Creo Que | Tendría unos 16 años, cuando descubrí el poder del libro, cuando Don Reynaldo Peralta, amigo de la familia, me prestó los 4 tomos de las Obras Completas del líder aprista Víctor Raúl Haya de la Torre. Los leí de cabo a rabo.
El articulista Wilfredo Mendoza reflexiona sobre el impacto transformador de la lectura en su vida personal y profesional desde su juventud en el asiento minero de Toquepala. El texto resalta la conmemoración del Día Internacional del Libro el 23 de abril, fecha vinculada por la UNESCO a figuras literarias como Cervantes y el Inca Garcilaso de la Vega. Además, el autor relata su experiencia como docente universitario promoviendo obras de escritores diversos en la Universidad Católica de Santa María. Finalmente, se destaca la premisa de que la lectura permite al individuo experimentar simbólicamente múltiples realidades.
- La afición del autor por los libros comenzó a los 16 años tras leer las obras completas de Víctor Raúl Haya de la Torre.
- El 23 de abril se conmemora el Día Internacional del Libro en honor al fallecimiento de autores prominentes como Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega.
- Mendoza comparte su trayectoria académica fomentando la lectura de autores como Goyo Martínez entre sus estudiantes universitarios en Arequipa.
- El artículo concluye señalando que el hábito de la lectura otorga al lector la capacidad de vivir simbólicamente más de mil vidas.
Con un enorme placer, que al escribir estas líneas, me queda el lejano y agradable resabio, sobre el placer de la lectura.
Mucha agua ha corrido bajo el puente, y la verdad, hace mucho tiempo, dejé de sumar cuantos libros he leído en mi agitada y errante vida. Deben ser varios miles, porque que sepa, la lectura es un ritual, casi excluyente, porque en esta “relación” nos encontramos el libro y yo.
Como para otros es el sexo, el alcohol, las drogas, el juego y todo tipo de vicios, desde aquel feliz día, en el asiento minero de Toquepala (Tacna) donde trabajaba mi padre, decidí en claro acto de “irresponsabilidad” que el libro sería mi vicio. Escondo otros, jejejeje.
El poder del libro y su impacto en la vida
El pasado 23 de abril, y desde 1988, se celebró el Día Internacional del Libro promovida por la UNESCO. Se trata de un día simbólico para la literatura mundial, ya que ese día, en 1616, fallecieron Cervantes, Inca Garcilaso de la Vega y Shakespeare (Cervantes en realidad murió el 22, pero fue enterrado el 23, y en cuanto a Shakespeare, ese 23 de abril corresponde al calendario juliano, vigente aún en la Inglaterra jacobina).

La fecha también coincide con el nacimiento o la muerte de otros autores prominentes, como Teresa de la Parra, Maurice Druon, Haldor K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla, Manuel Mejía Vallejo y William Wordsworth.
La fecha ha pasado desapercibida, como otras tantas, sin embargo, quien ha descubierto el poder del libro, sabrá de lo que escribo. Durante muchos años, y desde que me dediqué a la docencia universitaria, he obligado a mis alumnos a leer una importante cantidad de libros, obvio, mis preferidos.
Todavía recuerdo cuando, para escándalo de mis alumnas cucufatas de mi alma mater, la Católica de Santa María, les entregué un fragmento de Canto de Sirena del gran escritor Goyo Martínez y su gusto por el sexo y los resabios del amor carnal y erótico; al margen de las malas palabras de por medio, me costaron una severa llamada de atención. Nunca me arrepentí, son gajes del oficio.
Leer para vivir más de una vida
La lectura me cambió. De tímido pasé, como me reitera una persona muy especial, a ser temido (vaya vaya jajaja), pero leer es soñar con los ojos abiertos. Y, vaya que sigo soñando con los ojos muy abiertos, porque la vida es así de ilógica y con altas y bajas, seguir leyendo hasta el final del final, porque soñando sigo vivo.
Solo quien lee tiene más de mil vidas y quien no lo hace, solo vive una vida. Voy cerca de las mil y espero otras mil más. Hasta la próxima.
