Por: Pablo Rojas
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Arequipa podría enfrentar un sismo de magnitud cercana a los 6 grados, con mayor afectación en los conos norte y sur de la ciudad, debido a deficiencias en la calidad de las construcciones.
Así lo advirtió Víctor Aguilar Silva, docente de la Escuela Profesional de Geología de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA), quien alertó que muchas edificaciones en estas zonas no cumplen con los estándares técnicos necesarios para resistir un movimiento telúrico de esa magnitud.
El especialista explicó que el crecimiento urbano desordenado, sumado al uso de materiales inadecuados y a la ausencia de supervisión técnica, incrementa la vulnerabilidad de miles de viviendas. “Un sismo moderado puede generar daños severos si las edificaciones no han sido diseñadas con criterios antisísmicos”, señaló, subrayando la urgencia de reforzar y fiscalizar las construcciones en áreas de expansión.
Sismo: lecciones del terremoto de 2001 y escenarios probables
Aguilar recordó que el terremoto de 2001, de aproximadamente 8 grados, liberó una gran cantidad de energía sísmica acumulada. Según los estudios tectónicos y el comportamiento de la zona, para que ocurra nuevamente un evento de magnitud similar tendrían que transcurrir más de diez años, por lo que el escenario más probable para Arequipa en el corto y mediano plazo serían sismos moderados, cercanos a los 6 grados.

En contraste, precisó que existen otras zonas del país y la región con mayor potencial para terremotos de gran magnitud, como Cañete, Chimbote o desde Ilo hacia el sur de Chile, donde podrían registrarse eventos que superen los 8 o incluso 9 grados.
No obstante, enfatizó que ello no reduce el riesgo local, ya que el impacto depende en gran medida de la calidad constructiva y de la preparación ciudadana.
Finalmente, el docente de la UNSA exhortó a las autoridades y a la población a priorizar la prevención, promover programas de reforzamiento estructural, actualizar planes de emergencia y capacitar a las familias en medidas de autoprotección. “La diferencia entre un susto y una tragedia está en cómo y dónde construimos, y en qué tan preparados estamos”, concluyó.
