Creo Que…| Todavía recuerdo, hace una eternidad de años, cuando ingresé a Periodismo en la universidad…Mi padre Fabio, se mostró emocionado, pero no creo que feliz, porque quería que uno de sus hijos sea médico. Nunca pudimos darle ese gusto. ¿Periodismo?, preguntó, le expliqué supongo medio mal…
El autor relata su trayectoria personal al ingresar y dedicarse al periodismo y la docencia universitaria tras descartar carreras como medicina y derecho. Destaca que su labor en diversos medios de comunicación le permitió recorrer distintas regiones del país y vivir de actividades que considera sus pasiones. Asimismo, reflexiona sobre la labor periodística, señalando que la principal obligación profesional es relatar historias verdaderas y ceñirse a los hechos ocurridos. Finalmente, reflexiona sobre los cambios actuales como el avance de la inteligencia artificial y felicita a sus colegas por el Día del Periodista.
- El autor ingresó a la carrera de periodismo de manera fortuita, combinando posteriormente el ejercicio profesional en prensa, radio y televisión con la docencia universitaria.
- Su labor periodística, especialmente en diario Correo, le permitió residir en casi todas las regiones del país.
- Sostiene que el deber esencial de un periodista es contar historias verdaderas apegadas a lo que realmente sucedió.
- Reconoce la influencia de diversos maestros escolares y escritores literarios a lo largo de su vida y trayectoria.
- Plantea que, ante los cambios actuales como el avance de la inteligencia artificial y la crisis de los periódicos, los periodistas deben adaptarse y crear sus propios espacios sin dejar de lado la verdad.
Mi madre feliz pero, igual de preocupada, porque musitó, que me “iba a morir de hambre…” En fin, ha pasado mucha agua bajo el puente. Mi viejo, ya partió y mi madre todavía jodida y firme, no me friega por la profesión que elegí. Le fallé en estudiar Derecho. Pero la veo medianamente feliz y eso es bastante.
Llegué a Periodismo, por ese extraño azar que tiene la vida, pensando en ser abogado. Pero la vida misma, me había reservado otro camino. Acabé la carrera y comencé a volar entre el ejercicio práctico y la docencia universitaria.
En realidad, nunca he trabajado. Toda mi vida desde aquellos años, he “laborado” en tantos medios escritos, tv, y radio, como en varias universidades, donde traté de dejar huella. Me gusta hablar, me pagan por hablar (bien, jejeje).
Me gusta leer, me pagan por leer. Me gusta escuchar radio, me pagan por escuchar. En buen romance, ¿ cómo se le puede llamar a algo que te gusta hacer y que encima te paguen? He vivido de mis hobbies, eso es cualquier cosa, menos trabajar. Vaya, suerte la que tuve.

Una profesión que llegó por azar
Gracias al periodismo y a diario Correo en especial, he vivido en casi todas las regiones del país, algunas me faltan todavía.
Paralelo dictando cátedra, a mucha honra, y debo confesar que nunca he muerto de hambre. He pasado buenos y malos momentos, Pero como bien dicen, Dios aprieta pero no ahorca. Lo sé.
Soy periodista y Profe, por vocación y pasión. Lo que elegí hace años, felizmente no me equivoqué, y siempre digo, lo único que un buen periodista, debe hacer, es contar una buena historia.
No hay historia, mala, somos malos para contarla, y ceñirse a la verdad, por sobre todas las cosas. Contar lo que pasó, no lo que hubiéramos querido que suceda. Nuestra única obligación, es que el lector, televidente, radioyente o cibernauta, sea digno de leer o escuchar una historia verdadera.
Los maestros y las historias que quedan
Siempre me preguntan, por mis maestros, en realidad son muchos, desde cuando el Profesor Ulloa en el colegio, me dijo “quizás algo puedas ser en letras”, dada mi absoluta nulidad para las ciencias formales.
Son muchos, para nombrarlos, pero gracias a todos. Y si se trata de autores favoritos podría nombrar al azar a Vargas Llosa, García Márquez, Gay Talese, Hemingway, Paul Auster, Susan Sontag, la Fallaci, Julio Ramón Rybeiro, Rosa Montero y paro, son muchos para tratar de hacer un listado.
Ellos me ayudaron a sostenerme cuando mi mundo se derrumbaba. Lo siguen haciendo. Mi viejito, se fue y más de una vez, mostró su felicidad por mi elección.
Periodismo, verdad y futuro
Al final, como siempre digo, los días actuales, imponen otros ritmos, para los periodistas. La IA sigue avanzando, los periódicos van camino a la extinción, pero como siempre digo, un buen periodista no solo encontrará trabajo, creará el suyo. Pero sin olvidar contar la verdad de lo que sucedió.
Nada de consejos, cada quien encuentra su propio camino, como hace tantísimos años encontré el mio, y sigo siendo un poquito feliz, porque otras tristezas me embargan, hoy por hoy. Pero feliz de a pocos, no hay otra forma. ¡Feliz día del Periodista¡ Hasta la próxima.
