras actuaciones estuvieron vinculadas con espacios populares y emisoras de la ciudad, entre ellas Radio Arequipa, Radio Landa y, posteriormente, Radio Continental.
José había participado años antes en un concurso organizado por Radio Arequipa. En 1938, acompañado por Idelfonsa Márquez, interpretó un tango y ganó la competencia. Con el tiempo, los hermanos dejaron el nombre de Los Chamacos y adoptaron el de Los Dávalos, mientras incorporaban con mayor fuerza los géneros y las expresiones musicales de su tierra.
José y Víctor combinaron dos voces con identidad propia
Víctor Lino Dávalos Salazar nació el 23 de septiembre de 1927 en Arequipa. Fue la primera voz del dúo y se distinguió por una interpretación potente y expresiva. José Santos Dávalos Salazar, nacido en 1923, era el hermano mayor y asumió la segunda voz. También destacó como compositor y guitarrista.
La combinación de ambos registros se convirtió en una de las características del conjunto. Mientras Víctor conducía las interpretaciones con la primera voz, José aportaba la segunda y el acompañamiento musical. En distintas etapas de su trabajo contaron con el aporte de guitarristas como Óscar Avilés y Rafael Amaranto, figuras vinculadas al desarrollo de la música criolla peruana.
El dúo no se limitó a un solo género. Su repertorio abarcó valses criollos, yaravíes, pampeñas, marineras, tonderos y huaynos. Esa variedad les permitió acercar distintas expresiones de la música popular peruana a públicos que conocían poco de la tradición musical del sur.
El traslado a Lima amplió su reconocimiento nacional
En 1952, los hermanos se trasladaron a Lima para buscar nuevas oportunidades artísticas. La capital concentraba emisoras, espacios de presentación y una actividad discográfica que ofrecía mayores posibilidades para los intérpretes de música criolla. En ese entorno comenzaron a consolidar su presencia en el panorama musical peruano.
Las presentaciones, la difusión radial y las grabaciones permitieron que sus interpretaciones llegaran a diferentes ciudades. De ese modo, canciones vinculadas con Arequipa comenzaron a circular entre públicos que no necesariamente conocían la ciudad ni sus tradiciones.
Entre las piezas asociadas con su repertorio figuran Ciudad Blanca, Al pie del Misti, Melgar, La Benita, Montonero arequipeño, Río de Arequipa, Gitana y El regreso. No todas fueron composiciones de los hermanos. El vals Ciudad Blanca corresponde a Rafael Otero López, mientras que El regreso fue compuesto por Mario Cavagnaro.
Una parte importante del aporte de Los Dávalos consistió en interpretar y difundir obras de otros autores, además de desarrollar su propio trabajo musical. La versión de Ciudad Blanca quedó especialmente vinculada con la voz de Víctor, al igual que la interpretación de El regreso.
De Arequipa a los escenarios de Estados Unidos
La proyección internacional del dúo se amplió en 1975, cuando los hermanos viajaron a Estados Unidos. Durante varios años desarrollaron allí una actividad artística dirigida también a las comunidades peruanas y latinoamericanas que residían fuera del país.
Las reseñas sobre su trayectoria señalan que compartieron escenarios o espacios musicales con artistas como Celia Cruz y Armando Manzanero. Asimismo, mencionan un reconocimiento recibido en Nueva York durante la década de 1990, en el marco de sus bodas de oro artísticas, además de homenajes de autoridades y organizaciones vinculadas con la comunidad peruana.
Para los peruanos que vivían lejos de su lugar de origen, las canciones del dúo podían representar un vínculo con sus recuerdos. Temas como Ciudad Blanca y Al pie del Misti evocaban los paisajes y la identidad de Arequipa, y llevaron esa referencia cultural a públicos de otros países.
Arequipa incorporó a los hermanos a su galería de ilustres
El reconocimiento a Los Dávalos también tuvo un espacio institucional en su ciudad natal. En agosto de 2017, el retrato de José y Víctor fue incorporado a la Galería de Arequipeños Ilustres del Museo Histórico Municipal de Arequipa. La decisión fue oficializada mediante el Acuerdo Municipal N.° 070-2017, aprobado por el Concejo Provincial el 31 de mayo de ese año.
