Puno. La festividad de la Virgen de la Candelaria 2026 dejó una escena que fue más allá de la música, la danza y la devoción. Un espectáculo de drones sorprendió al público al dibujar en el cielo una frase breve pero potente: “Puno se respeta”. La reacción fue inmediata: aplausos, gritos y una ovación que reveló que el mensaje conectaba con un sentir profundo de la población.
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Lejos de ser un gesto aislado, la consigna tocó una herida aún abierta en la memoria colectiva de la región. Puno arrastra el peso de hechos recientes marcados por la violencia y la marginación. En enero de 2023, Juliaca vivió una de las jornadas más cruentas de la represión estatal durante el gobierno de Dina Boluarte, cuando decenas de personas murieron en medio de operativos policiales y militares. Más de dos años después, el reclamo de justicia sigue sin respuestas claras.
Rechazo a la estigmatización
A este contexto se suma el malestar acumulado por el trato político y mediático hacia Puno desde la capital. En 2025, la visita del comunicador Phillip Butters terminó en un rechazo masivo: vecinos lo increparon y le arrojaron huevos y otros objetos, obligándolo a permanecer resguardado por la Policía y a refugiarse en una oficina ante la protesta. El episodio evidenció el cansancio frente a discursos que, según la población, han contribuido a estigmatizar a la región.

En la misma línea, dirigentes sociales y ciudadanos advirtieron que Rafael López Aliaga —exalcalde de Lima y hoy candidato presidencial— enfrentaría una respuesta similar si llegara a Puno. Estas advertencias surgieron como reacción a declaraciones consideradas ofensivas y a prácticas de “terruqueo” dirigidas contra el sur del país.
Por todo ello, cuando los drones trazaron la frase “Puno se respeta”, el público no lo interpretó solo como parte del espectáculo. El mensaje fue leído como una afirmación de dignidad, memoria y resistencia. En el marco de una de las celebraciones religiosas más importantes del Perú, la devoción se mezcló con una demanda clara: respeto para una región que no olvida a sus muertos y que se niega a ser tratada como enemiga.
