La salida de OPEP y de la alianza ampliada OPEP+ por parte de Emiratos Árabes Unidos ha generado nuevas tensiones en los mercados energéticos internacionales, en medio de la crisis provocada por la guerra en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo.
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El anuncio, que entrará en vigor desde el 1 de mayo de 2026 según el gobierno emiratí, representa uno de los golpes más duros para la organización petrolera en los últimos años. Emiratos era uno de los productores más relevantes del bloque y su retiro abre dudas sobre la capacidad de la OPEP para seguir controlando la oferta global de crudo y estabilizar los precios.
Rusia expresó preocupación por la decisión y pidió que la salida no afecte el funcionamiento del grupo. Moscú considera que la OPEP+ ha sido clave para reducir la volatilidad del mercado energético en tiempos de incertidumbre.
Emiratos busca producir más petróleo
El ministro de Energía emiratí, Suhail Mohamed al-Mazrouei, explicó que la decisión responde a una estrategia nacional de largo plazo y al interés de aumentar su producción sin estar sujeto a las cuotas impuestas por la organización.
En los últimos años, Abu Dabi había mostrado desacuerdos con los límites de producción fijados por la OPEP, mientras Arabia Saudita defendía mantener recortes para sostener precios altos.
Actualmente, Emiratos producía cerca de 3,4 millones de barriles diarios antes del agravamiento del conflicto regional. Sin embargo, su petrolera estatal ADNOC proyecta elevar su capacidad de bombeo hasta 5 millones de barriles diarios en 2027, respaldada por inversiones de 150 mil millones de dólares.
Un eventual aumento de producción podría ayudar a equilibrar la oferta mundial y moderar los precios del crudo, aunque ese impacto no sería inmediato debido a las restricciones logísticas en el estrecho de Ormuz.
Golpe político para Arabia Saudita y ventaja para Trump
La salida también refleja el deterioro de las relaciones entre Emiratos y Arabia Saudita, líderes tradicionales del Golfo. Ambos países han tenido diferencias económicas, estratégicas y militares, especialmente tras los recientes ataques iraníes y disputas regionales como la guerra en Yemen.
Analistas consideran que esta ruptura debilita la cohesión interna de la OPEP y reduce la influencia saudita dentro del bloque.
Además, la decisión podría beneficiar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien durante años criticó a la OPEP por elevar artificialmente los precios del petróleo. Si Emiratos aumenta su producción y el mercado recibe más oferta, los precios podrían bajar, favoreciendo a economías importadoras como la estadounidense.
Con Qatar, Ecuador y Angola fuera del cartel en años recientes, la salida emiratí vuelve a poner en duda el futuro de una organización que durante décadas dominó el mercado petrolero mundial.
