La tensión en Huancané llegó a un punto crítico este viernes, cuando los familiares de los diez jóvenes que fallecieron en el incendio de un karaoke informal obligaron al alcalde provincial, Valerio Tapia, y a tres funcionarios municipales a participar en una marcha pública llevando carteles con la frase: «Soy incompetente». La protesta inmovilizó la ciudad y sacó a luz la grave negligencia que permitió el funcionamiento del local clandestino donde murieron ocho estudiantes del Instituto Pedagógico de Huancané y dos acompañantes.
Generando resumen...
Una protesta marcada por la indignación y reclamos de responsabilidad
La comunidad educativa del pedagógico, junto a vecinos, padres de familia y docentes, se congregó en la plaza principal para exigir sanciones inmediatas. Pidieron la salida de los responsables de las áreas de fiscalización, mercados, licencias y catastro, oficinas que —según recordaron— desestimaron hasta tres oficios enviados por la fiscalía para cerrar el establecimiento ubicado a pocos metros de la municipalidad.
Durante la protesta, el director del Instituto Pedagógico, Francisco Villanueva Pari, cuestionó duramente al alcalde. Señaló, ante todos los presentes, que no comprendía cómo un local en plena calle principal podía operar sin garantías mínimas, sin salidas de emergencia y con paredes improvisadas con tecnopor, material que terminó alimentando el fuego. “¿Cómo es posible que un local que funciona en la calle principal de nuestro pueblo… pueda existir sin garantías ni salidas de emergencia?”, reclamó frente a la multitud, según el relato de los asistentes.
En medio de los gritos y el reclamo popular, el alcalde Tapia y los tres funcionarios fueron obligados a caminar cerca de cuatro cuadras hasta el hospital Lucio Aldazábal. El recorrido incluyó el jirón Lima, escenario de la tragedia, en lo que los protestantes llamaron “la marcha de la vergüenza”.

A lo largo del trayecto, fueron increpados con insultos y acusaciones directas de responsabilidad. Una madre, entre lágrimas, gritó al alcalde: «Ahora que nuestros hijos ya se murieron, ¿qué vas a hacer? Tienes cara de ángel, pero dentro eres un demonio», recordándole que las autoridades habían sido notificadas en más de una ocasión, pero nunca actuaron para cerrar definitivamente el local.
Ingreso obligatorio a la morgue: la escena más dura
Al llegar al hospital, los familiares obligaron a las autoridades municipales a entrar a la morgue para que presenciaran el estado en que quedaron los cuerpos de las víctimas. Uno de los padres, quebrado por el dolor, relató que su hija estaba irreconocible, explicando que el fuego había consumido casi toda su estructura corporal. “Que vean cómo han quedado nuestros hijos… mi hija no se reconoce”, gritó mientras empujaba al alcalde hacia el interior.
Los manifestantes no solo exigieron la destitución de los funcionarios señalados, sino que también pidieron que el alcalde Tapia enfrente responsabilidades penales. Documentos fiscales muestran que él recibió comunicados específicos ordenando el cierre de locales clandestinos que operaban sin control a pocos pasos de su despacho.
