último

CORDILLERA DE PALABRAS… El sesgo del falso consenso 

CORDILLERA DE PALABRAS… El sesgo del falso consenso, artículo de opinión de Sarko Medina Hinojosa
CORDILLERA DE PALABRAS… El sesgo del falso consenso, artículo de opinión de Sarko Medina Hinojosa

Por: Sarko Medina Hinojosa

Generando resumen...

Generado con IA a traves de OpenAI. Verifica los datos en el contenido original.
ANUNCIO

Cordillera de Palabras… La noche de las elecciones de 2021, mientras Keiko Fujimori celebraba una supuesta victoria en su búnker de San Isidro, miles de peruanos en redes sociales no podían creer los resultados que mostraban las pantallas y que terminó por darla como perdedora.  “Es imposible”, decían. “Todos mis contactos votaron por Keiko”, “En mi Facebook nadie apoya a Castillo”, “Debe haber fraude”. Era el sesgo del falso consenso en vivo y en directo.

El sesgo del falso consenso es esa trampa mental que nos hace creer que nuestras opiniones son más comunes de lo que realmente son. Asumimos que la mayoría piensa como nosotros porque la mayoría de las personas con las que interactuamos piensan como nosotros. Es la burbuja de filtro en acción: vivimos rodeados de voces similares que confirman nuestras creencias.

PuedesVer

Durante la pandemia, este fenómeno se intensificó dramáticamente. En sectores de clase media limeña, el aislamiento social era visto como una medida razonable y necesaria. “Quédense en casa”, repetían desde sus departamentos en Miraflores, con internet estable, trabajos que permitían home office y delivery que llegaba puntual. 

Mientras tanto, en los conos de Lima, en los mercados de Arequipa, en los pueblos del interior, millones de peruanos no tenían la opción de quedarse en casa porque vivían del día a día.

Según el INEI, el 72% de los trabajadores peruanos laboran en el sector informal. Para ellos, quedarse en casa era sinónimo de no comer. Pero estas realidades no llegaban a las burbujas de quienes podían permitirse el aislamiento. 

Por eso la sorpresa cuando las calles se llenaron de gente buscando el bono, cuando los mercados siguieron funcionando, cuando la economía informal siguió moviéndose pese a las restricciones.

ANUNCIO

El terraplanismo criollo es otro ejemplo perfecto. En ciertos grupos de WhatsApp, en determinadas páginas de Facebook, las teorías sobre la “plandemia”, los microchips en las vacunas y las conspiraciones mundiales encuentran eco y validación constante.  Los algoritmos de las redes sociales alimentan estas burbujas, mostrando más contenido similar, creando la ilusión de que “mucha gente piensa igual”. 

El Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo documentó cómo durante 2020-2021 las teorías conspirativas se extendieron más rápido que el propio virus en plataformas digitales.

El sesgo del falso consenso es esa trampa mental que nos hace creer que nuestras opiniones son más comunes de lo que realmente son
El sesgo del falso consenso es esa trampa mental que nos hace creer que nuestras opiniones son más comunes de lo que realmente son

Cordillera de Palabras: en Arequipa vivimos el mismo fenómeno en versión local

En Arequipa vivimos el mismo fenómeno en versión local. En el centro histórico, entre los cafés de la calle Mercaderes, se respira un ambiente cultural, progresista, preocupado por temas ambientales y derechos humanos. 

Mientras tanto, en los distritos periféricos como Cerro Colorado o Paucarpata, las prioridades son otras: trabajo, seguridad, servicios básicos. Son dos Arequipas que coexisten sin tocarse, cada una con sus propias preocupaciones, sus propios referentes, sus propias verdades.

Esta fragmentación social explica por qué tantas predicciones electorales fallan estrepitosamente. Los analistas políticos, periodistas y encuestadores suelen moverse en círculos similares: clase media urbana, educación superior, acceso a información. 

Sus redes sociales, sus conversaciones cotidianas, sus entornos laborales están poblados de personas con perfiles parecidos. Cuando salen a “sondear” la opinión pública, inconscientemente buscan confirmación de lo que ya creen saber.

El problema se agrava con la polarización política. Según una encuesta de Ipsos Perú de 2022, el 68% de los peruanos dice que prefiere relacionarse con personas que piensen políticamente como ellos. Esto profundiza las burbujas, hace más impermeables las islas sociales, alimenta la desconfianza hacia versiones alternativas de la realidad.

En redes sociales, los algoritmos de engagement amplifican este efecto. Facebook, Twitter, Instagram nos muestran contenido que sabemos que nos va a gustar, que va a confirmar nuestras creencias previas. 

Es un ciclo vicioso: consumimos información que refuerza nuestros sesgos, compartimos contenido que piensa como nosotros, interactuamos con personas que nos dan la razón. Al final, creemos vivir en un mundo donde todos piensan igual que nosotros.

Esta dinámica explica muchos de los “sorprendentes” resultados electorales de los últimos años. Trump en Estados Unidos, Brexit en Reino Unido, Castillo en Perú. En todos los casos, amplios sectores de la población estaban convencidos de que su candidato o posición iba a ganar porque “era obvio”, porque “todo el mundo lo apoyaba”, porque en sus burbujas sociales esa era la realidad dominante.

CORDILLERA DE PALABRAS… El sesgo del falso consenso, artículo de opinión de Sarko Medina Hinojosa
CORDILLERA DE PALABRAS… El sesgo del falso consenso, artículo de opinión de Sarko Medina Hinojosa

Ya no existe un canal de televisión que vean todos los peruanos

La fragmentación de audiencias también contribuye al problema. Ya no existe un canal de televisión que vean todos los peruanos y lo saben los de América; un periódico que lean todas las familias, porque el Trome dejo de serlo hace tiempo; una radio que escuchen todos los sectores y los índices de RPP lo confirman. 

Cada grupo social consume sus propios medios, sigue a sus propios influencers, vive en su propia realidad informativa. Los que leen La República no leen Expreso, los que ven Willax no ven a Curwen, los que siguen a Beto Ortiz no siguen a Rosa María Palacios.

En un país como el Perú, con enormes brechas sociales, económicas y culturales, entender esta fragmentación es crucial para cualquier análisis político serio. No podemos seguir sorprendiéndonos cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas. No podemos seguir gritando “fraude” cada vez que los resultados electorales no coinciden con lo que veíamos en nuestras redes sociales.

La democracia requiere que seamos capaces de aceptar que existen otros Perú además del nuestro. Otros sectores con otras prioridades, otras preocupaciones, otros sueños. La pluralidad no es una amenaza, es una riqueza. Pero solo si aprendemos a verla, a respetarla, a incorporarla en nuestros análisis.

¿Seguiremos viviendo en nuestras islas cómodas, sorprendiéndonos cada vez que la realidad nos contradice? ¿O haremos el esfuerzo de salir de nuestras burbujas para entender la complejidad real del país? 

Nuestro Podcast

ANUNCIO

Add New Playlist