El Pirata | Hablemos de Películas. Carrie, de Mike Flanagan, adapta el libro de Stephen King para convertirla en una reflexión sobre el bullying en las escuelas de Estados Unidos. Interesante, pero no redondea la idea.
La nueva miniserie Carrie, dirigida por Mike Flanagan para Prime Video, adapta la novela de Stephen King enfocándose en el drama del bullying escolar en lugar de priorizar el terror tradicional. La producción aborda la problemática desde diversas capas, involucrando tanto a los padres como a las autoridades educativas en la falta de soluciones. Sin embargo, la resolución en la clásica escena del baile de graduación desentona con el tono reflexivo previo de la trama, al recurrir a la violencia como desenlace. A pesar de estas inconsistencias narrativas, la obra destaca en su apartado visual y fotográfico durante dicho clímax.
- La adaptación de Mike Flanagan se enfoca en el drama del bullying en lugar del suspenso y terror de las versiones anteriores.
- La serie involucra la responsabilidad de los padres y la administración escolar en el acoso adolescente, mostrando personajes con posturas complejas.
- El episodio seis marca un quiebre crítico en el que la falta de resolución temprana radicaliza el conflicto.
- El desenlace en el baile de graduación se percibe incoherente frente a la exploración reflexiva planteada a lo largo de la miniserie.
- La propuesta visual y la fotografía en la icónica escena del baile de graduación reciben una valoración positiva.
Si en las versiones fílmicas se exploraba el fanatismo religioso y también la violencia escolar, en la serie de Prime Video se profundiza y construye el retrato de un centro educativo agobiado por los maltratos adolescentes.
La historia de Carrie es conocida. Se han hecho hasta cuatro películas. La más clásica estuvo dirigida por Brian de Palma en 1976, y esta es la primera vez que se propone una miniserie. Si bien los filmes estaban más enfocadas al suspenso y terror, la propuesta de Flanagan apunta más al drama.
Al inicio parece una historia más de adolescentes sufriendo de bullying en la escuela, pero conforme avanza la serie, Flanagan analiza capa por capa esta problemática. Para él no se trata de un conflicto donde hay buenos y malos, sino que tiene sus complejidades e involucra a toda la comunidad educativa.
Los padres tienen responsabilidad con sus exigencias e indiferencias, mientras que la administración escolar también, con su política de brazos cruzados y de no hacer nada para defender a los adolescentes.

El Pirata| Ir por capas deja personajes ambiguos
Por otro lado, el problema de desglosar esta idea en tantas capas es que pone al espectador en situaciones ambiguas y en aprietos, lo que refuerza la idea de que este tema no se trata de bandos marcados, sino de complejidades con capacidad de radicalizarse.
Llega un momento en que notas que cada personaje tiene un punto válido en sus argumentos. No importa si aparece como el antagónico; tiene algo a su favor.
Sin embargo, esta estructura llega a un punto clave en el capítulo seis, cuando el conflicto estalla y el bullying se vuelve complicado de resolver. Las partes se extreman, entonces las disculpas y los gestos son insuficientes y la agresión se vuelve una opción. En ese sentido, ese capítulo se convierte en un ejemplo de lo que podría pasar si los acosos no se resuelven a tiempo.
El final no dialoga con la propuesta de Carrie
Pero hay un problema cuando Carrie debe retomar el momento clave de esta conocida historia: el baile de graduación.
Esa escena, en las películas, funciona como una venganza contra los agresores, pero en esta miniserie —donde hay una profundización en los dramas de los personajes centrales—, esa escena y sus efectos se sienten incoherentes.
Flanagan no podía escapar de esa toma porque es la parte central de la historia de Carrie, pero su exploración en las causas y consecuencias del bullying no dialoga con el final de la miniserie y queda como si se propusiera que la solución a este problema está en la violencia. Así, su planteamiento reflexivo quedó incompleto.
No obstante, hay que remarcar que la propuesta visual del baile de graduación es buena. La fotografía se luce. La imagen de esa frágil Carrie aterroriza cuando queda bañada en sangre, y al colocarse frente a una cortina de fuego, refuerza la imagen de un poder sin límites.
La miniserie ejecuta bien el drama del bullying en los colegios, pero el final no le ayuda a completar esa idea y queda como una idea sin cerrar.
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