Durante el debate presidencial del lunes 23 de marzo, el actor y humorista Carlos Álvarez protagonizó un momento llamativo al cuestionar la presencia de César Acuña en la contienda y realizar una imitación de su voz y gestos, introduciendo un toque de humor en un espacio marcado por cuestionamientos sobre corrupción y propuestas políticas.
Durante el reciente debate presidencial, el humorista Carlos Álvarez intervino con una imitación del candidato César Acuña para cuestionar su coherencia política ante los asistentes. El actor utilizó la sátira para recordar declaraciones pasadas del líder de Alianza para el Progreso, generando risas y un momento de distensión en la jornada. Por su parte, Acuña defendió su historial público asegurando que no cuenta con denuncias por corrupción tras 26 años de gestión. Este encuentro destacó por el contraste entre la crítica humorística y la defensa de la trayectoria del aspirante presidencial.
- Carlos Álvarez realizó una imitación de César Acuña cuestionando su presencia en la contienda electoral.
- El humorista recordó una frase previa del candidato donde manifestaba no tener deseos de ser presidente.
- César Acuña defendió su transparencia afirmando que no posee denuncias por corrupción en su carrera pública.
- El candidato cerró su intervención con un mensaje enfocado en su vocación de servicio a la ciudadanía.
Carlos Álvarez pone en duda la coherencia de Acuña
Álvarez señaló que recientemente había escuchado a Acuña manifestar en un mitin que “yo no quiero ser presidente”, y lo reprodujo frente al público con tono burlón, generando risas y comentarios entre los asistentes. La intervención buscó poner en evidencia lo que Álvarez percibía como contradicciones en la participación del candidato en el debate presidencial.

Este momento contrastó con la defensa de Acuña, quien centró su participación en resaltar su trayectoria y transparencia: afirmó no tener denuncias por corrupción durante sus 26 años de gestión pública y concluyó su intervención con el mensaje: “Yo quiero servir, no quiero robar”.
El episodio destacó por combinar humor y crítica política, y marcó un ángulo particular del debate, mostrando cómo la sátira puede ser un recurso para cuestionar la credibilidad de los candidatos frente a la ciudadanía.
