“Fue una experiencia horrible”. Así resume Claudia Pinto, trabajadora de una tienda cercana a la zona afectada, lo vivido durante el huaico que golpeó sectores próximos a la torrentera El Chullo y la urbanización Flora Tristán, del Cercado de Arequipa. Sin embargo, cuatro meses después, la preocupación ya no está únicamente en recordar lo ocurrido, sino en aquello que todavía falta recuperar.
Cuatro meses después del huaico que afectó sectores como Flora Tristán y la torrentera El Chullo en Arequipa, los residentes advierten que la recuperación de la zona aún es parcial. A pesar del retiro de más de 7,000 toneladas de escombros por parte de las autoridades, persisten daños estructurales en viviendas y el deterioro de las vías de tránsito. Los vecinos reportan que el polvo acumulado y el mal estado de las pistas afectan la vida diaria y la actividad comercial en el Cercado. Ante la proximidad de nuevas temporadas de lluvias, la comunidad demanda el encauzamiento permanente de las torrenteras y mejoras en la infraestructura preventiva.
- El balance oficial de la emergencia registró 4,231 personas afectadas y más de 1,200 viviendas con diversos niveles de daños en la región.
- Los residentes señalan que los trabajos de pavimentación y reparación de pistas no han sido concluidos al 100 %, dificultando la transitabilidad.
- Familias damnificadas aún enfrentan problemas de humedad y daños estructurales en sus inmuebles, lo que ha forzado a algunos a buscar refugio temporal.
- Comerciantes y vecinos exigen acciones preventivas urgentes, como el mantenimiento constante y el encauzamiento de la torrentera El Chullo para evitar nuevos desastres.
Aunque tras la emergencia se realizaron trabajos de limpieza e intervención, vecinos y comerciantes aseguran que la recuperación todavía no ha concluido. Vías deterioradas, viviendas afectadas y trabajos pendientes forman parte de una realidad que continúa presente en algunos sectores.
Según reportes oficiales emitidos durante la emergencia, el balance preliminar regional registró 4 231 personas afectadas, 89 damnificadas y más de 1 200 viviendas dañadas, además de inmuebles declarados inhabitables.
Posteriormente, autoridades también informaron el retiro de más de 7 mil toneladas de tierra y escombros en sectores afectados como Flora Tristán, así como trabajos de encauzamiento en la torrentera El Chullo.
Sin embargo, para algunos vecinos, retirar el lodo no significó terminar la emergencia.

Luego del huaico: recuperación parcial y necesidades pendientes
Uno de los principales problemas señalados por residentes es el estado de algunas vías y espacios intervenidos tras la emergencia. Gabriela Martínez, vecina cercana a la zona afectada, considera que todavía existen trabajos que no han sido concluidos.
“Las pistas han quedado dañadas, no las han terminado de arreglar al 100 %”, señaló.
Además, indicó que el tránsito constante de vehículos continúa levantando tierra acumulada en algunos sectores. “Pasan los carros y se levanta un montón de polvo”, comentó.
Además de las condiciones de las calles, vecinos indican que todavía existen viviendas que no logran recuperarse completamente. Algunos inmuebles permanecen afectados por daños estructurales y humedad, situación que incluso habría obligado a algunas familias a buscar refugio temporal con familiares.
Carlos Alberto Pinto Cuno, coronel en retiro de la Policía Nacional, considera que la recuperación avanzó parcialmente; sin embargo, todavía existen necesidades relacionadas con infraestructura y transitabilidad. Entre las mejoras que considera necesarias aparecen trabajos de pavimentación y recuperación integral de vías.
Comerciantes cercanos también sostienen que aún faltan acciones de limpieza y mantenimiento. Claudia Pinto señala que la presencia de tierra acumulada continúa generando molestias para vecinos y negocios de la zona.
El temor permanece y vecinos piden prevención
Más allá de los daños materiales, una preocupación se repite entre los residentes: la posibilidad de enfrentar nuevamente una situación similar.

Algunos vecinos consideran que todavía faltan medidas preventivas que permitan reducir riesgos futuros. Entre los pedidos aparecen el mantenimiento de torrenteras, mejoras en infraestructura y trabajos permanentes de prevención.
“Lo único que queremos es que encaucen las torrenteras”, señaló Carlos Alberto Pinto.
La preocupación también responde a una percepción compartida entre algunos residentes: consideran que ciertos problemas todavía no han sido solucionados completamente y que una nueva temporada de lluvias podría volver a poner en riesgo sectores cercanos.
Cuatro meses después del huaico, para muchos vecinos la emergencia no terminó cuando bajó el agua. Hoy, la recuperación todavía se mide en pistas por reparar, viviendas que continúan afectadas y una sensación de incertidumbre que permanece entre quienes vivieron uno de los eventos más duros registrados este año en la ciudad
