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LADO B… Vengo del futuro: el Perú vuelve a estornudar (H3N2)

LADO B... Vengo del futuro: el Perú vuelve a estornudar (H3N2), artículo de opinión de Jorge Páucar
LADO B... Vengo del futuro: el Perú vuelve a estornudar (H3N2), artículo de opinión de Jorge Páucar

Por Jorge Páucar
(el “cholonauta”)

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Generado con IA a traves de OpenAI. Verifica los datos en el contenido original.
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LADO B… Vengo del futuro. No traigo vacunas nuevas ni soluciones mágicas. Solo matico, kion y ajos. Y traigo noticias. Y malas. En unos meses más, el Perú volverá a encerrarse. Otra vez. Como si el país tuviera memoria RAM corta y disco duro emocional dañado. La gripe K es como la señora K: reaparece cuando nadie la llama y deja al país usando mascarilla… por experiencia, por si acaso y por corrupción reincidente.

La razón tiene nombre de contraseña robada: AH3N2. Nadie sabe bien qué significa, pero basta con que lo diga el ministro con cara larga para que el papel higiénico vuelva a desaparecer más rápido que la fe en la clase política. ¡Ahí voy Plaza Vea!

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En el futuro, las calles están vacías, pero los grupos de WhatsApp están más llenos que nunca. Todos son expertos. Todos “tienen un amigo médico”. Todos recomiendan cebolla, miel, eucalipto y fe. Mucha fe. El virus es moderado, dicen. Moderado como la inflación: solo cuando no la miras de cerca.

Yo reaccioné con experiencia. Nada de pánico. Me escondí debajo de mi cama. Ahí ya tengo oficina, búnker emocional y archivo histórico de traumas nacionales. Debajo de la cama no llega el virus, pero tampoco llegan los comunicados. Desde ahí escucho al país adaptarse. Otra vez. Los vecinos aplauden menos, pero se quejan mejor. El gimnasio vuelve a vivir en Instagram. La gente hornea pan como si el horno fuera terapia.

Y todos dicen la misma frase: esta vez sí va a ser distinto”. Spoiler del futuro: no lo es.

Lado B: pandemia, amor y Zoom

En esta nueva pandemia, muero.
Muero de amor por una mujer.

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En el futuro me enamoré de una chilena. Sí, otra vez. No aprendí nada. La cuarentena no une pueblos: une personas aburridas con Wi-Fi. Discutíamos por Zoom sobre quién manejó peor la pandemia pasada, quién tiene mejor acento y por qué el pisco sigue siendo un tema diplomático. El romance duró hasta que uno de los dos dijo:
Oye, creo que ya no siento lo mismo…
Justo cuando se cayó la señal.

Y claro, en el futuro soy profesor online 24/7. Ya no enseño: sobrevivo frente a la cámara. No sé si es lunes o jueves. No sé si estoy hablando solo o si alguien me escucha. Solo sé que la frase “profe, no se escucha” sigue viva, fuerte y contagiosa. Más que el virus.

LADO B... Vengo del futuro: el Perú vuelve a estornudar (H3N2), artículo de opinión de Jorge Páucar
LADO B… Vengo del futuro: el Perú vuelve a estornudar (H3N2), artículo de opinión de Jorge Páucar

Los días son iguales. El calendario ya no sirve. La gente se acostumbra a no abrazar, a no salir, a no sentir demasiado. Porque sentir cansa.

En el futuro, el país resiste. Como siempre. Mal, pero con humor. Con miedo, pero con memes. Con cansancio, pero de pie… o al menos sentados frente a una pantalla.

Elecciones con mameluco y final inesperado

En este futuro raro, hay elecciones.
Sí, elecciones en plena cuarentena.

El país, creativo como siempre, decidió votar con traje de Eternauta: mameluco, máscara, visor y alcohol en gel colgando como rosario. Las colas avanzan lento, no por civismo, sino porque nadie puede caminar rápido con ese traje. El voto es secreto, pero el miedo es colectivo. Nadie sabe por quién vota el vecino, pero todos sospechan que igual vamos a quejarnos al día siguiente.

En ese futuro electoral, el país vuelve a hacer fiebre: Keiko queda otra vez a un estornudo de la segunda vuelta, Porky suda tratando de colarse por la rendija, López Chau jura que no es emerretista como quien firma la declaración jurada diciendo que no tuvo síntomas; y cuando todos creen que ya pasamos lo peor, aparece el outsider: ese virus nuevo, simpático y sin ficha clínica, que nadie conoce pero que igual promete curarlo todo. El Perú, otra vez, sin anticuerpos.

En el 2026, Lado B, mi podcast, también sobrevive. Consigue auspicio: Panadol Antigripal, Ivermectina Forte y dióxido de cloro reforzado. Mi programa de entrevistas a políticos no se cancela: muta. Ya no los entrevisto en estudio, sino en Zoom, con la cámara apagada “por problemas de señal” y respuestas en modo avión.

Todos prometen reformas profundas mientras se acomodan la mascarilla quirúrgica como quien se pone un disfraz ético de utilería. Les pregunto por el país y responden con frases de stock: resiliencia, unidad, esperanza. Nadie suda por la verdad, pero todos sudan dentro del mameluco. El rating sube no por las respuestas, sino por ver quién tose primero. El Lado B ya no revela contradicciones: revela síntomas.

Mientras el país elige su destino vestido como historieta apocalíptica, el fútbol cumple su función emocional: Alianza vuelve a perder en fase de grupos. Otra vez. No importa el virus, el año ni el técnico.

Hasta que algo raro pasa. ¡Me muero! Pero de verdad.

Todo se queda en silencio.
No hay notificaciones.
No hay audios.
No hay comunicados.

Abro los ojos.
Estoy en mi cama.
Encima. No debajo.

No hay cuarentena.
No hay AH3N2.
No hay cadena nacional.

Solo mi corazón acelerado… —como cuando te dejan plantado para tomar un café—
y la sospecha inquietante de que todo fue un sueño.

Pero un sueño tan creíble, que mañana igual voy a revisar debajo de la cama.

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