Luego de dos meses de advertencias públicas, movimientos militares y negociaciones fallidas, Israel y Estados Unidos lanzaron este sábado 28 de febrero una ofensiva simultánea contra objetivos estratégicos en territorio de Irán. La operación, denominada “Furia Épica” por el Pentágono, tiene como principales blancos instalaciones vinculadas al programa nuclear iraní y figuras clave dentro de la cúpula del gobierno.
Israel y Estados Unidos iniciaron la operación militar conjunta denominada “Furia Épica”, dirigida contra instalaciones nucleares y objetivos estratégicos en territorio iraní. La ofensiva busca neutralizar la capacidad misilística de Irán y debilitar la estructura de mando de la Guardia Revolucionaria, según declaraciones de Donald Trump y Benjamin Netanyahu. En respuesta, las fuerzas iraníes lanzaron una oleada de drones y proyectiles que fueron interceptados por el sistema de defensa israelí, mientras el gobierno de Israel declaró el estado de emergencia nacional. El conflicto ha generado una profunda preocupación internacional tras reportes preliminares de víctimas civiles en el sur de Irán.
- La operación “Furia Épica” prioriza la destrucción de infraestructura nuclear y centros de mando estratégico en Irán.
- Israel movilizó a 70,000 reservistas y cerró su espacio aéreo ante las represalias con misiles lanzadas por el régimen iraní.
- Los líderes de Estados Unidos e Israel justificaron la acción como un ataque preventivo para neutralizar la amenaza nuclear de la región.
- Agencias internacionales reportan un saldo inicial de víctimas civiles, incluyendo menores de edad, tras los bombardeos en territorio iraní.
Poco después de las ocho de la mañana, las alarmas se activaron en todo el territorio israelí. Las autoridades aclararon que no respondían a un ataque entrante, sino al inicio de lo que calificaron como un “ataque preventivo”.
Aproximadamente dos horas después, las sirenas volvieron a sonar, esta vez ante una amenaza real: la Guardia Revolucionaria iraní lanzó lo que definió como su “primera ola de misiles y aparatos aéreos no tripulados”, interceptada por el sistema defensivo israelí en el norte, centro —incluida Tel Aviv— y el sur del país.
Trump y Netanyahu respaldan la ofensiva y llaman a un cambio en Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el inicio de la ofensiva a través de un video difundido en su plataforma Truth Social. En su mensaje aseguró que el objetivo es destruir la capacidad misilística iraní y debilitar su estructura militar.
Más allá de justificar los bombardeos, Trump instó directamente a la población iraní a rebelarse contra sus gobernantes y recuperar el control del país, al que describió como una amenaza para la estabilidad mundial.

Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, respaldó públicamente la acción conjunta y agradeció el liderazgo estadounidense. Netanyahu responsabilizó al régimen iraní de ataques contra civiles israelíes, estadounidenses e incluso iraníes, y sostuvo que no se puede permitir que obtenga armas nucleares.
El líder israelí afirmó que la operación abre una ventana de oportunidad para la población iraní y dirigió un mensaje a los distintos grupos que conforman el país —persas, kurdos, azeríes, baluchis y ahwazis— señalando que el objetivo no es el pueblo, sino el régimen gobernante.
Alcance de los bombardeos y respuesta iraní
Fuentes de seguridad israelíes indicaron que la magnitud de la ofensiva supera cualquier acción disuasoria previa. Según reportes preliminares, la primera ola de ataques alcanzó decenas de objetivos militares y nucleares en distintos puntos del territorio iraní.
Además, trascendió que importantes mandos de la Guardia Revolucionaria y miembros de la cúpula gubernamental podrían haber sido abatidos, aunque esta información no ha sido confirmada oficialmente.
Tras el inicio de la operación, Israel declaró estado de emergencia especial, cerró su espacio aéreo y convocó a aproximadamente 70.000 reservistas para reforzar el sistema de defensa civil y las baterías antiaéreas, además de incrementar su presencia militar en las fronteras oriental y occidental.
El gobierno iraní denunció víctimas civiles producto de los bombardeos. Según reportes de la agencia Reuters, al menos 40 personas habrían fallecido en una escuela en el sur del país, en su mayoría menores de edad. Esta cifra generó alarma en la comunidad internacional por el posible costo humanitario de una ofensiva que, hasta el momento, no muestra señales de detenerse.
La escalada militar marca uno de los momentos más críticos en la región en los últimos años y mantiene en vilo a la comunidad internacional, que observa con preocupación el riesgo de una expansión del conflicto en Medio Oriente.

