El Gobierno del Perú, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, anunció este martes la decisión de romper relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán, debido a su preocupación por el deterioro de la democracia en ese país y por diversas acciones que, según la Cancillería, vulnerarían principios del derecho internacional.
El Gobierno del Perú anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán debido al deterioro de la democracia y a presuntas vulneraciones del derecho internacional en ese país. La Cancillería peruana fundamentó su postura en la represión de protestas, restricciones a la libertad de prensa, discriminación hacia mujeres y la persecución política señaladas por instancias de las Naciones Unidas. Asimismo, cuestionó presuntas restricciones en el estrecho de Ormuz, la incitación a conflictos en Medio Oriente y trabas al Organismo Internacional de Energía Atómica. Pese a esta medida, el Ejecutivo precisó que las relaciones consulares entre ambos países se mantendrán vigentes conforme a los tratados internacionales.
- Perú decidió romper relaciones diplomáticas con Irán invocando la defensa de la democracia y el respeto al derecho internacional.
- El pronunciamiento oficial cuestiona la represión de manifestaciones, la discriminación de género, la persecución de opositores y las restricciones a la prensa en Irán.
- La Cancillería peruana señaló afectaciones al comercio en el estrecho de Ormuz, escalada de violencia regional y la negativa de acceso a inspectores del OIEA.
- La medida no suspende las relaciones consulares, las cuales continuarán operando bajo la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963 para atender a los nacionales de ambos países.
En un pronunciamiento oficial, la Cancillería sostuvo que la decisión responde al “firme compromiso con la defensa de la democracia”, considerada un principio fundamental de la política exterior peruana.
El Gobierno señaló que ha observado con “creciente consternación” el deterioro de este valor en Irán, situación que, afirmó, ha sido denunciada por distintos mecanismos de las Naciones Unidas.
Perú cuestiona represión y restricciones en Irán
Entre los motivos de preocupación mencionados por el Gobierno peruano se encuentran la represión de manifestaciones pacíficas, las restricciones a la libertad de prensa, la discriminación contra mujeres y niñas y la persecución de opositores políticos.
La Cancillería también cuestionó las restricciones que, según su pronunciamiento, Irán habría impuesto desde marzo de 2026 en el estrecho de Ormuz, afectando el comercio internacional.
Para el Ejecutivo peruano, estas medidas vulnerarían principios relacionados con la libertad de navegación y el derecho de paso por los estrechos utilizados para el tránsito marítimo internacional.
A estas razones se suma el rechazo del Gobierno peruano a lo que calificó como una incitación de Irán a la violencia y a la escalada de conflictos en Medio Oriente.
Asimismo, expresó preocupación por la obstrucción de las labores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y señaló que las autoridades iraníes habrían negado en diferentes ocasiones el acceso de sus inspectores a instalaciones nucleares.
Ruptura diplomática no afecta relaciones consulares
La Cancillería precisó que la decisión de romper relaciones diplomáticas no significa el fin de las relaciones consulares entre Perú e Irán.
Según explicó, el procedimiento se realizó conforme a las disposiciones de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, particularmente su artículo 45.
Asimismo, indicó que ambos países son parte de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963, por lo que la ruptura de las relaciones diplomáticas “no entraña la ruptura de relaciones consulares”.
Estas relaciones consulares permitirán continuar con las funciones destinadas a velar por los nacionales de cada Estado y atender las demás labores contempladas en el artículo 5 de dicha Convención.
El Gobierno peruano justificó finalmente su decisión en su “histórica vocación pacifista” y en su compromiso con el respeto al derecho internacional y la defensa de la democracia.