En el homenaje participaron familiares de los artistas, entre ellos Ivonne Dávalos, hija de José, y Leslie Dávalos, hija de Víctor. La ceremonia permitió recordar la contribución del dúo a la música regional y el alcance que consiguió su trabajo artístico.
José regresó de Nueva York para descansar en La Apacheta
José Santos Dávalos falleció el 22 de agosto de 2002 en Nueva York, Estados Unidos, a los 78 años, de acuerdo con reseñas periodísticas sobre su muerte. Sus restos fueron repatriados y llegaron a Arequipa el 29 de agosto de ese año. Cientos de personas acompañaron su despedida hasta el Cementerio General de La Apacheta.
En un primer momento, el féretro fue colocado en el mausoleo de la familia Del Carpio. Posteriormente se realizaron gestiones para que el músico contara con un espacio propio, concretado con el mausoleo inaugurado para su familia en julio de 2013. Desde entonces, José descansa en el camposanto, mientras el monumento conserva también el nombre de su hermano como homenaje.
Víctor fue cremado en Hunter
Víctor Lino Dávalos falleció el 11 de abril de 2020, a los 92 años, según la semblanza difundida por la Universidad Católica de Santa María. Durante sus últimos años residió en el distrito de Alto Selva Alegre. Su muerte ocurrió durante el periodo de aislamiento obligatorio por la pandemia de COVID-19, por lo que no se realizó una despedida multitudinaria.
Las autoridades de Alto Selva Alegre dispusieron el izamiento de banderas a media asta y organizaron un homenaje simbólico. La carroza fúnebre fue acompañada por personal de serenazgo hasta el crematorio Paxis, ubicado en el distrito de Hunter, donde sus restos fueron cremados.
La información disponible permite precisar que José está sepultado en el mausoleo de La Apacheta y que Víctor fue cremado en Hunter. No se cuenta con una fuente que confirme dónde quedaron depositadas las cenizas de Víctor. Por esa razón, el mausoleo debe describirse como un homenaje funerario a los dos artistas, no como el lugar de sepultura de ambos.
El Ministerio de Cultura reconoció su aporte a la música peruana
En mayo de 2022, el Ministerio de Cultura otorgó a José Santos y Víctor Lino Dávalos Salazar, de manera póstuma, la distinción de Personalidad Meritoria de la Cultura. La medida quedó formalizada mediante la Resolución Ministerial N.° 154-2022-DM/MC, publicada el 24 de mayo de ese año.
La distinción reconoció la trayectoria nacional e internacional de los hermanos y su contribución a la difusión de la música peruana. También destacó el trabajo que realizaron para reivindicar los géneros musicales, las costumbres y los paisajes de Arequipa y del sur del país, con expresiones como las pampeñas, marineras y valses criollos.
La Municipalidad Distrital de Alto Selva Alegre había solicitado el reconocimiento en 2021. La resolución ministerial incorporó así a Los Dávalos entre las personalidades cuya trayectoria representa un aporte significativo a la cultura nacional.
El repertorio familiar mantiene vigente su legado
La relación de la familia Dávalos con la música continuó a través de sus descendientes. María Antonieta y Leslie Dávalos, hijas de Víctor, participaron en la promoción del repertorio familiar y de las expresiones musicales arequipeñas. Los familiares de José también estuvieron presentes en homenajes y actividades de reconocimiento a su trayectoria.
Las canciones del dúo siguen asociadas a reuniones, celebraciones tradicionales, actividades culturales y homenajes a la Ciudad Blanca. Su aporte no estuvo únicamente en la interpretación, sino también en abrir espacio para que géneros y repertorios del sur peruano fueran conocidos fuera de su lugar de origen.
La historia de Los Dávalos une escenarios, radios, grabaciones, reconocimientos y un mausoleo construido con símbolos de Arequipa. José volvió desde Nueva York para descansar en La Apacheta; Víctor fue despedido en su ciudad y cremado en Hunter. Aunque sus destinos funerarios no fueron los mismos, el monumento del cementerio reúne sus nombres como parte de una memoria musical compartida.
Cuando vuelven a sonar Ciudad Blanca, Melgar o Al pie del Misti, también vuelve a escucharse una parte de la historia cultural de Arequipa. Las voces de José y Víctor Dávalos permanecen en un repertorio que ayudó a expresar la identidad de la ciudad más allá de sus fronteras.
