Por Wilfredo Mendoza Rosado
Generando resumen...
Creo que... Todavía recuerdo con absoluta nitidez, las Navidades, que celebramos con mi familia en aquellos lejanos y austeros tiempos que nos tocó vivir.
Una infinita tristeza me invade, al recordar el esfuerzo de mi madre, por hacernos felices a mis dos hermanos, son lágrimas que nunca olvidaré, porque mi heroína, nunca se dejó vencer por la adversidad.
Los vecinos salían del campamento minero de Toquepala (Tacna) y nosotros nos quedábamos, solos muy solos, tan solos que dolía. Sigue doliendo, y cada año de mi vida, lo he recordado, y se irá conmigo hasta el final de mi agitada vida.
Creo que: recuerdos que no se borran
En las radiolas tocaban el LP de Los Toribianitos, y me quedó grabado, hasta hoy que mediante la magia del YouTube, lo escucho una y otra vez hasta el cansancio. Alejando la tristeza. Ahuyentando los días tristísimos qué nos tocaron, porque así es la vida. A veces.

Mi heroína, la tengo viva gracias a Dios, aunque un poco disminuida por el peso de los años. Cada vez con más frecuencia, le ganan, las lágrimas ora de tristeza, ora de felicidad, solo trato de darle todo el amor que siempre hasta hoy, nos dio a Alex y Gloria, mis hermanos.
Desde aquellos complicados tiempos ora lejanos hoy muy cercanos, mucha agua ha corrido bajo el puente, y desde esos días, decidí ser feliz y hacer felices a los que quiero, porque la vida es muy corta para lamentarse.
Felizmente mi familia me sostiene y los sostengo, y así vamos andando con lo poco o mucho que me dio la vida.
La Navidad es compartir y dar no lo que te sobra, sino lo que tienes. Es lo mejor. En medio de lágrimas, risas qué apenas son el eco de tiempos feroces que felizmente van quedando lejos.
Hasta la próxima.
