Un informe realizado por el Diario La República, señala que los relaves de La Joya Mining S.A.C., están ubicados muy cerca familias del sector San José, en el distrito de La Joya (Arequipa). Según precisan los pobladores, el depósito de relaves y de las instalaciones de procesamiento de La Joya Mining, los hace vivir en medio de polvo, ruido constante y las vibraciones que hacen temblar sus viviendas.
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Al mismo tiempo, la empresa ha logrado exportar crecientes volúmenes de oro al mercado internacional, principalmente a Emiratos Árabes Unidos, pese a estudios que advertían limitaciones logísticas y de control. Todo este escenario fue descrito en el informe periodístico.
Según relatan los vecinos, el relave y parte de la infraestructura de la planta se encuentran a menos de diez metros de sus casas, sin muros de contención ni barreras que mitiguen la dispersión de materiales. El crecimiento acelerado de la empresa y la falta de respuestas claras de las autoridades han encendido alarmas en la zona, que hoy se percibe como un riesgo sanitario y ambiental permanente.
Casas a diez metros de relaves y polvo “color plomo”
En San José de La Joya, las viviendas colindan directamente con el área donde La Joya Mining deposita su relave y opera su planta de procesamiento de oro. Los moradores describen un ambiente hostil: polvo fino de “color plomo”, vibraciones que recorren paredes y pisos, y humos de tonos anaranjados que se elevan desde la planta, sobre todo en horarios nocturnos.
María Calapuja, vecina que vive a unos diez metros de las instalaciones, aseguró al diario La República, que su casa amanece cubierta por una capa de partículas que se adhieren a patios y plantas. Afirma que el ruido y la vibración de la maquinaria son tan intensos que “parece que temblara” cuando la planta opera de noche.
Pese a las denuncias, sostiene que ni la Municipalidad ni el Gobierno Regional de Arequipa han realizado inspecciones efectivas: “Nadie viene a vernos. No hay atención para nosotros”, reclama.

La operación de la planta se desarrolla en un contexto especialmente delicado: el sur del país es señalado por especialistas en minería y crimen organizado como una de las zonas donde el oro de origen informal circula con mayor facilidad. En ese escenario, las empresas que procesan y exportan mineral —incluida La Joya Mining— enfrentan creciente escrutinio, debido a los vacíos históricos en trazabilidad y fiscalización en la región.
Estudio de la PUCP alertó sobre brechas logísticas y de control
La expansión comercial de La Joya Mining contrasta con los hallazgos de un trabajo académico previo. El estudio “Business Consulting – La Joya Mining S.A.C.”, elaborado por un equipo de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), concluyó que la empresa —clasificada como pequeño productor minero— enfrentaba un problema estructural: controles logísticos insuficientes para asegurar la compra sostenible de mineral.
El informe, basado en entrevistas con directivos, análisis de la cadena de acopio y revisión del modelo comercial, fue categórico: la compañía carecía de mecanismos sólidos para verificar, rastrear y asegurar la procedencia del mineral que ingresa a su planta.
La consultoría identificó brechas en todas las etapas de la operación —acopio, producción y comercialización— y advirtió que la empresa dependía de proveedores sin suficientes garantías, lo que generaba riesgos para su trazabilidad y su proyección como exportadora.
Capacidad real de la planta y volúmenes exportados
Las dudas sobre el verdadero origen del oro que procesa y exporta La Joya Mining se profundizan con las estimaciones del ingeniero metalurgista Roberto Inofuente Velazco, quien ha operado plantas de capacidades similares. Explica que una planta que procesa 200 toneladas por día, con leyes de 10 a 12 gramos de oro por tonelada, difícilmente podría superar los 60 a 80 kilos de oro al mes, cifra que sería muy inferior al volumen exportado por la empresa.
“Si están sacando más, ¿de dónde estará saliendo ese oro?”, se pregunta el especialista. Inofuente advierte que ese “exceso” podría provenir de otras plantas que amalgaman mineral con mercurio, donde se funden “queques” de oro sin trazabilidad, o de acopios externos en los que, según describe, la empresa pagaría solo la mitad de la ley real del mineral, una práctica conocida en el sector como “robo de ley”.
En este contexto, cobra relevancia que Emiratos Árabes Unidos, principal destino comercial del oro exportado por La Joya Mining, haya sido citado en investigaciones internacionales como un nodo crítico del comercio mundial de oro sin trazabilidad clara.
