Omar Fernández
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La reciente vacancia de Dina Boluarte por el Congreso de la República no solo marca otro cambio abrupto en el poder ejecutivo, sino que, según el sociólogo José Zegarra, expone una crisis más profunda: el agotamiento del sistema político y la desconfianza ciudadana hacia las instituciones del Estado.
Zegarra sostiene que el Perú atraviesa un punto de inflexión histórico donde la ingobernabilidad se ha vuelto una constante. “No podemos considerar que Dina Boluarte haya sido la mejor presidenta, pero tampoco podemos normalizar que ningún mandatario culmine su mandato. En menos de seis años hemos tenido siete presidentes. Nuestro sistema de representación ya caducó”, afirmó.
El especialista comparó la situación actual con otros procesos políticos internacionales, como el vivido en Nepal, donde durante más de una década ningún gobierno electo completó su periodo de cinco años. “Estamos ante una democracia que no logra estabilidad. Las normas actuales no garantizan gobernabilidad, ni confianza. Necesitamos una reconfiguración política desde la base, incluso mediante mecanismos de insurgencia cívica”, señaló.
Vacancia de Dina Boluarte: Desconfianza y crisis de institucionalidad
Para Zegarra, el problema no se limita a la vacancia de Boluarte, sino que refleja una crisis estructural de institucionalidad. “Ya no confiamos en las autoridades que elegimos. Vamos a las urnas con desconfianza y sin consensos. La corrupción es un síntoma de ese vacío institucional”, expresó.
El sociólogo cuestionó también la falta de credibilidad en los organismos de control y justicia, citando el caso del fiscal de la Nación interino vinculado a los “Cuellos Blancos del Puerto”. “No se puede hablar de un sistema democrático sólido cuando los órganos de fiscalización están comprometidos. José Jerí no debería continuar en la presidencia interina si queremos recuperar la confianza pública”, agregó.
Zegarra advierte que la actual crisis no podrá resolverse con simples elecciones. “Nuestro modelo de centralización en Lima y la Constitución del 93 han caducado. Se requiere un rediseño institucional que redistribuya el poder y dé voz a las regiones”, enfatizó.
Según el especialista, las nuevas generaciones —como la Generación Z— tienen conciencia de esta fractura y demandan cambios estructurales. “Ellos no creen ya en la vieja política, ni en los discursos populistas. Hay que canalizar esa energía en una participación ciudadana real”, apuntó.
“No se trata solo de elegir, sino de reconstruir”
Zegarra fue enfático al afirmar que el país debe ir más allá de un proceso electoral rutinario. “Desde enero hasta marzo veremos una feria electoral, un show mediático con candidatos convertidos en tiktokers. Pero la verdadera transformación no está en elegir, sino en reconstruir las reglas del juego democrático”, señaló.
Finalmente, hizo un llamado a la organización social y ciudadana: “Sigamos marchando, sigamos organizándonos. Lo que pasó en Chile con la revolución de los pingüinos es un ejemplo. Solo desde la participación colectiva y la conciencia política podremos cambiar el país desde la raíz”.
La vacancia de Dina Boluarte, según el sociólogo, es solo la punta del iceberg de una enfermedad más profunda: un sistema político que dejó de representar a su pueblo y que hoy exige una refundación urgente.
