El turismo en Arequipa evidencia una progresiva recuperación y uno de los principales indicadores es la afluencia de visitantes al Monasterio de Santa Catalina, considerado uno de los atractivos turísticos más emblemáticos de la Ciudad Blanca.
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De acuerdo con su administrador, Javier Velarde, al cierre de diciembre de 2025 se proyecta alcanzar alrededor de 235 mil visitantes, una cifra muy cercana a la registrada antes de la pandemia.
Del total de visitas, el 60% corresponde a turistas extranjeros, liderados por ciudadanos franceses con un 13%, seguidos por españoles e italianos con 7% cada uno, además de un 5% de turistas británicos, entre otras nacionalidades. Estas cifras consolidan al monasterio como uno de los espacios patrimoniales más visitados del sur del país.
Bloqueos y conflictos sociales impactan en la afluencia turística
Pese a la recuperación, Velarde advirtió que el turismo es altamente sensible a los conflictos sociales. En ese contexto, señaló que las recientes protestas de mineros artesanales y los bloqueos de la Panamericana Sur en las zonas de Chala y Ocoña afectaron negativamente la llegada de visitantes a Arequipa.
Esta situación se agravó durante noviembre y diciembre, meses que tradicionalmente ya presentan una menor afluencia de turismo internacional, generando cancelaciones y reduciendo el flujo de viajeros hacia la ciudad.

Mejoras en infraestructura y tarifas promocionales
En cuanto a la atención al público, el administrador informó que el 25 de diciembre el monasterio permanecerá cerrado. No obstante, recordó que los turistas nacionales pueden acceder a una tarifa promocional de 10 soles el último domingo de cada mes, mientras que los niños pagan 5 soles, como parte de una estrategia para incentivar el turismo interno.
Asimismo, durante el presente año se ejecutaron importantes mejoras en la infraestructura del monasterio. Se habilitaron cinco nuevas salas temáticas en homenaje a figuras religiosas como Sor Ana de los Ángeles, Sor Juana de Arias (la Bolivianita), Madre Ropa, el Corazón de Jesús y la sala de Espiritualidad Femenina, enriqueciendo la experiencia cultural de los visitantes.
A ello se suma el mantenimiento de más de 2,000 metros cuadrados, que incluyó la impermeabilización del techo de la Pinacoteca y otros ambientes, además de trabajos proyectados en el interior de las bóvedas para garantizar la preservación de esta histórica “pequeña ciudadela”.
Para 2026, se prevé continuar con el acondicionamiento de nuevos espacios, reforzando la conservación del patrimonio histórico de Arequipa.
