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CORDILLERA DE PALABRAS… Leer para no morir, urgencia que nadie quiere ver

CORDILLERA DE PALABRAS... Leer para no morir, urgencia que nadie quiere ver, artículo de opinión de Sarko Medina.
CORDILLERA DE PALABRAS... Leer para no morir, urgencia que nadie quiere ver, artículo de opinión de Sarko Medina.

Por: Sarko Medina Hinojosa

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Cordillera de Palabras… El Centro regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) acaba de publicar “Necesarios, prioritarios, inaplazables”, un dossier que debería quitarnos el sueño a todos. No es uno más de esos documentos técnicos que se archivan en algún escritorio ministerial para juntar polvo.

Es un grito de alerta sobre algo que estamos dejando morir en silencio: nuestra capacidad de leer, pensar y defendernos como ciudadanos. Y en el Perú, donde la democracia se tambalea entre escándalos de corrupción, uñas cortadas a congresistas, presidentes máquinas de bailar y promesas rotas de candidatos eternos, este documento llega tarde pero todavía a tiempo.

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La conclusión central es tan simple como demoledora: la lectura no es un lujo cultural para gente con tiempo libre, es la base misma de la democracia. Porque leer no es solo descifrar letras. Leer es aprender a distinguir la verdad de la mentira, el argumento del insulto, el proyecto político del show mediático.

Y en un país donde nos bombardean con fake news cada tres minutos, donde cualquier charlatán con cuenta de TikTok se vuelve influencer político, formar lectores críticos no es opcional, es supervivencia democrática.

Lectura y diversidad cultural

El documento plantea algo que suena obvio pero que hacemos mal desde siempre: las políticas de lectura no pueden diseñarse desde Lima para que “la provincia” las ejecute. Las comunidades andinas, amazónicas, las periferias urbanas, los adultos mayores que nunca fueron a la escuela, todos tienen que participar desde el principio en decidir qué se lee, cómo se lee, en qué lengua se lee.

CORDILLERA DE PALABRAS... Leer para no morir, urgencia que nadie quiere ver, artículo de opinión de Sarko Medina.
CORDILLERA DE PALABRAS… Leer para no morir, urgencia que nadie quiere ver, artículo de opinión de Sarko Medina.

Brasil ya lo está haciendo con consejos participativos paritarios. Nosotros seguimos diseñando programas en escritorios con aire acondicionado y luego nos sorprendemos de que no funcionan en Puno o en Loreto.

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Y aquí viene la deuda más grande y más vergonzosa: tenemos 48 lenguas originarias vivas en el Perú. Cuarenta y ocho. Y las estamos dejando morir como si nada. “Nada para nosotros sin nosotros” dice el documento, citando a los propios pueblos indígenas. Pero seguimos haciendo todo al revés.

Traducimos algunos cuentos al quechua para la foto, organizamos algún taller en aymara para cumplir con la cuota, y mientras tanto, cada año que pasa hay menos niños que hablan la lengua de sus abuelos. Cuando muere una lengua no se pierden solo palabras.

Se pierde conocimiento sobre plantas medicinales que podrían curar enfermedades, se pierden formas de relacionarse con la naturaleza que nos están haciendo falta ahora que el cambio climático nos está pasando la cuenta, se pierde memoria de siglos de sobrevivencia en los Andes y en la selva.

Los territorios con mayor biodiversidad son los que conservan más lenguas. Esto no es casualidad ni es poesía. Es ciencia pura y dura. Las cosmovisiones indígenas contienen saberes ancestrales sobre cómo vivir sin destruir el planeta.

Pero claro, es más fácil ignorarlos, tratarlos como folklore para turistas, que reconocer que tal vez ellos saben cosas que nosotros hemos olvidado o nunca supimos.

Políticas públicas y futuro lector

El documento plantea algo que deberíamos tener claro desde hace rato: necesitamos programas flexibles, con horarios que se adapten a la vida de la gente, no la gente adaptándose a los horarios burocráticos.

Necesitamos materiales que respeten la oralidad andina, que usen el quechua o el aymara como puente hacia la escritura, no como obstáculo. Necesitamos bibliotecas comunitarias en Paucartambo, en Cañete, en Ayacucho, donde ir a leer no sea para niños de escuela nada más, sino un acto comunitario con la lectura de autores regionales que nos muestren su rica variedad de registros literarios, contemporáneos, aterrizados a su realidad desde su mismo centro.

Y luego está el tema digital. Nos preocupamos por llevar tablets a las escuelas rurales pero no nos preguntamos si los maestros saben usarlas, si hay Internet, si los contenidos son adecuados. La alfabetización digital no es saber usar el celular.

Es saber leer críticamente lo que aparece en la pantalla, es entender cómo funcionan los algoritmos que deciden qué información te llega y cuál no, es defenderse de la manipulación en redes sociales. El documento habla de “infocracia”, que es el control que se ejerce mediante información personalizada. Y nosotros, como zombies, seguimos dándole like a todo sin preguntarnos quién gana con que creamos esto o aquello.

El documento plantea acciones concretas que aterrizo a la realidad nacional: crear consejos de lectura donde estén representadas las comunidades regionales.

Que las decisiones sobre qué libros comprar, en qué lenguas publicar, cómo formar mediadores, no se tomen solo en Lima sino en las regiones y con una mirada contemporánea de los autores, con concurso público si se quiere para apoyar a las editoriales independientes y a los escritores libres. Inversión sostenida en alfabetización, protegida de los cambios de gobierno, porque esto es política de Estado, no programa de una gestión.

Publicación en lenguas originarias, no como traducción obligada sino como creación propia, con autores contando sus historias desde sus cosmovisiones.

Es hora de actuar. No de hacer más diagnósticos, no de organizar otro foro internacional donde todos estemos de acuerdo en que “hay que hacer algo”. Es hora de poner presupuesto real, de crear programas que funcionen, de escuchar a los que se fajan día a día en promover la lectura y no en solo a los que realizan encuentros de élites de la literatura con los mismos invitados nacionales, algunos regionales y ninguno de la academia local.

Porque al final, la lectura es lo que salva a un país de la ignorancia, pero, si no se lee ni a los propios, ¿Qué futuro puede tener ese país?, ah, perdonen, el ejemplo actual habla por sí solo: autoridades desastrosas en procesos electorales circenses. ¿Aún podemos cambiar eso?, sí, porque cuando los jóvenes creen cualquier cosa que les llega al celular, lo que está muriendo es la posibilidad misma de un futuro digno. Y eso sí que debería quitarnos el sueño.

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