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APUNTE JURÍDICO… La conducta antidemocrática en cuestión: el error de ilegalizar partidos desde la justicia

APUNTE JURÍDICO… La conducta antidemocrática en cuestión: el error de ilegalizar partidos desde la justicia, artículo de opinión de Omar Candia Aguilar
APUNTE JURÍDICO… La conducta antidemocrática en cuestión: el error de ilegalizar partidos desde la justicia, artículo de opinión de Omar Candia Aguilar

Por: Omar J. Candia Aguilar
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Apunte Jurídico… La semana última pasada, la noticia más relevante fue sin dudas, la solicitud que presento la Fiscalía de la Nación para que se declare ilegal al partido político Fuerza Popular por conducta antidemocrática, que abrió el debate sobre el rol del Ministerio Público, la democracia y los partidos políticos. La democracia como forma de gobierno es imperfecta, pero perfectible; es la forma de gobierno menos mala que la humanidad haya podido crear.

El sustento filosófico de la democracia es la pluralidad, no se puede resumir la democracia a su concepto etimológico “gobierno del pueblo”, sino que tenemos que ir más allá; entender la democracia no solo como el método electoral, o la regla de la mayoría, sino con la protección de los derechos humanos, el respeto a la institucionalidad, el equilibrio de poderes, y en general como una forma de convivencia.

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Los partidos políticos organizan la democracia, se convierten en los canales de participación ciudadana, permiten la concreción de la voluntad popular y representan el pluralismo político.
Nuestra democracia es endeble, precaria, en buena parte porque somos una democracia, sin demócratas, tal es el caso, que “un fuerte porcentaje de peruanos preferirían una dictadura a una democracia, si es que ésta soluciona sus principales problemas”.

Apunte Jurídico: El error del artículo 14 y la judicialización de la política

Frente a una historia republicana traumática, cargado de dictaduras civiles y militares; nuestro legislador, incorporo en la Ley de Organizaciones Políticas, Ley Nº 28094, en su art. 14 “Declaración de ilegalidad por conducta antidemocrática”, encargando a la Corte Suprema la competencia de declarar la ilegalidad de los partidos políticos, a pedido de la Fiscal de la Nación o del Defensor del Pueblo.

Este fue un error, un exceso que les faculto el legislador. Máxime, en un escenario donde la política esta judicializada, y la justicia politizada, lo observamos todos los días, con la crisis institucional del Ministerio Público, con las denunciar armadas y/o forzadas sólo para hacer daño al adversario, y el rol protagónico que asume el Congreso en la administración de justicia.

APUNTE JURÍDICO… La conducta antidemocrática en cuestión: el error de ilegalizar partidos desde la justicia, artículo de opinión de Omar Candia Aguilar
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La intención pudo haber sido proteger la democracia frente a organizaciones que, bajo la fachada de partidos, buscaran dinamitarla desde adentro. Sin embargo, en la práctica, esta disposición es un error legislativo y un exceso normativo. Le otorga a los órganos de justicia una potestad con un fuerte sesgo político, abriendo la puerta a la judicialización de la política y, peor aún, a la politización de la justicia.

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Podemos disentir de las ideas y de la forma como hace política Fuerza Popular, pero pretender su ilegalidad por conducta antidemocrática es un despropósito. Los fundamentos de la Fiscal de la Nación se sintetizan en “Promover atentados contra la integridad de magistrados, opositores políticos, periodistas (…) y la persecución de estas personas por razón de su función pública, posición política, profesión y/u opinión.

En resumen, un acoso sistemático contra personas que les parezcan incómodas. Promover la exclusión de congresistas de su bancada por razón de disidencia política/libertad de conciencia. Exculpar atentados contra la vida e integridad de las víctimas del conflicto armado interno (1990-2000).

Legitimar violencia como método de para la consecución de objetivos políticos”. A todas luces, estos son argumentos políticos, que forzadamente podrían subsumirse dentro de las causales del artículo 14 de la Ley de Partidos Políticos.

Esta pretensión de la Fiscalía de la Nación desdibuja su trabajo, la lleva al campo subjetivo, y convierte al Ministerio Público en un actor político, lo cual es un error, lo hace perder credibilidad.

La verdadera fortaleza de la democracia radica en permitir que la ciudadanía, mediante el voto, premie o sancione a las organizaciones políticas. Si un partido actúa de manera reprochable, el espacio para exigir responsabilidades es el Congreso, la fiscalización social y, sobre todo, las elecciones. Trasladar este poder al Poder Judicial, en un país donde la justicia está politizada, no fortalece la democracia: la debilita.

Por ello, el artículo 14 de la Ley de Organizaciones Políticas constituye un error legislativo que debe ser revisado. Los jueces no deben convertirse en árbitros de la lucha política, y el destino de los partidos debe definirse en las urnas, no en los tribunales. La democracia se defiende con más democracia, no con exclusiones judiciales.

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