Margara Silva Paucara, una humilde madre de Juliaca, vivió una pesadilla el pasado 11 de abril al ser blanco de una estafa telefónica que le arrebató 170 soles. Los delincuentes, empleando una elaborada estrategia de suplantación de identidad, se hicieron pasar por funcionarios de la Sunat para ganarse su confianza. Mediante el envío de un enlace malicioso vía Gmail, lograron infiltrar un software espía en su celular, tomando el control total de sus aplicaciones bancarias de Yape, BCP y el Banco de la Nación durante una comunicación que se prolongó por más de una hora.
Margara Silva Paucara, una madre de familia en Juliaca, fue víctima de una estafa telefónica en la que delincuentes suplantaron a la Sunat para sustraerle 170 soles de sus cuentas bancarias. Mediante un enlace malicioso enviado por Gmail, los atacantes tomaron control de sus aplicaciones de Yape, BCP y Banco de la Nación por más de una hora. La víctima vincula el robo a una activación irregular de un chip realizada anteriormente con su huella digital. Silva denunció además la indiferencia de la policía, quienes minimizaron el monto robado pese a que los fondos estaban destinados al cuidado de su hijo con discapacidad severa.
- Delincuentes utilizaron un software espía tras enviar un enlace fraudulento a través de Gmail para acceder a las aplicaciones bancarias de la víctima.
- La afectada sospecha que su información fue vulnerada previamente durante la compra de un chip de telefonía mediante el uso de su huella digital.
- El dinero sustraído constituía el presupuesto semanal para la alimentación y cuidados médicos de un menor con discapacidad física severa.
- La ciudadana reportó que el personal policial desestimó su denuncia cuestionando la relevancia del monto sustraído.
- Ante la pérdida de sus ahorros, la madre de familia continúa trabajando como vendedora informal y apela a la solidaridad de la comunidad de Juliaca.
Indiferencia policial tras estafa y el origen del hackeo
La víctima sospecha que este ataque no fue casualidad, sino que está vinculado a un incidente previo con un vendedor de chips en la ciudad, quien activó una línea a su nombre de forma irregular usando su huella digital. Silva relató que la vulnerabilidad de su información personal facilitó el acceso de los delincuentes a sus ahorros, los cuales estaban destinados exclusivamente a la alimentación y cuidados de su hijo, quien padece una discapacidad física severa.
Sin embargo, el dolor de la pérdida se vio agravado por la respuesta de las autoridades. La madre denunció que, al intentar reportar el crimen, un policía minimizó su caso al restarle importancia a la cifra robada, preguntándole si realmente era necesario reclamar por solo 170 soles. Ante esta actitud, Silva respondió con firmeza sobre el valor de su sacrificio diario:
«A mí nadie me regala ni un sol, yo me gano la plata, a veces vendo hasta salteña, juntando, reuniéndome», declaró con indignación.
Ante la falta de apoyo estatal y el incumplimiento del padre del menor, Margara Silva continúa trabajando como vendedora informal para sostener a su pequeño. Debido a que el dinero sustraído era vital para la subsistencia de la semana, la afectada ha solicitado la ayuda de la comunidad a través de su número de Yape 927-808-445, alertando al mismo tiempo a otros ciudadanos para que desconfíen de llamadas sospechosas que soliciten accesos digitales.
