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El Niño golpea el clima de Arequipa y pone en alerta al agua y la agricultura

El Fenómeno El Niño modifica las condiciones climáticas de Arequipa y genera preocupación por dos factores que impactan directamente a la población: la disponibilidad de agua y el comportamiento de las temperaturas. Especialistas advierten que la región podría enfrentar periodos de déficit de lluvias, mientras que los cambios térmicos ya generan dificultades para algunas actividades agrícolas.

El Fenómeno El Niño continúa alterando las condiciones climáticas en Arequipa y genera alerta por el impacto en la disponibilidad hídrica y la agricultura. Especialistas del Senamhi y de la Universidad Católica de San Pablo indicaron que la región experimenta temperaturas de 2 a 3 grados por encima de lo normal y posibles periodos de déficit de lluvias, aunque no se descartan episodios puntuales intensos entre enero y marzo. Estas variaciones térmicas ya provocan estrés hídrico y deshidratación en cultivos esenciales como cebolla, ajo, papa y hortalizas. Además, el calentamiento de las aguas marinas reportado por el Instituto Geofísico del Perú está modificando la distribución de especies hidrobiológicas y alterando la actividad pesquera.

  • El Senamhi proyecta que El Niño permanecerá activo durante 2026 y podría extenderse hasta abril o mayo de 2027, elevando las temperaturas habituales entre 2 y 3 grados.
  • Arequipa enfrenta riesgos de déficit de precipitaciones que impactarían al sector agrícola y ganadero, aunque podrían ocurrir lluvias puntuales e intensas entre enero y marzo.
  • Cultivos como la papa, cebolla, ajo y diversas hortalizas sufren estrés hídrico y deshidratación debido a los cambios bruscos de temperatura.
  • La campaña agrícola posterior dependerá de las lluvias de inicios de 2027 y de la capacidad de captación en represas frente a posibles escorrentías en torrenteras.
  • El calentamiento del mar reportado por el IGP altera la fauna marina y afecta las condiciones del sector pesquero.
Generado con IA a traves de OpenAI. Verifica los datos en el contenido original.
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José Luis Ticona, especialista del Senamhi, explicó que el fenómeno permanece activo durante 2026 y que, según las proyecciones mencionadas durante la entrevista, podría continuar hasta abril o mayo de 2027, aunque con una disminución progresiva de su intensidad.

Arequipa podría recibir menos lluvias

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Para Ticona, uno de los principales riesgos para Arequipa se encuentra en la deficiencia de precipitaciones. A diferencia de otras zonas del país donde El Niño puede estar asociado a lluvias intensas, el especialista señaló que el escenario para la región sur puede presentar periodos con menos lluvias y menor disponibilidad de agua.

Esta situación podría afectar principalmente a los sectores agrícola y ganadero, que dependen de la disponibilidad hídrica para mantener sus actividades.

El especialista también señaló que las temperaturas en Arequipa se encuentran entre 2 y 3 grados por encima de lo habitual, mientras que los valles costeros podrían registrar los valores más elevados.

Según su proyección, durante la primavera algunos valles costeros podrían alcanzar entre 33 y 34 °C, mientras que durante el verano estos valores incluso podrían ser superados.

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Aunque el escenario apunta a una menor cantidad de lluvias, Ticona precisó que no se descartan episodios de precipitaciones intensas durante enero, febrero y marzo. Estos eventos podrían ser puntuales, pero debido a su intensidad también representarían riesgos para la población.

Cambios de temperatura afectan a los cultivos

El biólogo Benigno Eric Sanz Sanz, director de la Escuela de Ingeniería Ambiental de la Universidad Católica de San Pablo, explicó que la combinación de El Niño Global y El Niño Costero genera una mayor variabilidad de las condiciones climáticas.

Según el especialista, los cambios entre periodos de calor y frío pueden afectar el desarrollo de los cultivos y el almacenamiento de agua.

Sanz señaló que productos como cebolla, ajo, papa y hortalizas, importantes para el abastecimiento de los mercados locales, pueden enfrentar dificultades debido a las variaciones de temperatura.

Explicó que durante los periodos de mayor calor las plantas pueden perder agua con mayor rapidez y sufrir estrés hídrico. En el caso de algunos frutos, esta condición podría afectar su desarrollo y características necesarias para su comercialización.

Las hortalizas también pueden presentar una mayor deshidratación y marchitarse con mayor rapidez, según el especialista. Esto podría reducir el crecimiento de la parte comestible de algunos cultivos y generar dificultades para los productores.

El agua también entra en el escenario de riesgo

Sanz explicó que la campaña agrícola comprendida entre abril de 2026 y abril de 2027 cuenta, según su evaluación, con disponibilidad de agua almacenada producto de las lluvias registradas entre enero y marzo de 2026.

Sin embargo, advirtió que el panorama para el siguiente periodo dependerá de las lluvias que se registren entre enero y marzo de 2027.

El problema no estaría únicamente en cuánto llueva, sino también dónde se produzcan las precipitaciones. Si las lluvias se concentran en zonas donde no existen sistemas adecuados de almacenamiento, podrían generar escorrentías y aumentar el caudal de torrenteras sin contribuir necesariamente al llenado de las represas.

Esta situación también representa un desafío para la prevención de emergencias. Por ello, las autoridades vienen realizando trabajos como la limpieza y descolmatación de ríos y torrenteras, aunque el especialista consideró que estas acciones forman parte de un conjunto más amplio de medidas que requiere la región.

El impacto también alcanza al ecosistema marino

Los cambios en la temperatura del mar también pueden modificar las condiciones del ecosistema frente a la costa peruana.

Sanz explicó que el calentamiento de las aguas puede alterar la distribución de especies hidrobiológicas y modificar la dinámica de la actividad pesquera. También mencionó afectaciones observadas en aves marinas y desplazamientos de algunas especies hacia zonas con condiciones térmicas diferentes.

El Instituto Geofísico del Perú también reportó durante 2026 temperaturas del mar frente a la costa peruana por encima de sus valores normales y señaló que los modelos proyectaban la continuidad de condiciones asociadas a El Niño hacia el verano de 2027, aunque con incertidumbre en los pronósticos de mayor plazo.

Para Arequipa, el escenario combina entonces temperaturas elevadas, posibles periodos de déficit de lluvias y episodios puntuales de precipitaciones intensas. Estos factores pueden repercutir en la disponibilidad de agua, la agricultura, la ganadería, los servicios y las actividades económicas de la región durante los próximos meses.

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