La escena parecía sacada de una película de ciencia ficción distópica: Martín Vizcarra, expresidente encarcelado por corrupción, “apareciendo” en un mitin de campaña de su partido gracias a la inteligencia artificial (IA).
La reciente aparici3n de un avatar generado por inteligencia artificial del expresidente Mart3n Vizcarra en un mitin pol3tico ha puesto en evidencia un vac3o legal en la normativa electoral peruana. Actualmente, el Jurado Nacional de Elecciones carece de regulaciones espec3ficas sobre el uso de discursos sint3ticos y candidatos virtuales, lo que permite eludir restricciones legales vigentes. La situaci3n plantea riesgos significativos ante la posible difusi3n de deepfakes y la manipulaci3n de la opini3n p3blica mediante tecnolog3a no supervisada. Ante este escenario, surge la necesidad urgente de establecer un marco normativo que exija transparencia, etiquetado obligatorio y protocolos de respuesta r3pida para las elecciones de 2026.
- El uso de un avatar digital por parte de Mart3n Vizcarra evidencia c3mo la tecnolog3a puede utilizarse para burlar impedimentos legales de candidatos en prisi3n.
- La legislaci3n actual no contempla el uso de tecnolog3as de inteligencia artificial, limit3ndose a regular medios de propaganda tradicionales y anal3gicos.
- Existe un peligro latente de deepfakes electorales que podr3an desacreditar candidatos mediante v3deos o audios falsos dif3ciles de desmentir a tiempo.
- Se proponen medidas urgentes como el etiquetado obligatorio de contenido generado por IA y la responsabilidad legal de las plataformas digitales.
- Las autoridades electorales como el JNE y la ONPE requieren implementar sistemas de verificaci3n de identidad digital para proteger la integridad de los comicios.
Su avatar digital pronunciaba discursos, saludaba a simpatizantes y prometía en virtual lo que no puede cumplir desde su celda real. Bienvenidos al futuro electoral peruano, donde la tecnología corre más rápido que nuestras leyes.
Un precedente peligroso en la política peruana
Este evento marca un precedente peligrosísimo para las elecciones que se avecinan. No estamos hablando de un deepfake amateur compartido en redes sociales, sino de una estrategia política oficial que utiliza tecnología de IA para burlar una realidad incómoda: su líder está preso por presuntos actos de corrupción. La pregunta que nadie en el Jurado Nacional de Elecciones parece hacerse es: ¿esto es legal?.
El vacío normativo es abismal. Nuestra legislación electoral fue diseñada para una era analógica. Contempla propaganda impresa, radial, televisiva. Regula el tiempo en medios, el financiamiento de campañas, la difamación.
Pero no dice absolutamente nada sobre avatares generados por IA, discursos sintéticos o candidatos virtuales. Técnicamente, Vizcarra no está haciendo campaña porque es un programa de computadora el que habla, no él. ¿Ven el problema?.

Los peligros se multiplican exponencialmente. Si permitimos avatares de políticos presos, ¿qué impide crear avatares de políticos muertos? ¿Podríamos ver una campaña de Alan García generada por IA prometiendo lo que nunca prometió? ¿Un Fujimori rejuvenecido digitalmente borrando sus arrugas y sus crímenes simultáneamente?.
La tecnología ya existe. Solo falta la falta de escrúpulos para usarla. Ojo, reescribir la historia en videos no necesita una validación oficial, solo que un grupo de personas lo crea.
Deepfakes electorales y un Estado sin defensa
Pero hay algo más siniestro aún: los deepfakes electorales. Imaginen a una semana de las elecciones, un video perfectamente falsificado muestra a un candidato recibiendo sobres de dinero, o haciendo declaraciones racistas, o confesando un crimen.
El video se viraliza. Millones lo ven. Las verificaciones de fact-checkers llegan tarde. El daño está hecho. ¿Quién se hace responsable? ¿Cómo demostramos que es falso cuando la tecnología es tan convincente que engaña hasta a expertos?.
Ya pasó en otros países. En las elecciones de Eslovaquia 2023, un audio deepfake del candidato liberal supuestamente planeando fraude electoral circuló masivamente dos días antes de la votación. No hubo tiempo para desmentirlo efectivamente.
En India, múltiples partidos han usado avatares de IA de sus líderes para llegar a comunidades que hablan idiomas minoritarios, generando versiones sintéticas que “hablan” lenguas que los políticos reales nunca aprendieron.
El Perú está completamente desprotegido ante esta realidad. Necesitamos urgentemente una legislación que aborde específicamente el uso de IA en campañas electorales. Primero, transparencia obligatoria: cualquier contenido generado o modificado por IA debe estar claramente etiquetado como tal. Multas severas para quienes violen esta norma.
Segundo, prohibición de suplantación digital de candidatos sin su consentimiento explícito. Y en caso de candidatos fallecidos o legalmente impedidos de hacer campaña (como los encarcelados), prohibición absoluta de usar su imagen o voz mediante tecnología sintética.
Tercero, protocolos de respuesta rápida para deepfakes. El JNE debe tener un equipo técnico especializado capaz de verificar contenido sospechoso en horas, no días. Y medios de comunicación masivos deben estar obligados a difundir las desmentidas con la misma prominencia que el contenido falso original.
Cuarto, responsabilidad de plataformas. Facebook, TikTok, X (Twitter), YouTube deben ser legalmente responsables de contenido electoral generado por IA que circula en sus espacios si no lo etiquetan o remueven cuando se les notifica.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) debe implementar sistemas de verificación de identidad digital para candidatos oficiales, algo así como cuentas certificadas específicas para campaña, donde el contenido auténtico sea fácilmente distinguible del sintético.
Pero la ley sola no basta. Necesitamos educación mediática urgente. Los ciudadanos deben aprender a cuestionar lo que ven, a verificar fuentes, a detectar señales de manipulación digital. Las escuelas deberían enseñar alfabetización en IA como materia obligatoria.
El caso Vizcarra es apenas el aperitivo. Las elecciones de 2026 serán las primeras en la historia peruana donde la IA jugará un rol protagónico. Podemos regularlo ahora o lamentarlo después cuando deepfakes decidan quién gobierna nuestro país. El JNE, el Congreso y el Poder Ejecutivo tienen una responsabilidad histórica: actualizar nuestro marco legal antes de que sea demasiado tarde.
Porque si algo nos enseñó el avatar de Vizcarra es que la tecnología está aquí, se usa sin escrúpulos, y nuestras leyes todavía están en el siglo pasado. Despertar de este sueño tecnológico antes de que se convierta en pesadilla democrática es urgente. La pregunta es: ¿tenemos autoridades con la visión para hacerlo?
