Por: Christiaan Lecarnaqué Linares
Generando resumen...
El Pirata| Hablemos de Películas…Chavín de Huántar: El rescate del siglo funciona como una película homenaje a los militares que participaron en la liberación de 72 personas tomadas como rehenes por terroristas del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) en la embajada de Japón en 1997.
Esta película, dirigida por Diego de León, no pretende ser una fuente histórica —es más, ni siquiera lo intenta—, sino un recuerdo de este evento que mantuvo en vilo al país. Además, se mantiene alejada de la controversia generada después del rescate, cuando se denunciaron ejecuciones extrajudiciales contra los terroristas rendidos.
Su desinterés por abrir discusiones se observa también al cambiar los nombres de los personajes involucrados y en la exclusión del expresidente Alberto Fujimori y su asesor Vladimiro Montesinos. Es decir, Chavín de Huántar apunta a subrayar el papel de las Fuerzas Armadas en esta liberación sin cuestionar nada.
Chavín de Huántar: Un homenaje sin riesgo
Busca ofrecer un producto blanco, positivo y optimista sobre este hecho. No podemos tildar a esta película de valiente, sino de un intento por conmemorar un episodio traumático en la historia del país.

La toma de la embajada de Japón generó numerosas investigaciones, libros, crónicas periodísticas e incluso formó parte del informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).
Sin embargo, esta información está fuera del guion. La película prefiere centrarse en el papel de los oficiales y suboficiales, tomando como punto de vista al coronel Juan Valer, muerto en acción durante el operativo de rescate.
A este personaje destacan sus cualidades y su obsesión por liberar a los rehenes: un hombre impoluto, nacido para servir a la nación, sin defectos aparentes. Solo en este ejemplo se observa que la construcción de personajes es mínima. Además, a nivel visual, la película luce convencional y carece de identidad propia.
Un final desordenado y una memoria tibia
Al final se muestra la explosiva liberación de los rehenes; sin embargo, la secuencia resulta algo desordenada. Está claro que, en general, buscan sacar a los secuestrados, pero no hay un enfoque, algo concreto o una historia dentro de esta narrativa.
La muerte de Valer ocurre en este tramo, pero minutos antes, con ayuda de una música dulzona, ya se advierte lo que viene más adelante. La escena sucede con la misma musicalización lenta, apoyada en cámara lenta, y con un terrorista de pésima puntería.
Como señalamos, Chavín de Huántar solo sirve para hacer memoria y homenajear a los involucrados en ese operativo. No cuestiona el discurso oficial, ni tampoco lo apuntala. Además, su valor histórico es mínimo: una oportunidad desperdiciada, considerando la cantidad de información investigada a raíz de este importante evento.
Leer más aquí: https://elpirata.pe/
