A pesar de contar con una normativa que reconoce sus derechos, el trabajo del hogar remunerado en el Perú sigue marcado por altos niveles de informalidad. A seis años de la entrada en vigor de la Ley N.º 31047, que equipara sus derechos a los de cualquier trabajador del régimen privado, la implementación efectiva de esta norma aún presenta importantes limitaciones.
A seis años de la vigencia de la Ley N.º 31047, más de 400 mil trabajadoras del hogar en el Perú persisten en la informalidad, con solo un 5% que cuenta con un contrato escrito. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que esta situación, marcada por el desconocimiento normativo y prejuicios sociales, limita la autonomía económica y el acceso a beneficios de seguridad social. El 71% de los empleadores considera erróneamente que la legislación no les es aplicable, lo que perpetúa condiciones de vulnerabilidad y discriminación. Ante este panorama, se impulsan campañas para fomentar la responsabilidad patronal y garantizar condiciones laborales dignas en este sector históricamente invisibilizado.
- Solo el 5% de las 441 mil trabajadoras del hogar en el país cuenta con un contrato formal que respalde sus derechos laborales.
- Un estudio de la OIT revela que el 71% de los empleadores desconoce que la normativa vigente les resulta obligatoria y aplicable.
- Apenas el 1.5% de este sector percibe Compensación por Tiempo de Servicios (CTS) y solo el 8% accede a cobertura de salud en EsSalud.
- Factores como el racismo estructural y la percepción del trabajo doméstico como simple ayuda no remunerada obstaculizan la formalización laboral.
Persisten barreras estructurales para la formalización
Actualmente, alrededor de 441 mil personas se dedican a esta actividad en el país, siendo casi el 95% mujeres. De ese total, más del 40% sostiene económicamente a sus hogares, lo que evidencia la relevancia de este sector para miles de familias. Sin embargo, solo un pequeño grupo ha logrado formalizar su situación laboral
Se estima que apenas el 5% de trabajadoras del hogar cuenta con un contrato escrito, condición fundamental para acceder a derechos como seguro de salud, gratificaciones, vacaciones o pensiones. En ese contexto, la coordinadora nacional de proyectos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Rocío Valencia, explicó que esta falta de formalización limita significativamente la autonomía económica de estas trabajadoras y reduce sus posibilidades de desarrollo personal y profesional. Según indicó, esta situación perpetúa condiciones de vulnerabilidad que incluso se transmiten entre generaciones.

Más allá de los factores económicos, especialistas advierten que la problemática también responde a una percepción social arraigada que minimiza el valor del trabajo doméstico. En muchos casos, este es considerado una simple “ayuda” y no una relación laboral formal, especialmente cuando se realiza por horas o sin residencia en el hogar empleador.
Datos de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) refuerzan esta situación: solo el 8% accede a EsSalud, cerca del 20% ha aportado en algún momento a la ONP, apenas el 1,5% recibe Compensación por Tiempo de Servicios (CTS) y poco más del 12% percibe gratificaciones conforme a la ley. Asimismo, más de un tercio de estas trabajadoras ha experimentado episodios de discriminación o maltrato durante su labor, muchas veces sin conocer los mecanismos de denuncia disponibles.
Valencia también advirtió que “no solo el trabajo se desvaloriza, sino también a las propias trabajadoras quienes enfrentan discriminación, estigmatización y un racismo estructural”, una situación que afecta principalmente a mujeres indígenas y migrantes.
Desconocimiento de la ley en Perú limita su aplicación
Un reciente estudio de la OIT revela que existe un alto nivel de desconocimiento de la Ley N.º 31047 tanto entre trabajadoras como entre empleadores. De hecho, el 71% de quienes contratan este tipo de servicios considera que la normativa no les resulta aplicable, lo que dificulta el ejercicio de derechos laborales básicos.
En ese escenario, siete de cada diez trabajadoras consideran que contar con un contrato formal mejoraría significativamente sus condiciones, al facilitar el acceso a protección social y estabilidad económica.
Desde la OIT se insiste en la necesidad de cerrar la brecha entre el reconocimiento legal y su cumplimiento efectivo. Para ello, plantean fortalecer el acceso a información clara, promover una revalorización del trabajo doméstico y fomentar una mayor responsabilidad por parte de los empleadores.
La institución también impulsa iniciativas informativas como la campaña “Ella cuida tu hogar, tú cuidas sus derechos”, que busca sensibilizar sobre la importancia de garantizar condiciones laborales dignas en este sector históricamente invisibilizado.
