Las Elecciones Generales de Perú 2026 marcarán el retorno del sistema bicameral en el Parlamento peruano, lo que implicará cambios en la forma de elegir a los representantes del Poder Legislativo. Con esta reforma, los ciudadanos votarán no solo por presidente y vicepresidentes, sino también por 130 diputados y 60 senadores, quienes integrarán el Congreso de la República del Perú.
Las Elecciones Generales de 2026 marcarán el retorno del sistema bicameral en el Perú, redefiniendo la estructura del Poder Legislativo con la elección de 60 senadores y 130 diputados. Bajo esta reforma, los senadores se encargarán de la revisión final de las leyes y de la designación de altos funcionarios estatales, mientras que los diputados tendrán la iniciativa legislativa y el control político directo sobre el Ejecutivo. Ambas cámaras trabajarán de forma articulada para asegurar un análisis técnico más riguroso de las normas, evitando aprobaciones apresuradas. El término "congresista" englobará a los integrantes de ambas cámaras, quienes deberán cumplir con requisitos específicos de edad y nacionalidad según su función. Este cambio constitucional busca fortalecer el equilibrio de poderes y mejorar la calidad de la representación parlamentaria en el país.
- El nuevo Congreso estará compuesto por una Cámara de Diputados con 130 miembros y un Senado con 60 integrantes.
- Para postular al cargo de senador se exige una edad mínima de 45 años, mientras que para ser diputado se requieren al menos 25 años.
- El Senado tendrá la responsabilidad de ratificar leyes y designar autoridades clave como el Defensor del Pueblo y magistrados del Tribunal Constitucional.
- La Cámara de Diputados será la encargada de iniciar el debate de leyes y ejercer funciones de control político como censuras e interpelaciones.
- El sistema legislativo operará en dos etapas, permitiendo que el Senado evalúe y modifique los proyectos aprobados previamente por los diputados.
Bicameralidad redefine roles dentro del Parlamento
La restauración del Congreso bicameral —establecida mediante la Reforma Constitucional N.º 31988— introduce dos cámaras con funciones diferenciadas: la Cámara de Diputados y el Senado. Este sistema busca fortalecer el proceso legislativo mediante un doble análisis de las normas y un mayor equilibrio político.
En este nuevo esquema, el término congresista se mantiene como una denominación general para cualquier miembro del Parlamento. Es decir, tanto los senadores como los diputados serán considerados congresistas, aunque cumplirán funciones distintas dentro de cada cámara.

Por un lado, el senador formará parte de la cámara alta, integrada por 60 representantes. Para postular a este cargo se requiere tener al menos 45 años y ser peruano de nacimiento. Entre sus principales responsabilidades estará revisar las leyes aprobadas por la Cámara de Diputados, pudiendo ratificarlas, modificarlas u observarlas antes de su promulgación.
Además, el Senado tendrá atribuciones relevantes, como elegir al defensor del Pueblo, a los magistrados del Tribunal Constitucional del Perú, designar al contralor general y ratificar a autoridades clave como el titular del Banco Central de Reserva del Perú y de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP. También tendrá la facultad de autorizar los viajes del presidente al extranjero.
En cambio, el diputado integrará la cámara baja, compuesta por 130 representantes. Para postular se exige tener como mínimo 25 años. Esta cámara será la encargada de iniciar el debate de los proyectos de ley y aprobarlos en primera instancia antes de enviarlos al Senado.
Asimismo, la Cámara de Diputados ejercerá funciones de control político directo, como interpelar o censurar ministros, otorgar o negar el voto de confianza al Consejo de Ministros y conformar comisiones investigadoras sobre asuntos de interés público.
Con este modelo, el proceso legislativo se realizará en dos etapas: primero los proyectos serán debatidos y aprobados por Diputados, y luego el Senado evaluará el texto. Si introduce cambios, la propuesta regresará a la cámara baja para una nueva revisión. El objetivo es asegurar mayor análisis técnico y evitar la aprobación apresurada de leyes.
