último

¿ AHORA QUÉ?| Cosa de locos: El presidente que sacude la transición y pone en riesgo la estabilidad del país

¿ AHORA QUÉ?| Cosa de locos: El presidente que sacude la transición y pone en riesgo la estabilidad del país, artículo de opinión de Sandra Bellido.
¿ AHORA QUÉ?| Cosa de locos: El presidente que sacude la transición y pone en riesgo la estabilidad del país, artículo de opinión de Sandra Bellido.

¿Y Ahora Qué?| Cosa de locos: El presidente que sacude la transición. Lo que parecía una jugada técnica para estabilizar el Gobierno de transición de José María Balcázar ha terminado siendo una de las escenas más inesperadas y discutidas de la política peruana reciente.

El gobierno de transición de José María Balcázar enfrenta una crisis política tras la inesperada designación de Denisse Miralles como presidenta del Consejo de Ministros en reemplazo de Hernando de Soto. Esta decisión ha generado suspicacias entre diversos sectores que denuncian presuntos pactos partidarios detrás de la conformación del gabinete ministerial. A pesar de que Miralles defiende la naturaleza técnica de su equipo, el cuestionamiento se intensifica por las investigaciones fiscales que enfrentan cinco de sus ministros. La situación actual proyecta un escenario de incertidumbre sobre la gobernabilidad y la estabilidad institucional del país de cara a los comicios de 2026.

  • La designación de Denisse Miralles se produjo de forma abrupta tras la fallida juramentación del economista Hernando de Soto.
  • Sectores políticos critican la falta de transparencia y denuncian una presunta repartija de carteras entre partidos tradicionales.
  • Al menos cinco integrantes del nuevo gabinete ministerial cuentan con investigaciones fiscales vigentes por delitos como colusión y falsificación.
  • La oposición en el Congreso, liderada por figuras como Rafael López Aliaga, ha manifestado su intención de negar el voto de confianza.
  • Miralles rechaza las acusaciones de influencia partidaria y asegura que su gestión se mantendrá independiente de grupos de poder.
Generado con IA a traves de OpenAI. Verifica los datos en el contenido original.
ANUNCIO

El pasado domingo 23 de febrero, la Presidencia de la República anunció que Hernando de Soto sería el nuevo presidente del Consejo de Ministros en medio del reacomodo político previo a las elecciones generales de 2026.

De Soto, un economista de renombre internacional con trayectoria técnica incluso en política, parecía un nombre capaz de calmar tensiones. Pero lo que siguió superó la ficción.

PuedesVer

Sin embargo, apenas dos días después, y tras una marejada de versiones contradictorias sobre su aceptación, De Soto no llegó a jurar y fue reemplazado de manera sorpresiva por Denisse Miralles, quien hasta ese momento era ministra de Economía y Finanzas.

Este cambio abrupto, en plena transición electoral, ha puesto al Ejecutivo en el ojo del huracán político y mediático.

EL GIRO INESPERADO EN PALACIO

Pero, ¿Quién es Denisse Miralles? no es una política tradicional: su vida profesional se ha desarrollado en el sector económico y público técnico. Sin embargo, su designación como presidenta del Consejo de Ministros, cuando muchos esperaban a De Soto, ha sido leída por varios analistas y políticos como una jugada más política que técnica.

¿ AHORA QUÉ?| Cosa de locos: El presidente que sacude la transición y pone en riesgo la estabilidad del país, artículo de opinión de Sandra Bellido.
¿ AHORA QUÉ?| Cosa de locos: El presidente que sacude la transición y pone en riesgo la estabilidad del país, artículo de opinión de Sandra Bellido.

Desde ciertos sectores se afirma que Miralles representa intereses partidarios más que una neutralidad técnica. Por ejemplo, críticos sostienen que su nombramiento responde a fuerzas de partidos tradicionales que buscan cuotas dentro del gabinete, más que a criterios de meritocracia o estabilidad institucional.

ANUNCIO

Políticos como Rafael López Aliaga han sido explícitos al denunciar que la conformación del nuevo gabinete es el producto de “pactos mafiosos” y una “repartija de carteras”, anunciando que su bancada negará el voto de confianza y podría impulsar la censura del presidente Balcázar.

Mientras tanto, otros parlamentarios consideran que puede existir al menos una mayoría que otorgue el voto de confianza, aunque con reservas, dependiendo de cómo evolucionen las discusiones en el pleno del Congreso.

Por su parte, la propia Miralles ha negado enfáticamente que su gabinete responda a cuotas de partidos políticos o grupos de poder, insistiendo en que es un equipo técnico sin color partidario, y que actúa con independencia de intereses externos.

Además, un dato que no ayuda a la percepción pública es que al menos cinco ministros del gabinete Miralles enfrentan investigaciones fiscales en curso, por presuntos delitos como colusión agravada, falsificación de documentos o contaminación ambiental. Esto alimenta aún más las sospechas de que el gabinete no está libre de intereses oscuros o presiones de grupos con agendas particulares.

SOMBRAS, ACUSACIONES Y DESCONFIANZA

Un dato que está circulando en sectores críticos de la prensa y opinadores es que figuras como César Acuña habrían tenido mayor influencia de la que oficialmente reconocen los protagonistas para asegurar la presencia de aliados en el gabinete.

Si bien Acuña lo ha negado en tono irónico, diciendo que sus llamadas a De Soto eran simplemente para felicitarlo, las especulaciones siguen vivas.

Y representantes de la sociedad civil han descrito este momento como la muestra más clara de que los partidos tradicionales y sus redes de poder siguen determinando gran parte del rumbo político del país, incluso cuando ese rumbo debería estar guiado por prioridades democráticas, estabilidad económica y transparencia institucional.

Lo que está ocurriendo en Perú no es solo un problema de nombres en el gabinete. Es la cristalización de tensiones profundas: un Estado fragmentado por polarizaciones partidarias, un Ejecutivo que parece depender de pactos más que de liderazgo propio, una ciudadanía frustrada con lo que muchos consideran “más de lo mismo” y una transición que promete elecciones libres pero que parece arrastrar las mismas prácticas de siempre.

En resumen, la pregunta que flota en el aire no es solo quién está en el poder, sino quién realmente lo controla: ¿el Ejecutivo como institución soberana, o los partidos y las redes de poder que negocian tras bambalinas?.

Y mientras este debate se extiende, el país observa con escepticismo y cansancio, consciente de que la gobernabilidad y la democracia requieren mucho más que cambios de nombres en Palacio.

Nuestro Podcast

ANUNCIO

Add New Playlist