En medio de una de las olas de calor más intensas que atraviesa Europa, los osos polares en Praga se han convertido en el símbolo de una realidad que trasciende los zoológicos. En los últimos días, el Zoológico de Praga, en República Checa, colocó toneladas de hielo en el recinto de sus dos ejemplares para ayudarlos a soportar temperaturas cercanas a los 38 °C, una medida que refleja cómo el cambio climático también obliga a adaptar los espacios destinados a la conservación de especies.
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Los protagonistas son Aleut y Gregor, dos osos polares de 16 años que viven en el zoológico checo como parte de un programa internacional de conservación. Aunque nacieron bajo cuidado humano y no habitan el Ártico, requieren condiciones ambientales similares a las de su ecosistema natural, donde las bajas temperaturas y el hielo forman parte de su vida cotidiana.
El personal del zoológico explicó que esta práctica no es nueva. Desde hace dos años implementan estrategias especiales durante el verano para reducir el impacto del calor, pero este 2026 tuvieron que adelantar la instalación de grandes bloques de hielo debido a que las temperaturas extremas llegaron antes de lo esperado.
Osos polares en Praga reflejan el impacto del cambio climático
Las imágenes de Aleut y Gregor descansando y jugando sobre enormes bloques de hielo recorrieron el mundo, pero detrás de ellas existe una preocupación mayor. El aumento de las olas de calor es una de las consecuencias más visibles del cambio climático y representa un desafío para instituciones que albergan especies adaptadas a climas fríos.
Los osos polares dependen del hielo marino para sobrevivir. En estado salvaje utilizan estas plataformas congeladas para desplazarse y cazar focas, su principal fuente de alimento. Sin embargo, el incremento de la temperatura global ha reducido progresivamente la extensión del hielo en el Ártico, obligándolos a permanecer durante más tiempo en tierra firme, donde encuentran menos alimento y gastan más energía.
Aunque Aleut y Gregor viven en un entorno controlado, los especialistas consideran que ofrecerles hielo, sombra, piscinas y espacios de enfriamiento es fundamental para mantener su bienestar cuando las temperaturas alcanzan niveles inusuales.
Una señal que también alcanza a otras especies
Los osos polares no son los únicos animales afectados por el calor extremo. El Zoológico de Praga también reforzó las medidas de protección para elefantes, gorilas, nutrias, aves y otras especies, utilizando sistemas de enfriamiento, frutas congeladas, duchas de agua y áreas con mayor sombra para evitar problemas de salud derivados de las altas temperaturas.
Esta situación evidencia que el cambio climático no solo modifica los ecosistemas naturales, sino que también obliga a los centros de conservación de todo el mundo a replantear la forma en que cuidan a los animales bajo su responsabilidad.
Los zoológicos modernos cumplen un papel importante dentro de los programas internacionales de conservación, investigación y educación ambiental. Muchas de las especies que albergan forman parte de proyectos de reproducción que buscan preservar poblaciones amenazadas y contribuir a su supervivencia a largo plazo.
Mientras Europa continúa enfrentando temperaturas récord durante este verano, las imágenes de los osos polares en Praga recuerdan que los efectos del calentamiento global alcanzan incluso a los animales mejor preparados para vivir entre el hielo, convirtiéndose en una advertencia sobre los desafíos que afronta la biodiversidad en un planeta cada vez más cálido.
