Creo Que| El tiempo no espera nunca a los miedos. Más de una vez, dije que no quería ser padre. En honor a la verdad, no quería, Me acuerdo que una querida amiga, me dijo, “nunca es tarde”, cuando me refiero a mi última hija, que a veces, me cuestiono, porque decidí ser padre, un poco tarde en la vida.
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Vaya que tenía razón, “nunca es tarde”, porque lo mejor de la vida, es el privilegio de ser Pa, como me dicen mis eternos bebés.
Creo que: ser Pa antes que todo
Cuando nació Sebas, todavía recuerdo nítidamente, era una sábado cualquiera, buscaba en los quioscos de la Plaza de Armas de Arequipa (Perú), uno de los libros que por aquellos años, publicaba El Comercio. Por mera casualidad, escuché, unos casettes de cuentos infantiles y por instinto, lo adquirí y postergué el libro. Cai en la cuenta que primero era ser Pa antes que lector consumado.
Desde ese día, he caminado entre los días , sin notar que el tiempo habló. Mas abundan las canas que el negro, tanto que el hijo de una persona especial, le dijo, “mamá tu amigo es un poco viejo…” Lo que ese joven, no sabe ( lo sabrá) que mis canas, las gané y con mucho orgullo, con el paso de los días que viví y transité, por los altos y bajos que me tocó. En fin, no me quiero desviar.
Desde entonces, vino Vale, que hoy transita entre la duda y la incertidumbre. Va haciendo su vida, en medio de dudas y temores, propios de cualquier joven. No puedo hacer nada por ella, porque como a todos mis bebés, les enseñé a volar con sus propias alas , y su vuelo, nunca será el mío.
Su historia, la escribirá sola , no puedo compartirla. Salvo ayudarla, a volar, cuando sus alas y su vuelo falle. El tiempo nunca espera a los miedos, menos a los míos.

Ale, con cerca de los 15 años, y la veo, tratando de dar sus propios pesos. Todavía me escucha felizmente. Todavía tenemos el tiempo para conversar, para soñar, y con todas mis torpezas. le trato de enseñar algo de la vida. A sabiendas que solo será la suya nunca la mía. No niego que a veces duele ser Pa.
Y vaya que duele, más por lo incierto que les tocará vivir. En fin, son los miedos que todos los padres tenemos (supongo). Más de una vez, a mis hijos, les digo, no soy ni seré el mejor padre. Tampoco el mejor. Solo aquel, que entendió , que estos son solo prestados por el tiempo, que igual más tarde te los quita.
Tiempo no te pido regresar, solo quiero vivir despierto lo que queda de la mía. Para mirar atrás, con la tranquilidad que todo lo que hice fue por amor. Ese amor que cada Pa, lo sabe aunque lo oculte o no lo diga.
Antes que caiga la noche final, elijo la vida, sin esperar más. Y que Sebas, Vale y Ale, como la de los hijos de quienes me leen, construyan su propia historia.
Con aciertos o sin ellos. Sin tratar de juzgarlos, porque alguna vez hicimos lo que nos vino en gana. Es duro, es complicado, es triste (tal vez demasiado), porque cuando el tiempo me alcance sabré vivir, sin morir. Solo le pido que me preste un poco mas de vida, para ayudarlos cuando caigan, solo que vuelvan a caminar. Nada más tiempo, solo eso pido. Hasta la próxima.
