Por Wilfredo Mendoza Rosado
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Creo que… Los recuentos de fin de año son el paso obligado para recordar lo que nos prometimos y lo que hicimos o dejamos de hacer.
Muchas son las promesas. Es como una mariposa que dura lo que tiene que durar, pero que casi nunca llega a nada salvo a evaporarse, por el paso inexorable del tiempo.
Cada inicio de año, es como las mejores promesas que siempre hacemos porque la alegría creemos que es duradera, y como estamos en el período del todoprometer, pensamos que nadie se va a acordar de lo dicho, excepto que los recuerdos siempre vuelven donde los dejamos, o donde nos encuentren. Nada más cierto.
Desde hace muchos, las promesas que siempre hago, son para con mis hijos y a quienes más quiero. No son nada del otro mundo, excepto pedir salud, para hacerlos más felices y que me hagan feliz. Nada más.
No es mucho es apenas una forma de ser feliz por instantes, por momentos, por y o para siempre.
Hasta la próxima
