Un vehículo rodó por una pendiente hasta ingresar al área protegida del sitio inca, generando preocupación entre especialistas y pobladores.
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El complejo arqueológico de Moray, uno de los destinos más emblemáticos del Valle Sagrado de los Incas, fue escenario de un insólito incidente que alarmó a residentes y trabajadores del recinto. Un automóvil particular, que se encontraba estacionado en una zona inclinada, se deslizó sin control y terminó dentro del área patrimonial tras dar varias vueltas de campana, lo que activó una respuesta inmediata de las autoridades encargadas de resguardar el espacio.
De acuerdo con los primeros reportes, el vehículo no tenía el freno de mano activado al momento del hecho. La unidad avanzó por la pendiente y se detuvo cerca de sectores considerados de alta sensibilidad arqueológica. No se registraron heridos ni ocupantes dentro del automóvil.
Ministerio de Cultura evalúa posibles afectaciones
Hasta la zona llegó personal del Ministerio de Cultura para examinar si la caída generó algún impacto en las estructuras incas. Los agentes de la Policía Nacional también participaron en la inspección y documentaron la posición en la que quedó el automóvil.

Testigos relataron que el auto “descendió en pocos segundos” y terminó muy cerca de las terrazas circulares, lo que incrementó la preocupación por una posible alteración del monumento. Desde el Mincul señalaron que se determinarán responsabilidades y que se aplicarán las sanciones contempladas en la normativa vigente para la protección de bienes culturales.

Por ahora, el vehículo permanece retenido mientras se desarrollan las pericias técnicas. Esta evaluación contempla una revisión minuciosa de los andenes y estructuras internas para definir los protocolos de conservación que deban implementarse.
¿Dónde está ubicado Moray?
Moray se encuentra próximo al distrito de Maras, en la provincia de Urubamba, y está vinculado territorialmente a las comunidades de Misminay y Kaccllarakay. Su nombre proviene del quechua y corresponde a una zona que, antes del dominio inca, estuvo en manos de pueblos locales.
El sitio destaca por sus terrazas circulares concéntricas, que según investigaciones habrían funcionado como un laboratorio agrícola para experimentar con cultivos en distintos pisos ecológicos. Las plataformas están conectadas por los sarunas, bloques de piedra que permiten el tránsito entre niveles.
Tras la llegada de los españoles en 1533, Moray quedó cubierto por la vegetación durante siglos hasta que, en 1932, fue identificado desde el aire por Shirppe Johnson’s. Sus registros permitieron delimitar el conjunto arqueológico y abrir la puerta a posteriores trabajos de investigación y conservación.
