El gobierno de Donald Trump habría planteado al liderazgo interino de Venezuela que rompa vínculos políticos y estratégicos con China, Rusia, Irán y Cuba para que el país pueda retomar la extracción y venta de petróleo. Según funcionarios citados por ABC, el objetivo de Washington sería convertirse en el principal socio petrolero de Caracas, acceder al crudo pesado y aumentar su influencia sobre el sector energético venezolano.
La administración de Donald Trump ha condicionado la reactivación de la industria petrolera en Venezuela a la ruptura definitiva de sus vínculos estratégicos con China, Rusia, Irán y Cuba. El secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que el gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez dispone de pocas semanas para aceptar estas condiciones y evitar un colapso financiero profundo. El plan estadounidense busca priorizar el suministro de crudo pesado hacia su mercado, proyectando la comercialización de hasta 50 millones de barriles bajo supervisión de Washington. No obstante, tanto China como diversas naciones de la región han manifestado su rechazo, calificando la exigencia como una interferencia directa en la soberanía venezolana.
- Washington exige el cese de relaciones estratégicas con aliados tradicionales de Caracas para permitir la exportación de petróleo.
- El gobierno de Estados Unidos busca consolidarse como el principal socio energético de Venezuela y controlar los ingresos derivados del crudo.
- Marco Rubio señaló que la presión financiera obligará a la administración de Rodríguez a tomar una decisión en un plazo inmediato.
- China y varios países de la OEA denunciaron las medidas como una violación al derecho internacional y una amenaza a la estabilidad regional.
Durante una reunión con legisladores estadounidenses, el secretario de Estado Marco Rubio señaló que la Casa Blanca podría ejercer una presión significativa sobre el gobierno de Delcy Rodríguez, que enfrenta limitadas alternativas para comercializar su crudo. Rubio advirtió que Venezuela tendría solo unas semanas para decidir y evitar una profunda crisis financiera.
Control del petróleo y prioridades para EE.UU.
El senador republicano Roger Frederick Wicker confirmó que la estrategia de Trump se centra en controlar la producción petrolera de Venezuela, pero descartó la participación de tropas estadounidenses en la operación. Según Wicker, Venezuela actualmente no puede extraer más crudo debido a la falta de capacidad de almacenamiento y transporte, y existe la expectativa de vender el petróleo en mercados abiertos en lugar de entregarlo gratuitamente a China.
Entre las exigencias de la administración Trump se incluye dar prioridad a compradores estadounidenses en la venta de crudo pesado. Hasta ahora, el gobierno interino de Delcy Rodríguez no ha emitido un comunicado oficial sobre el planteamiento, aunque ha reiterado que ningún “agente externo” dirige Venezuela, en referencia a las advertencias de EE.UU. sobre la influencia de China, Rusia, Irán y Cuba en asuntos estratégicos del país.
La exigencia de Washington se produjo después de un operativo fallido para capturar a Nicolás Maduro, quien enfrenta cargos por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y delitos vinculados con armas automáticas en Nueva York. Caracas calificó la misión como una “gravísima agresión militar”.

Reacciones internacionales y cifras de petróleo
Tras el eventual derrocamiento de Maduro, Donald Trump afirmó que Venezuela podría entregar entre 30 y 50 millones de barriles de crudo “de alta calidad” a Estados Unidos, que serían vendidos a precio de mercado. “Ese dinero será controlado por mí”, escribió el presidente estadounidense en su red Truth Social, mientras que agencias como AFP estimaron que los ingresos podrían superar los 2.000 millones de dólares.
China, por su parte, condenó la presión de Washington y la calificó como una violación del derecho internacional y de la soberanía venezolana. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, afirmó que la cooperación entre Pekín y Caracas se basa en “el respeto mutuo entre dos Estados soberanos” y denunció la exigencia de Estados Unidos como una “interferencia flagrante” y un “acto típico de intimidación” en la gestión de los recursos petroleros venezolanos.
Asimismo, países de la región como Colombia, Chile, México y Brasil rechazaron la actuación estadounidense durante una sesión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA), advirtiendo que este tipo de injerencia pone en riesgo la soberanía regional.
