Por: Wilfredo Mendoza Rosado
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Creo que… Debo admitir, que desde los primeros días de diciembre, casi todo el día o lo que pueda de el , escucho a Los Toribianitos y sus hermosos villancicos navideños.
Mis hijos, optan por los clásicos gringos, pero la verdad, como hace muchos años escucho el producto nacional.
Vamos pastores vamos, vamos a Belén… Los toco una y otra vez, hasta el cansancio, porque me devuelve al olor a tierra mojada. Neblina. Cerros y más cerros de mi lejana niñez, donde fui tan feliz y lo sabía.
Mi hogar, no puede estar más navideño con adornos por doquier, luces y más luces, que en honor a la verdad, son un exceso, pero así vivo estos tiempos pre navideños, porque, como bien dice un amigo, la felicidad son los momentos que prolongamos y recordamos.
Tiempos Navideños: La prisa, la memoria y los instantes que nos salvan
No hablo de los regalos, ni del a veces innecesario despilfarro de dinero de estas épocas. Me refiero, al ambiente que se refleja en este tiempo donde deben prevalecer los sentimientos por sobre lo material que tanto daño hacen en el mundo actual.
A veces olvidamos con demasiada frecuencia, vivir los momentos, los sueños o tratar de hacer y hacernos felices, no creo que sea mucho.
Por ejemplo, con unos amigos de toda la vida, tomamos unas pequeñas vacaciones, entre mar sol y arena fue un remanso para evaluar las sumas y restas del año. Son momentos irrepetibles, los guardo en la memoria, para recordarlos, cuando algunos días sean difíciles, como todo en la vida.

Veo a mi alrededor, y la prisa de casi todos, el correr contra el tiempo, el tratar de hacer todo y nada. Vivimos muy de prisa. Cuando me detengo y avisto me califican de viejo solo trato de atesorar vistas, canciones, letras, frases, o cualquier detalle que sume.
Hace algunos días, estuve hablando con el mar que tanto adoro, y sentí una paz y dicha por recorrer junto al vaivén de las olas ese ruido que tanto me gusta. Eso se llama felicidad. Punto.
Mi Navidad es igual como hace muchos años, solo que distinta, porque los hijos suman, los amigos suman, la familia suma, es decir son los elementos que nos hacen más fácil la vida.
Son amores y desamores, que he ido agregando en el caos de los días tumultuosos que me tocaron. Veremos que pasa si pasa, solo espero que cada quien encuentre su lugar en el rompecabezas de la vida, como pasó conmigo.
Que la Navidad, nos encuentre juntos nunca distantes. La felicidad son los breves instantes, son las volutas, que van y vienen como tú, como yo, como todos.
Necesitamos aprender a caminar con más calma, a despedirnos de quienes fuimos y a recibir con valentía a quienes estamos convirtiéndonos.
Hasta la próxima.
