El Pirata| Hablemos de Películas. El documental peruano Uyariy iba a estrenarse en Arequipa en una sola función, a las 9:30 de la noche, pero al final de su primera semana de proyección terminó exhibiéndose en más de 20 funciones.
El documental Uyariy, del director Javier Corcuera, incrementó significativamente sus funciones en Arequipa debido a la alta demanda del público tras denuncias iniciales de presunta censura. La producción se centra en las historias de los 18 fallecidos durante las protestas de enero de 2023 en Juliaca, buscando humanizar a las víctimas a través de los testimonios de sus familiares. Además, la obra establece una conexión histórica con otros episodios de violencia impune ocurridos en la región durante el siglo XX. El filme utiliza recursos musicales y visuales para proponer un ejercicio de memoria y escucha activa frente al dolor de las familias. Este fenómeno cinematográfico resalta la exigencia de justicia y el empoderamiento de las audiencias locales frente a contenidos de trascendencia social.
- La alta demanda del público arequipeño obligó a las cadenas de cine a ampliar el número de funciones del documental tras su estreno.
- La cinta otorga identidad y voz a las familias de las 18 víctimas de las protestas de 2023 en la ciudad de Juliaca.
- El relato integra antecedentes históricos de conflictos en el Altiplano para contextualizar el sentimiento de exclusión y desconfianza en la justicia.
- El director Javier Corcuera enfatizó que la obra busca promover la escucha antes que el prejuicio sobre los manifestantes.
- El éxito de la película demuestra una respuesta ciudadana activa frente a las limitaciones impuestas a la difusión de contenidos culturales críticos.
El día de su estreno, el director de la película, Javier Corcuera, denunció sabotaje y censura por la temática de su filme: la muerte de 18 pobladores durante las protestas organizadas contra el gobierno de Dina Boluarte en enero de 2023.
Entonces, el público respondió y llenó las salas de las pocas funciones programadas en las cadenas de cine. De esta manera, estas, obligadas por la demanda, ampliaron funciones.
Escuchar antes de juzgar
Uyariy, palabra en quechua que significa escuchar (algo ausente en estos tiempos), explora el dolor de las familias afectadas por estas muertes. Profundiza en sus historias y asigna nombre y apellidos a las víctimas de esta represión. De esta manera, rompe con una narrativa arraigada en sectores acostumbrados a terruquear a los asistentes a las protestas.
En esta película no hay debate político ni sociológico, sino una exposición de estas historias con una demanda en común: justicia. Han pasado tres años y aún no hay responsables por estas tragedias.

Por otro lado, se narran otras masacres ocurridas en Juliaca en los años cincuenta y veinte, producto de protestas organizadas para reclamar acceso a la educación o el cese de la explotación en las haciendas. Estas también quedaron impunes, al igual que los sucesos de 2023.
Con todo ello, el documental plantea de manera clara las razones de la población de Juliaca para tener poca fe en los jueces del país y sentirse excluida del Perú.
Todo culmina con una escena potente en la que las familias se reúnen a orillas del Lago Titicaca para empujar un barco con las fotos de sus parientes fallecidos. Aunque la toma se mantiene distante, se percibe ese dolor aún latente en sus corazones. Esta fue una de las secuencias más emotivas del documental, motivo de sollozos en la sala de cine.
La música presente en Uyariy
Del mismo modo, la música está presente como un elemento liberador y expresivo de una sociedad reacia a olvidar esta masacre. Las letras y melodías están al servicio del manifestante.
Uyariy es importante porque ayuda a construir memoria e invita a escuchar antes que satanizar o caer en prejuicios. Además, demuestra que los intentos de censura en estos tiempos ya no funcionan y que las audiencias están empoderadas para exigir contenidos que consideren trascendentales para su vida cultural.
