El Gobierno de Chile declaró estado de catástrofe en las regiones de Biobío y Ñuble ante la expansión de incendios forestales que ya obligaron a evacuar a unas 20.000 personas. Las llamas, impulsadas por la sequía, las altas temperaturas y los fuertes vientos, han causado severos daños materiales y se aproximaron peligrosamente a zonas urbanas como Penco.
El Gobierno de Chile ha declarado el estado de catástrofe en las regiones de Biobío y Ñuble tras la propagación de incendios forestales que han forzado la evacuación de 20.000 personas. Hasta el momento, el fuego ha destruido al menos 253 viviendas y ha dejado un saldo de cinco personas heridas con quemaduras en la provincia de Concepción. Las autoridades locales y el Ejército trabajan de forma coordinada para contener las llamas, que se ven favorecidas por las altas temperaturas y fuertes vientos. La Corporación Nacional Forestal atribuye el origen de los siniestros a negligencias humanas, instando a la población a tomar medidas preventivas extremas durante el verano.
- Se declaró estado de catástrofe en Biobío y Ñuble debido a la magnitud de los incendios forestales.
- La emergencia ha obligado a evacuar a 20.000 personas y ha destruido más de 250 viviendas.
- Cinco personas con quemaduras graves fueron trasladadas a centros especializados de salud.
- El operativo de contención cuenta con la participación de bomberos, personal de CONAF y apoyo del Ejército.
- Las autoridades señalan la negligencia humana como la causa principal de la mayoría de los siniestros reportados.
Las autoridades activaron un amplio despliegue de emergencia que incluye a brigadas de bomberos, personal de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y apoyo del Ejército, con el objetivo de contener el avance del fuego y proteger a la población. El presidente Gabriel Boric encabezó una sesión extraordinaria para coordinar la respuesta frente a la emergencia.
El fuego avanza por varias comunas del Biobío y Ñuble
Los siniestros se iniciaron a comienzos de enero y se propagaron por distintas comunas rurales y urbanas. En Ñuble, las zonas afectadas incluyen Quillón, Ránquil, Pinto y Coihueco, mientras que en Biobío el fuego alcanzó Penco, Tomé y sectores de Concepción. Las condiciones meteorológicas adversas han favorecido una rápida expansión de las llamas, complicando las labores de control.
El Ejecutivo solicitó el refuerzo de recursos humanos y logísticos, sumando a voluntarios de diversas compañías de bomberos y efectivos militares para apoyar las tareas de contención y evacuación.
Más de 250 viviendas destruidas y personas heridas
Hasta las 06:00 horas del domingo, las autoridades reportaron al menos 253 viviendas destruidas, principalmente en la provincia de Concepción, con mayor impacto en las comunas de Penco y Lirquén. El fuego alcanzó sectores poblados como El Pino, donde la intensidad de las llamas dificultó el acceso de los equipos de emergencia.

El alcalde Héctor Muñoz advirtió que la cifra de casas afectadas podría incrementarse a medida que se ingrese a zonas que permanecen aisladas por la magnitud del incendio. Aunque no se han registrado fallecidos, cinco personas con quemaduras fueron trasladadas al Hospital Penco-Lirquén y posteriormente al Hospital Regional de Concepción. En paralelo, los municipios habilitaron albergues temporales para las familias que perdieron sus viviendas.
Autoridades apuntan a la negligencia como principal causa
Desde CONAF señalaron que la mayoría de los incendios forestales en Chile se originan por acciones humanas negligentes. El director ejecutivo del organismo, Rodrigo Illesca, explicó que prácticas como el uso de herramientas que generan chispas o la quema de residuos al aire libre pueden desencadenar tragedias de gran magnitud. Indicó que una sola chispa es suficiente para provocar daños irreversibles a personas, infraestructura y ecosistemas.
Con el fin de generar conciencia, CONAF impulsó la campaña “Los incendios forestales tienen nombre y apellido”, que busca recordar que detrás de cada siniestro hay una responsabilidad individual. La institución advirtió que el verano es el período más crítico debido a la combinación de altas temperaturas, baja humedad y vientos intensos, factores que aceleran la propagación del fuego.
