Omar Fernández
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La denominada Generación Z salió ayer sábado 20 de septiembre a las calles de Arequipa y hoy domingo 21 se alista para una nueva movilización en horas de la tarde. Cientos de jóvenes marcharon por el centro histórico de la ciudad en rechazo al Gobierno de Dina Boluarte, al Congreso de la República y a la reciente reforma de pensiones que permite retiros de fondos de AFP.
Los manifestantes se concentraron en la Plaza de Armas y recorrieron las principales calles portando pancartas, banderas y símbolos de rebeldía como la insignia pirata del manga One Piece, que representa libertad y resistencia. También se desplegó una bandera negra del Perú en señal de duelo por las víctimas de la violencia política.
El protagonismo juvenil
Estudiantes de la Universidad Nacional de San Agustín encabezaron la protesta, acompañados por colectivos autoconvocados de Paucarpata, organizaciones sociales, sindicatos y gremios de base. El dirigente juvenil David Calisaya, de 21 años, remarcó que el movimiento busca despertar a la ciudadanía. “El tiempo se les acabó. Los jóvenes hemos despertado. En Arequipa, el león del sur que estaba dormido ha empezado a rugir”, afirmó.
Las consignas fueron directas contra Dina Boluarte y el Congreso, pero también en defensa de la Fiscalía de la Nación tras la suspensión de la fiscal Delia Espinoza. “Fiscal, Arequipa está contigo”, se escuchó en varios tramos de la marcha. Otro lema repetido fue “la dictadura va a caer”, acompañado por cánticos de sicuris en contra del régimen.

Un movimiento con memoria
El sociólogo José Luis Ramos Salinas explicó que estas manifestaciones evidencian el hartazgo de las nuevas generaciones frente a la crisis política y económica. Recordó que los jóvenes ya jugaron un rol decisivo en las protestas de noviembre de 2020 que obligaron a Manuel Merino a renunciar tras la muerte de Inti Sotelo y Bryan Pintado.
La marcha de la Generación Z retoma ese espíritu y busca consolidarse como un movimiento que exija dignidad y un cambio real en el país. Aunque las protestas en Arequipa se realizaron de forma pacífica, Ramos advirtió sobre el riesgo de personas infiltradas que podrían generar desmanes y desvirtuar el carácter ciudadano de las convocatorias.
Lo ocurrido en Arequipa forma parte de una convocatoria nacional que alcanzó fuerza en redes sociales y en las calles de ciudades como Lima, Cusco y Trujillo. Las demandas van desde el rechazo a la reforma de pensiones hasta la exigencia de cambios en el sistema político.
Las movilizaciones de ayer fueron una antesala y se espera que este domingo 21 las marchas continúen con mayor participación, confirmando que la indignación juvenil se ha convertido en un nuevo actor de peso en la coyuntura nacional.

