En el marco de las Elecciones Generales 2026, el voto joven se perfila como el factor decisivo en los comicios. Más de 6.8 millones de peruanos entre 18 y 29 años acudirán a las urnas, representando cerca del 25% del padrón electoral, mientras que más de 2.5 millones votarán por primera vez, consolidando a este sector como el más influyente del país.
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En Arequipa, este escenario ha llevado a que los candidatos al Congreso concentren sus propuestas en temas clave para la juventud, como el empleo, la educación, el emprendimiento y la seguridad, buscando captar la atención de un electorado cada vez más crítico.
Empleo juvenil y educación: promesas que se repiten
Durante una conferencia organizada por la Universidad San Pablo, con candidatos en la región, en la que participaron Marleny Arminta, Juan Carlos Banich, Christian Aranda, Guido del Carpio y Manuel Delgado, se evidenció un punto en común: la necesidad de facilitar el acceso al empleo para los jóvenes.
Entre las principales propuestas destacan la reducción de la burocracia para emprender, la creación de bonos o financiamiento para jóvenes emprendedores, la formalización de negocios con apoyo estatal y una mayor articulación entre educación y mercado laboral. Incluso, se advirtió que la falta de oportunidades impulsa la migración juvenil, ya que 6 de cada 10 estudiantes considerarían salir del país.
En el ámbito educativo, los candidatos coincidieron en cuestionar la proliferación de universidades sin planificación. Plantearon evaluar la calidad antes de autorizar nuevas casas de estudio, fortalecer el rol de la Sunedu, mejorar la gestión universitaria y garantizar que las becas lleguen realmente a quienes las necesitan. Algunos incluso propusieron detener la creación de nuevas universidades y priorizar la calidad educativa.

Seguridad y demandas sociales marcan el debate
La inseguridad ciudadana fue otro de los temas centrales, donde surgieron propuestas más polémicas como la restitución de la pena de muerte para delitos graves, el endurecimiento de sanciones y el uso de armas no letales por parte del serenazgo, siempre bajo capacitación y coordinación con la Policía.
Además, se abordaron problemáticas como la igualdad de género, el apoyo a poblaciones vulnerables y el acceso a vivienda y servicios básicos. Sin embargo, no todos los candidatos presentaron planes concretos, lo que evidencia debilidades en sus planteamientos.
Pese a su peso electoral, el voto joven también es uno de los más desconfiados. Una gran parte de este sector aún no define su elección, debido a la percepción de que muchas propuestas se repiten en cada campaña sin resultados reales.
En ese contexto, el desafío para los candidatos no solo será captar la atención de los jóvenes, sino demostrar que sus propuestas pueden traducirse en cambios concretos, en un escenario donde la exigencia ciudadana es cada vez mayor.
